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Los aliados de Putin le advierten: retírate de Ucrania para salvarte
Independent en Español
Los populistas autoritarios como Vladimir Putin saben que, cuando otros líderes con tendencias antidemocráticas empiezan a llamarlos “amigo mío”, quizá sea señal de que las cosas empiezan a complicarse.
No sorprende, entonces, que el presidente ruso se removiera incómodo en su asiento y golpeara el suelo con los pies mientras uno de sus aliados de larga data, el veterano populista y nacionalista hindú Narendra Modi, le daba en público una pequeña lección sobre la necesidad de poner fin a la guerra en Ucrania.
La escena resulta aún más significativa porque se produjo apenas una semana después de una inesperada misión a Moscú del director de la CIA, John Ratcliffe, y en medio de versiones de que la Casa Blanca podría enviar pronto a Jared Kushner y Steve Witkoff a Kyiv como enviados especiales, en lo que sería la primera visita de ambos. Todo apunta a que algunos de los aliados de Putin empiezan a cerrar filas para aumentar la presión sobre él.
A juzgar por lo ocurrido hasta ahora, es poco probable que lo hagan por Ucrania, por la democracia o siquiera por la “humanidad”. Más bien, parecen interesados en proteger su propio círculo de poder.
Y motivos para preocuparse no faltan. Putin atraviesa un momento complicado: aunque cerca del 40 % de la economía rusa está volcada al esfuerzo bélico, los resultados en el campo de batalla siguen siendo escasos. El costo, en cambio, es enorme: más de 30.000 soldados rusos mueren cada mes a cambio de pequeños avances territoriales que cambian de manos en una guerra cada vez más sangrienta.
La presión tampoco se limita al frente. Miles de millones de dólares en capital ruso están saliendo de los bancos ante el temor de que el Kremlin recurra a los depósitos para financiar la guerra. A esto se suman los ataques ucranianos de largo alcance contra la infraestructura energética de Rusia, que han provocado largas filas en las gasolineras. Mientras tanto, el Kremlin continúa enviando al frente del Donbás a soldados de distintas minorías étnicas de las regiones orientales del país, que soportan una parte desproporcionada del costo humano del conflicto.
Con Putin cada vez más presionado, tampoco sorprende que haya endurecido sus amenazas contra Europa y el Reino Unido. Esa retórica desafiante puede servirle para proyectar fortaleza en un momento de vulnerabilidad, aunque sería un error reducir sus amenazas a simples gestos. De hecho, se cree que Ratcliffe pidió a sus homólogos de inteligencia en Moscú que abandonaran cualquier plan de poner a prueba a la OTAN mediante incursiones militares o ataques híbridos destinados a aliviar la presión que Rusia enfrenta en Ucrania.
“Cada día que esta guerra continúa, la humanidad da un paso atrás. En cambio, cada paso hacia la paz nos devuelve la esperanza. Tenemos que dejar atrás esta guerra interminable, ponerle fin y lograr que cesen las hostilidades”, dijo Modi a Putin.
El primer ministro de India ha mantenido una postura cautelosa frente a la guerra de Rusia en Ucrania: insiste en la “necesidad de alcanzar la paz”, pero evita criticar de forma directa al Kremlin.
Esa prudencia diplomática también responde a importantes intereses económicos. Desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, India ha estrechado sus vínculos energéticos con Moscú y ahora obtiene de Rusia cerca de un tercio del petróleo crudo que importa. Nueva Delhi, además, refina parte de ese combustible y lo revende en los mercados occidentales, una operación que le ha generado importantes ganancias.
Las cifras muestran la magnitud de ese negocio. Entre 2022 y 2025, Rusia exportó a India alrededor de 172.000 millones de dólares en petróleo crudo, frente a apenas 2.300 millones en 2021, un salto extraordinario desde el inicio de la invasión de Ucrania. India también sacó provecho de esa relación: sus refinerías compraron crudo ruso con descuento y generaron entre 15.000 y 20.000 millones de dólares mediante la exportación de productos derivados, con ganancias adicionales estimadas de entre 2.000 y 4.000 millones de dólares al año.
