Ahora que los panistas organizan sus manifestaciones “ciudadanas” para denostar el proyecto del Cablebús que le dará a los poblanos rapidez en su movilidad, vale la pena recordarles que el ex gobernador Rafael Moreno Valle impuso el teleférico como un atractivo turístico que en su momento causó expectativas altas, hasta que se descompuso y se descubrió la corrupción que lo sostenía.
Con la implementación del Cablebús por parte del gobierno de Alejandro Armenta, Puebla tendrá modernidad y será una ciudad progresista en comunicación aérea, de la mano de grandes metrópolis como la Ciudad de México, Londres, Barcelona y Toulouse en Francia.
El proyecto no es malo; al contrario, pero se ha politizado porque la oposición (Prian), lo ve como un gran proyecto que pondrá al gobierno poblano de Morena en escenarios internacionales de desarrollo económico, turístico, ambiental y familiar por todos los beneficios que trae.
Por eso no es casual que la oposición intente impedir lo que sería una de las obras más emblemáticas del gobierno de Puebla a cargo de Alejandro Armenta, quien ha logrado aterrizar los sentimientos y peticiones de las personas a quienes escucha.
Repito: el problema no es el costo ni el falso daño ambiental; es la demostración de un proyecto que catapultará a Puebla a nivel internacional, y eso ningún gobierno lo ha logrado.
El tirano Moreno Valle en su momento causó un caos en las calles de Puebla al derribar cientos de árboles para la instalación del concreto hidráulico y la construcción de las terminales del sistema de transporte RUTA.
Han pasado largos años y si el estado de Puebla no se renueva, está condenado al rezago.
