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Cuba, al borde de la parálisis: “Siento que es el final de la película”
El País México
En La Habana de la asfixia petrolera impuesta por Estados Unidos amanece con el olor a humo de la quema de basuras que se acumulan en la calle. Apenas pasan coches por el hermoso y largo Malecón, pegado a un mar sin barcos, y se ve gente caminando en silencio. Cada día, la mayoría de los cubanos sale a la calle a inventar, como ellos llaman a buscar todos los métodos posibles para sobrevivir en las condiciones extremas que soportan desde hace años, y desde hace tres semanas, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con aranceles a todo aquel que suministre combustible a Cuba, también a esperar.
Tomar un taxi en La Habana es una misión cada vez más difícil que se complica y encarece de un día para otro a medida que los conductores van agotando la gasolina que consiguen racionada. Quien dice un taxi dice un almendrón ―coches antiguos de transporte colectivo―, una gacela ―minibuses amarillos del Gobierno―, un cocotaxi ―un motocarro con caparazón―, un bicitaxi ―un señor que pedalea para dos turistas con sombrilla―, una moto, un triciclo eléctrico y hasta un coche de caballos. Subirse a cualquier cosa que sirva para llegar al trabajo, volver a casa, ir al médico o acudir a una cita implica caminar kilómetros o sumarse a los grupos de personas que esperan, por un tiempo indeterminado pero no menos de 15 minutos y hasta una hora o más, debajo de un árbol, al lado de un puente o en una esquina.
Los cubanos esperan un transporte y comer ese día, enredados en una maraña de obstáculos para conseguir pollo, por ejemplo, a un precio que puedan pagar en medio de subidas desbocadas. Pero también esperan llegar a otro sitio, o que algo pase pronto, o que haya un cambio, casi el que sea, porque empieza a cundir la idea de que hay algo irreversible en esta crisis. “Los viejos dicen que esto no se ha visto en Cuba antes”, dice una joven de 20 años que se sube, después de hacer gestos a varios vehículos y esperar una media hora sin saber si alguno parará, en un enorme Chevrolet de los años cincuenta con reguetón a todo trapo que comparte con otros cuatro pasajeros y el conductor. “Con que lo que venga sea un 5% mejor, ya es algo”.
Apenas hay información sobre qué está pasando. No hay confirmación oficial de que haya una negociación en marcha con Estados Unidos, y si la hay, nadie sabe en qué términos o cómo va a terminar el asedio energético. Los cubanos no saben si se enfrentan a una crisis humanitaria si no llega el petróleo, a un cambio de régimen, a una transición paulatina o a una intervención extranjera.
Pero muchos de quienes trabajan en los sectores que primero han notado los calambrazos de esta situación insólita incluso para estándares cubanos tienen, además de un monumental enfado con el Gobierno, una palabra en la boca: cambio. No es una idea cualquiera en una dictadura que lleva 67 años en el poder, y verbalizarla implica riesgos. Por esa razón, en esta crónica no figuran los nombres reales de las personas que hablan en ella.
Si algo no se ha parado estos días es el aparato represivo del régimen, que solo hace 15 días encarceló a dos miembros de la cuenta El Cuartico por expresar opiniones políticas en Instagram. “Tiene que haber un cambio”, dice un vendedor de la nave industrial donde se ubica el Mercado de Artesanías, elegido para que lleguen cruceros y no para que haya más puestos que compradores, que es lo que se veía esta semana. “Siento que esto es el final de la película, el país está parado, no podemos seguir así”, dice un conductor agobiado porque está racionando la gasolina, los 20 litros que les dan, que normalmente consumiría en dos días. Otro cuenta que no duerme de la angustia por qué hará cuando se le acabe la reserva y evita hablar de sus expectativas: “Aquí te meten preso por respirar”.
Los cubanos llevan encadenando crisis durante años. Es una caída constante en la que el empobrecimiento se va normalizando sin que sea sencillo distinguir un nuevo mordisco de la pobreza del anterior. Cuba es un lugar en el que una entra a una farmacia pidiendo ibuprofeno en Centro Habana y los estantes están vacíos. No tienen nada, ni tiritas; solo ofrecen hierbas para hacer infusiones. Donde un anciano pregunta a una extranjera en la céntrica calle de Oficio si no tendrá por casualidad paracetamol para el dolor de rodillas. Donde hay colas de horas para sacar dinero en efectivo de los bancos, afectados por los apagones, la desconfianza y la falta de billetes.
Al paisaje de la capital estos días no solo le falta tráfico. Apenas se ven turistas, lo que los hace mucho más llamativos, casi exóticos, en un país que ha volcado en ellos ―y en sus dólares— buena parte de sus expectativas e infraestructura económicas. La sensación de incertidumbre y los apagones se quedan en la puerta del Hotel Nacional de Cuba, de cinco estrellas, un enorme edificio levantado en 1930. Siete gigantescas lámparas de araña cuelgan del vestíbulo que se abre a un majestuoso jardín con palmeras y vistas al mar asomado al malecón por donde pasean gallos, gallinas y pavos reales. Una pareja de estadounidenses se hace fotos junto a un coche clásico rosa en la entrada. Camareros con uniforme sirven tragos en las mesas mientras suena, cada tarde, un concierto en vivo de mambo, salsa y ritmos cubanos.