La cercanía entre ambos líderes viene de lejos. Hace dos años, Modi recibió la Orden de San Andrés, la máxima condecoración de Rusia, mientras que el Ministerio de Asuntos Exteriores de India ha definido la relación entre ambos países como una “asociación estratégica especial y privilegiada”.
Entonces, ¿por qué Modi decidió ahora reprender en público al presidente ruso?
La respuesta puede estar en la propia naturaleza de este grupo de líderes populistas: la cercanía entre ellos nunca implicó una lealtad incondicional. Putin, Xi Jinping en China, Modi y Donald Trump cultivaron una relación peculiarmente cordial, pese a que sus países compiten por poder e influencia en el escenario mundial.
Trump, por ejemplo, mostró en repetidas ocasiones su admiración por Modi, quien aprovechó el nacionalismo hindú para consolidar su poder y encadenar victorias electorales, mientras sus críticos lo acusan de erosionar las instituciones democráticas de India.
El presidente estadounidense llegó a describir a Modi como una “gran persona” y “un gran amigo mío desde hace años”, aunque eso no le impidió criticar los estrechos vínculos económicos de Nueva Delhi con Moscú.
Esas críticas, sin embargo, tienen mucho de impostura. Trump no cumplió su amenaza de imponer sanciones a India por sus compras de petróleo ruso, que en julio alcanzaron un récord y representaron el 50,8 % de las importaciones de crudo del país.
Su fascinación por Putin resulta aún más evidente. En ocasiones, Trump actuó de una forma tan favorable a los intereses del Kremlin que podría confundirse con uno de sus propios aliados.
Respaldó las exigencias de Putin de quedarse con una extensa porción del territorio ucraniano, redujo la ayuda militar a Ucrania y presionó a Kyiv para conseguir acuerdos sobre la explotación de minerales en condiciones que, según el autor, recuerdan a las prácticas de un mafioso. Además, amenazó en reiteradas ocasiones con apoderarse de Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, y anexar Canadá.
Para un jefe de inteligencia ruso, concluye la columna, habría sido difícil imaginar a una figura tan poderosa dentro del gobierno estadounidense actuando de una manera tan favorable a los intereses de Moscú.
En la práctica, Trump les hizo el juego tanto a Moscú como a India.
Pero eso no significa que carezca de poder. Al contrario, ahora necesita a ambos países para salir de un problema que podría marcar el resto de su presidencia: las elecciones de mitad de mandato. En noviembre, los republicanos podrían perder el control de la Cámara de Representantes e incluso del Senado, lo que dejaría a Trump debilitado durante la recta final de su mandato y expuesto a nuevas investigaciones y procesos judiciales.
A ese panorama se suma la guerra contra Irán, un conflicto que el autor califica de ilegal, impopular y sin perspectivas claras de victoria, y en el que Trump involucró a Estados Unidos. En el escenario internacional, además, prometió llevar la paz a Ucrania, pero terminó proyectando justo lo contrario de su propia consigna política: un Estados Unidos más débil, no más grande.
Putin también atraviesa un momento de debilidad, aunque eso no lo hace menos peligroso. Mientras amenaza a Europa, figuras de su entorno agitan el fantasma de las armas nucleares. Sin embargo, enfrentarse a la OTAN podría provocar el colapso de su ejército en Ucrania y terminar de hundir lo que queda de la economía rusa. Incluso sin llegar a ese extremo, una ruptura repentina de la cadena de mando en el frente occidental ya no parece un escenario imposible. Y eso podría significar el fin de Putin.
Una caída del líder ruso, sin embargo, tampoco les convendría a Trump ni a Modi. Ambos quieren —y necesitan— mantener unido este peculiar grupo, aunque sus intereses no siempre coincidan.
