Martes, 08 Diciembre 2020 09:26

Marcelo García, un morenovallista que desprecia a las clases populares

Escrito por FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA/ LA JORNADA DE ORIENTE

Lo único que se sabe es que atrás de este legislador habría dinero de un sector del morenovallismo que, entre otros propósitos, busca evitar a toda costa que se logre la candidatura de Eduardo Rivera Pérez a la presidencia municipal y en general, el avance del llamado panismo tradicional.

Como un acto de cinismo electoral se puede definir lo que está pasando con el diputado local Marcelo García Almaguer, autodenominado “Chelo”, que en su afán de ser un protagonista en los comicios venideros gasta mucho, en todos los rumbos del municipio de Puebla, para promocionar una actitud de simulación filantrópica. Lo grave es que nadie sabe de dónde sale tanto dinero para esa campaña de posicionamiento, que le ha permitido coquear impunemente con Morena, Movimiento Ciudadano y ahora con el PAN, al que ha buscado regresar como “el hijo pródigo”.

Lo único que se sabe es que atrás de este legislador habría dinero de un sector del morenovallismo que, entre otros propósitos, busca evitar a toda costa que se logre la candidatura de Eduardo Rivera Pérez a la presidencia municipal y en general, el avance del llamado panismo tradicional.

Se especula, principalmente entre los panistas, que ese apoyo económico podría provenir de José Antonio Gali Fayad, de Luis Banck Serrato o Roberto Moya Clemente, quienes ya fueron gobernador, alcalde de la capital y secretario de Finanzas estatal, respectivamente.

Y si algo caracteriza a los tres, es que aunque es su momento alcanzaron importantes posiciones políticas bajo las siglas del PAN, no tienen una buena relación con las bases reales del Partido Acción Nacional.

Y una cuarta figura, es el diputado federal Fernando Manzanilla Prieto, de quien se dice que sería el estratega político atrás de la campaña de Marcelo García Almaguer, pues habría sido quien lo convenció de retornar al PAN, del que salió hace 23 meses defenestrado como coordinador de la fracción panista del Congreso local bajo la acusación de alta traición.

El propósito que parece cocinarse por parte de algunos personajes que fueron parte esencial del morenovallismo es apoderarse del PAN poblano, como si fuera una franquicia, que les de espacio de participación política rumbo a la sucesión de la gubernatura en el año 2024.

Bajo un esquema de reunificación de actores morenovallistas dispersos, que por el momento no están articulados en una fuerza política y que no necesariamente están –por ahora– unidos en un solo proyecto político.

Espionaje al ayuntamiento

“Chelo” García desde hace varios meses ha tejido una importante red para detectar las solicitudes que se hacen al ayuntamiento de Puebla, en materia de arreglo de los mercados, atención a grupos vulnerables y ayuda a ligas deportivas vecinales, junto con problemas de seguridad en colonias populares, y antes de que surja una respuesta de la autoridad municipal, aparece el ex vocero de Rafael Moreno Valle Rosas dando una parte del auxilio solicitado.

De esa manera, “Chelo” organiza actos públicos, grabados por un equipo profesional y cuyo material a diario tiene una amplia difusión, en donde aparece entregando material de construcción en los mercados, aparatos ortopédicos, alarmas vecinales, equipos y uniformes deportivos, entre otros muchos objetos.

Asimismo, periódicamente interviene en medios de comunicación electrónicos, cuyos espacios se comercializan y son de alto costo, para hablar de sus hazañas filantrópicas, pese a que es un personaje famoso por ser parte de la pedantería del morenovallismo, cuyos integrantes nunca se revolvían con las clases populares.

Mucho de este juego fue posible, narran sus detractores, porque fue de los primeros morenovallistas que desertaron tras la muerte de Rafael Moreno Valle Rosas y Martha Erika Alonso Hidalgo, hace dos temporadas decembrinas.

Se dice, que pudo ser de los primeros que fue a tocar las puertas de la 4T y se habría convertido en uno de los “niños cantores” en contra de quienes fueron sus compañeros de grupo político, para dar información en contra de importantes figuras del morenovallismo.

Ello, como condición de que no fuera objeto de investigación por parte de la 4T. Por eso, luego de que lo echaron del PAN – en febrero de 2019– en sus votaciones en el Congreso del estado siempre han sido a favor de los intereses de Morena. Cuando estuvo seguro de que la 4T no lo va a investigar, empezó a coquetear con Dante Delgado, el líder nacional de Movimiento Ciudadano, pero como no logró nada relevante, se alejó del partido naranja.

Y ahora, dicen los enterados, que bajo la guía de Fernando Manzanilla ha regresado al PAN para hacer el juego sucio en contra de Eduardo Rivera.

Seguramente intentará competir por la candidatura a alcalde de la ciudad de Puebla para buscar descarrilar el proyecto de Rivera Pérez.

O por lo menos, para dañar su imagen y debilitarlo rumbo a la contienda constitucional del próximo año.

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