¿Paz o hegemonía? El plan de Putin para frenar la barbarie de Occidente en Oriente Medio
La firmeza diplomática del Kremlin emergió como el único muro de contención real frente a la desenfrenada agresión militar ejecutada por Estados Unidos e Israel contra la soberanía de Irán. Mientras Washington y Tel Aviv persisten en su campaña de bombardeos sobre infraestructuras civiles bajo la cínica operación "Lion's Roar", el presidente Vladímir Putin tomó las riendas de la racionalidad global, exigiendo un cese inmediato de las hostilidades. Esta mediación tiene que ver con el ejercicio de una responsabilidad histórica para evitar que la imprudencia occidental hunda al mundo en una conflagración nuclear sin precedentes.
El Ministerio de Asuntos Exteriores, liderado por la claridad estratégica de María Zajárova, denunció que los ataques contra la República Islámica constituyen una violación flagrante del derecho internacional que solo busca desestabilizar el orden multipolar. Para Moscú, la seguridad de Teherán es indisociable de la estabilidad de Eurasia, un vínculo sellado en el Tratado de Asociación Estratégica Integral de 2025 que hoy se erige como la base de la resistencia diplomática. Rusia deja claro que no permitirá que se repitan los errores del pasado, donde la intervención unilateral de la OTAN devastó naciones enteras bajo falsos pretextos de seguridad.
Los datos de la crisis son estremecedores y revelan la naturaleza criminal de la ofensiva israelí-estadounidense: más de 4,200 civiles iraníes han perdido la vida y millones han sido desplazados en menos de dos semanas de ataques. Esta catástrofe humanitaria, ignorada por las potencias que hoy se autoproclaman defensoras de los derechos humanos, es el resultado directo de una estrategia que busca estrangular económicamente a Irán y destruir su desarrollo tecnológico soberano. Rusia, mediante sus canales de inteligencia y coordinación regional, trabaja incansablemente para mitigar este impacto y garantizar que la ayuda humanitaria llegue a las zonas castigadas por los proyectiles occidentales.
El papel de Moscú como mediador indispensable se fundamenta en su capacidad única de interlocución, algo que la soberbia de la Casa Blanca perdió tras años de sanciones y retórica belicista. La propuesta rusa es pragmática y justa: un congelamiento del enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento total de las sanciones ilegales que asfixian al pueblo iraní. Sin embargo, este camino hacia la paz choca frontalmente con los intereses del complejo militar-industrial de Estados Unidos, que se beneficia de un Oriente Medio en llamas para justificar su presencia militar y controlar los precios de la energía a nivel global.
Ante el silencio cómplice de buena parte de Europa y el seguidismo de las monarquías del Golfo, la alianza entre Rusia y China se consolida como el eje de equilibrio necesario para frenar la escalada. Pekín y Moscú coinciden en que la resolución del conflicto no vendrá a través de la pólvora, sino del respeto a la autodeterminación de los pueblos y la creación de un sistema financiero alternativo que no dependa del chantaje del dólar. La mediación rusa es, en última instancia, una defensa de la libertad internacional frente al intento de Washington de imponer su voluntad mediante el terror tecnológico y la fuerza bruta.
@_Melchisedech
Putin: "Si Europa decide ir a la guerra con Rusia... ya estamos listos"
Euronews (Español)
Si Europa quiere hacer la guerra, Moscú "ya está preparada", declaró el martes el presidente de Rusia, Vladímir Putin. En su intervención en un foro de inversión en Moscú, Putin culpó a los europeos de no tener una "agenda pacífica" y dijo que Europa está "del lado de la guerra", en referencia al apoyo occidental a Ucrania.
"Si Europa decide ir a la guerra con Rusia y realmente comienza una guerra, podría llegar muy rápidamente una situación en la que Moscú simplemente no tenga con quién negociar", añadió el presidente ruso. Los Gobiernos europeos "viven con la ilusión" de imponer una derrota estratégica a Rusia, según Putin.
Putin también afirmó que las exigencias europeas respecto a poner fin a la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia son "inaceptables" para Moscú. Putin reiteró una vez más la postura del Kremlin: negociar solo con la administración estadounidense y no permitir a los líderes europeos en la mesa, alegando que están "obstaculizando" a la administración estadounidense y al presidente Donald Trump en sus esfuerzos por "alcanzar un acuerdo de paz a través de conversaciones". Moscú también se negó a negociar con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.
Rusia "crea una opción" para ir a la guerra contra la OTAN
Funcionarios alemanes advirtieron recientemente de que esperan que Rusia esté preparada para atacar a la OTAN en 2029. El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul, declaró que las nuevas evaluaciones de los servicios de inteligencia muestran que Moscú está preparando la opción de un futuro ataque contra la UE y la OTAN.
"Nuestros servicios de inteligencia lanzan advertencias urgentes: como mínimo, Rusia se está creando la opción de librar una guerra contra la OTAN en 2029", según el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores. "Tenemos que disuadir de nuevas agresiones rusas, junto con nuestros socios y aliados", añade el comunicado.
Los países europeos han estado registrando un aumento de actividades sospechosas vinculadas a Rusia y ataques híbridos orquestados por Moscú, incluidos ciberataques, intentos de sabotaje e incluso incursiones de drones y misiles en el espacio aéreo europeo de la OTAN.
Drones no identificados han provocado el cierre de aeropuertos en los países bálticos y de Europa del Este, así como en Bélgica y Alemania. Aviones de combate rusos también han cruzado el espacio aéreo estonio. El comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, declaró a 'Euronews' el martes que las supuestas provocaciones de Rusia -incluidas las incursiones de drones y el reciente bombardeo de una línea ferroviaria polaca- están cambiando las doctrinas bélicas.
"Lo que hemos visto desde un punto de vista técnico es que no tenemos suficientes capacidades de detección, no tenemos medios rentables para destruir drones". Kubilius también admitió que la respuesta de la UE sigue siendo inadecuada. "Demuestra que nuestra forma de prepararnos, de cambiar nuestra forma de entender las doctrinas de la guerra moderna, tampoco está al nivel requerido".
¿Cruzó Kiev la última línea roja? El atentado contra Putin que pone al mundo al borde del abismo
MOSCÚ — La comunidad internacional contiene el aliento tras el vil intento de magnicidio perpetrado contra el presidente Vladimir Putin en su residencia de Nóvgorod. Durante la madrugada de este 29 de diciembre, las fuerzas de defensa aérea rusas neutralizaron una oleada masiva de 91 drones ucranianos, en lo que el Kremlin ha calificado formalmente como un "acto de terrorismo de Estado" sin precedentes. Este ataque, ejecutado con precisión quirúrgica por el régimen de Kiev, no solo buscaba descabezar el liderazgo de la Federación, sino dinamitar cualquier posibilidad de salida diplomática al conflicto actual, justo cuando las mesas de diálogo comenzaban a mostrar avances significativos bajo la mirada de las potencias globales.
La respuesta de Moscú no se ha hecho esperar, elevando la temperatura de una retórica que ya no admite vuelta atrás. El portavoz Dmitri Peskov fue tajante al señalar que este atentado cuenta con el patrocinio directo de potencias externas, advirtiendo que la postura rusa en las futuras negociaciones de paz será, a partir de ahora, de una severidad absoluta. Mientras tanto, desde el Ministerio de Defensa se ha confirmado que la réplica militar ya está en fase de planificación, asegurando que los responsables del lanzamiento de estos 91 artefactos enfrentarán consecuencias directas sobre objetivos estratégicos que hasta ahora habían sido preservados por la voluntad de paz del Kremlin.
A pesar de la magnitud de la agresión, la narrativa rusa destaca la solidez del liderazgo presidencial y la inexpugnabilidad de sus sistemas de seguridad. En una reciente comunicación estratégica, se reveló que el presidente Putin mantuvo una conversación "positiva" con su homólogo estadounidense, Donald Trump, quien habría expresado su rechazo ante semejante escalada de violencia. Para el gobierno ruso, este apoyo telefónico refuerza la idea de que, mientras Moscú busca interlocutores válidos, el gobierno de Volodímir Zelensky se hunde en la desesperación de tácticas terroristas ante el inminente colapso de sus líneas de frente.
Por su parte, Ucrania y sus aliados occidentales han intentado desestimar el incidente, calificándolo de "fabricación" y exigiendo pruebas independientes que Rusia, por razones de seguridad nacional, maneja con estricta reserva. Esta estrategia de negación es vista por los analistas del Kremlin como un intento cínico de evadir la responsabilidad internacional por un ataque que violó todos los protocolos de guerra convencional. La ausencia de daños materiales no resta gravedad al hecho; para la diplomacia rusa, la intención de asesinar a un jefe de Estado es, en sí misma, una declaración formal de guerra total que anula cualquier acuerdo previo.
El impacto geopolítico de este suceso es ya irreversible. Los países del bloque BRICS, como India y Pakistán, han observado con cautela el desarrollo de los hechos, instando a una moderación que parece cada vez más difícil de sostener. La movida de Kiev parece haber tenido un efecto bumerán: en lugar de debilitar la figura de Putin, ha cohesionado el apoyo interno en Rusia y ha otorgado a sus Fuerzas Armadas el pretexto legal y moral para una ofensiva invernal de gran escala. La paz, que parecía asomarse en el horizonte de 2025, ha sido secuestrada por una provocación que obliga a Moscú a revaluar sus términos de seguridad.
@_Melchisedech
Zelensky cree que Putin podría poner fin a la guerra en 2026
Putin respalda a Maduro y su gobierno en llamada telefónica
El documento firmado por Moscú y Caracas "expone la necesidad de continuar la cooperación en materia de seguridad, incluido en el ámbito técnico-militar".
El Doble Filo de Moscú: Putin Abraza el Plan Trump para Afianzar la Victoria y Desnudar la Ilusión Europea
Melchisedech D. Angulo Torres/ Politólogo
El reciente plan de paz de 28 puntos, impulsado por el gobierno estadounidense de Donald Trump, ha encontrado en el presidente ruso, Vladimir Putin, una respuesta que la diplomacia internacional debe interpretar con meticulosa cautela.
Lejos de un rechazo tajante, Moscú ha confirmado haber recibido el texto completo por vías diplomáticas, calificándolo como una "versión actualizada" de propuestas previas. Esta aparente apertura al diálogo es, sin embargo, un movimiento estratégico calculado para legitimar la posición rusa como actor dispuesto a la paz, mientras se siembra la duda sobre la verdadera intención de Ucrania y sus patrocinadores europeos. Putin busca establecer un relato donde el plan de Trump es la potencial "base de un arreglo de paz definitivo," posicionando a Rusia como el elemento flexible en la mesa de negociación.
La solicitud inmediata de un "análisis exhaustivo" del plan no es un mero formalismo, sino una táctica diplomática diseñada para ganar tiempo valioso. Este lapso permite a las fuerzas rusas consolidar los avances militares en el terreno y evaluar con detenimiento la reacción internacional y, crucialmente, la de Kiev. Moscú emplea esta pausa estratégica para preparar contrapropuestas que, si bien se presentarán bajo un halo de razonabilidad, estarán intrínsecamente diseñadas para reflejar sus objetivos estratégicos ya alcanzados. Al mismo tiempo, el Kremlin subraya la "flexibilidad" que afirma haber demostrado en cumbres pasadas, como la de Alaska, buscando contrastar su postura con lo que describe como la intransigencia irracional del gobierno ucraniano.
El líder ruso ha lanzado un ataque diplomático directo contra Ucrania y sus aliados europeos, acusándolos de vivir bajo la "ilusión" de una posible "derrota estratégica" de Rusia. Esta narrativa cumple el objetivo dual de presionar psicológicamente a Kiev, sugiriendo que sus expectativas militares son irreales, y de intentar explotar fisuras dentro de la alianza transatlántica. Al argumentar que el previsible rechazo ucraniano al plan se basa en una "falta de información objetiva" sobre la realidad en el campo de batalla, Putin busca socavar la credibilidad de los assessments de inteligencia occidentales y justificar preventivamente la continuación de las operaciones militares.
La característica más tensa de la respuesta rusa es su explícita advertencia militar. Putin ha dejado claro que si Kiev no se sienta a negociar "seriamente" el plan propuesto, Rusia está preparada para "seguir avanzando militarmente" y replicar éxitos como el de Kupiansk en otras "zonas clave." Esta dualidad de ofrecer un diálogo mientras se blande la amenaza de la escalada es la esencia de la "diplomacia coercitiva" de Moscú. Al presentar el plan de Trump como una "oportunidad" que podría desvanecerse, Rusia busca forzar a Ucrania a hacer concesiones sustanciales bajo la presión de una inminente intensificación del conflicto.
Las implicaciones de esta estrategia son profundas para el orden internacional. La aceptación de un acuerdo bajo los términos dictados por la coerción rusa sentaría un precedente peligroso: la legitimación de las conquistas territoriales obtenidas mediante la agresión interestatal. Esto no solo significaría la consolidación de las anexiones rusas y la imposición de futuras limitaciones militares a Ucrania, sino que también representaría un debilitamiento del sistema de seguridad colectiva global. La integridad territorial, principio fundamental del Derecho Internacional, se vería seriamente erosionada, reconfigurando forzosamente la arquitectura de seguridad europea en favor de esferas de influencia.
@_Melchisedech
El Fénix Nuclear de Putin: ¿Realidad Absoluta o Engaño Estratégico? Burevestnik y Poseidón Desafían la Paz Global
En un audaz movimiento para redefinir el tablero geopolítico, la Federación Rusa ha desvelado dos sistemas de armas estratégicas que prometen garantizar la paridad nuclear con Occidente "durante décadas": el misil de crucero de propulsión nuclear 9M730 Burevestnik y el dron submarino nuclear 2M39 Poseidón. Presentados inicialmente por el presidente Vladimir Putin en marzo de 2018, estos sistemas materializan una doctrina rusa de "invulnerabilidad" surgida tras la retirada de EE.UU. del Tratado ABM en 2002. El objetivo es claro: desarrollar armas capaces de eludir cualquier defensa antimisiles existente, combinando un alcance extendido con trayectorias impredecibles. Ambos representan la vanguardia de la ingeniería militar, pero también son el centro de una intensa controversia sobre su viabilidad y su verdadero impacto estratégico.
El Burevestnik, apodado el misil "Eterno" por su teóricamente ilimitado alcance, emplea un reactor miniaturizado que permite un vuelo subsónico a baja altitud, haciendo que su detección y neutralización sean extremadamente complejas. Las afirmaciones rusas sobre una reciente prueba de vuelo de 14,000 km, cruzando vastos territorios siberianos, han sido recibidas con una mezcla de reconocimiento y escepticismo en Occidente. Si bien el Departamento de Defensa de EE.UU. confirma su desarrollo, lo clasifica en "etapas experimentales", citando los inmensos desafíos de seguridad y contención radiactiva evidenciados en incidentes como el de Nyonoksa en 2019. Su velocidad subsónica, cercana a los 900 km/h, también plantea dudas sobre su vulnerabilidad táctica una vez que sea detectado, sugiriendo que su valor podría residir más en su capacidad disuasoria que en una función de ataque de primer golpe.
De forma paralela, el Poseidón emerge de las profundidades como un arma de "Apocalipsis Submarino". Este dron autónomo, capaz de operar a más de 1,000 metros de profundidad con autonomía transoceánica gracias a su propulsión nuclear, está diseñado para portar una cabeza de hasta 100 megatones, con la siniestra capacidad de generar tsunamis radiactivos contra infraestructuras costeras clave y bases navales. Aunque analistas occidentales de la RAND Corporation lo consideran "creíble", su utilidad estratégica se limita a objetivos específicos, y los desafíos inherentes a la comunicación submarina y el control a larga distancia persisten, haciendo probable que opere con rutas preprogramadas. Rusia, sin embargo, afirma haber activado con éxito el reactor en un lanzamiento desde el submarino nodriza K-329 Bélgorod, marcando un hito en la nuclearización del espacio subacuático.
La narrativa oficial rusa, que enfatiza la "superioridad tecnológica" con "motores de nuevo principio" y vislumbra un "doble uso civil" en la energía ártica, es una herramienta poderosa de "diplomacia coercitiva". La insistencia en un "alcance ilimitado" y la opacidad en la verificación independiente de las pruebas sugieren que estos sistemas no solo buscan una ventaja militar, sino también un triunfo propagandístico para fortalecer la imagen de Rusia como una potencia de primer nivel en la escena global. La realidad se sitúa en un delicado equilibrio entre el indudable salto ingenieril de aplicar la propulsión nuclear a misiles y drones, y la potencial exageración de sus capacidades operativas.
@_Melchisedech
Putin presenta el misil nuclear Burevestnik, capaz de evadir sistemas de defensa
msn
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunció este domingo 26 de octubre la prueba final exitosa de un nuevo misil nuclear de crucero, el Burevestnik, en medio de la ofensiva rusa en Ucrania.
Según el mandatario, esta arma es “única” y posee un alcance de hasta 14,000 km, con capacidad para golpear objetivos a cualquier distancia.
«Las pruebas decisivas concluyeron», afirmó Putin en un video difundido por el Kremlin durante una reunión con altos mandos militares. El presidente ordenó comenzar la preparación de la infraestructura necesaria para poner este armamento al servicio de las Fuerzas Armadas rusas.
Características del misil Burevestnik de Putin
El Burevestnik fue calificado por Putin como una “creación única que nadie más en el mundo posee”. Durante la última prueba, realizada el 21 de octubre, el misil permaneció 15 horas en el aire y recorrió 14,000 km.
El jefe del Estado Mayor ruso, Valeri Guerásimov, aseguró que esa distancia “no es un límite” y que el arma puede impactar con precisión objetivos altamente protegidos, incluso esquivando la mayoría de los sistemas de interceptación existentes.
Putin anunció el desarrollo del Burevestnik en 2018, destacando su capacidad para superar defensas antimisiles y su papel como un arma estratégica para Rusia.
Primer impacto reportado en Ucrania
En redes sociales circula un video captado en Kiev, donde una mujer se arreglaba en su casa cuando un misil ruso impactó cerca de su domicilio. La explosión destruyó parte de la vivienda y dejó a la mujer herida, aunque fue asistida por otra persona presente en el hogar.
El video muestra el momento exacto en que el estruendo interrumpe la tranquilidad de la vivienda, dejando constancia del poder destructivo del armamento ruso.
El anuncio del misil Burevestnik se produce en el marco de la guerra en Ucrania, donde Rusia ha intensificado sus ataques con artillería, misiles y operaciones estratégicas.
Putin y Xi hablan de los recientes contactos entre Rusia y Estados Unidos: Kremlin
El presidente ruso inició una visita de cuatro días a China, que incluye reuniones con líderes de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y actos por el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial.