Este hotel, en el que han dormido estrellas de Hollywood, capos de la mafia de los años cuarenta y miembros de la realeza, es donde las autoridades cubanas están realojando sobre la marcha a turistas que tenían reservas en otros establecimientos que cierran por la falta de combustible. “No tengo una explicación concreta, pero están intentando optimizar los recursos, no hay suficientes ingresos”, dice una afligida recepcionista de un hotel cercano para explicar el por qué del cambio de ubicación. “Para nosotros es peor, nos vamos a casa con el primer mes de salario completo, el segundo al 60%, pero con eso no llega para nada. Por suerte no tengo hijos, pero los que tienen que mantener una familia lo tienen muy difícil”, cuenta. Cobra entre 4.500 y 5.000 pesos más propinas, entre 9 y 10 dólares al mes (el cambio a euros allí es de entre 8 y 9). Un trayecto en taxi a La Habana Vieja cuesta, estos días, unos 4.500 pesos.
“El Nacional es un símbolo y será el último que cierre”, dice la empleada. Uno se siente aquí como en una especie de reducto para extranjeros y cubanos ricos en el que todo va bien ―o se pretende―, aunque fuera el país se esté paralizando: por ahora hay wifi, luz, agua, autobuses que llegan del aeropuerto y taxis a la puerta. En las cenas, una cantante interpreta El manisero con la música de un piano de cola en un restaurante de banquetes en el que solo comen dos parejas.
En otra zona de la ciudad, en el acomodado barrio de Miramar, los salones del hotel Meliá, de cinco estrellas, están vacíos. Un par de trabajadoras comenta que tratan de acumular latas por lo que pueda pasar; “pero no podemos guardar mucha comida porque se nos descongela por los apagones”, puntualiza una de ellas. Apenas reciben tripulaciones de los pocos aviones que entran cada día, después de que varias aerolíneas, como Air Canada, suspendieran sus rutas y de que los turistas rusos fueran repatriados.
Acostarse y levantarse sin luz
Desde las 7.30 de la mañana empiezan a llegar los niños a una pequeña escuela en un barrio residencial de la capital cubana. Un padre que lleva a su niña a clase en moto baja la calle llena de agujeros con el motor apagado para aprovechar la cuesta. Pasa un hombre con dos sacos de barras de pan seco que se rompe en migas al primer bocado. María, de 27 años, acaba de dejar a su hija y se vuelve rápido a casa para ir al trabajo en una mipyme gastronómica, un modelo de pequeña empresa que el régimen cubano permite a la iniciativa privada. Tendrá que esperar entre 30 y 40 minutos hasta que la recoja un triciclo eléctrico colectivo. “Nos acostamos sin corriente y nos levantamos sin corriente”, explica. “Hoy no le he podido dar leche a la niña, la he traído con un refresco. Aquí comen en la escuela, pero en casa intento que cene un huevito”.
Lo que ganan ella y su pareja se lo gastan solo en comer: unos 23.000 pesos son unos 46 dólares, 41 euros. “Aquí no se puede tener más hijos ahora mismo”, cuenta. Ella cree que de esta situación no va a salir nada distinto: “si uno piensa en un cambio…nos hemos ilusionado tanto otras veces”, dice. “Vamos a peor, y eso es lo que se mantiene”. Ella también se ha planteado salir del país, que desde 2021 atraviesa un intenso éxodo, sobre todo de jóvenes. “Es difícil, no veo cómo”, dice.
Junto a la luminosa plaza de la iglesia de San Francisco de Asís, pegada al mar, decenas de personas hacen cola en una oficina consular para acreditar que son descendientes de españoles en virtud de la Ley de Memoria Democrática o ley de nietos, como la conocen aquí, y poder obtener el pasaporte español. Tres hermanos cuentan que han tardado 20 horas en tren desde su provincia en el Oriente del país, una zona mucho más pobre y agrícola, y que se están quedando con muy pocas conexiones con la capital debido al cerco energético.
Aunque estos trámites vienen de antes, varios dicen que les tranquiliza hacerlos ante la incertidumbre actual. Juan, un profesor en la veintena, está a punto de recibir los últimos documentos necesarios y ha decidido dejar de esperar. “Yo amo Cuba, pero esto es un caos”, cuenta. Estos días está durmiendo en el centro educativo en el que da clase, encima de una mesa, porque vive tan lejos y se puede permitir tan poco que llegaría cuatro horas tarde al trabajo. “Me gustaría ver renacer a mi país”, dice, pero levantarlo “llevará tiempo, el cambio real tardará años”.
Cerca, en la zona monumental de La Habana Vieja, dos mujeres “vestidas de mulatas libres en la época colonial” con turbante, flor y grandes abanicos, se hacen fotos con el puñado de turistas que pasan a cambio de unos pesos. Unos pasos más allá, el barrio se convierte en un enjambre de calles con ropa tendida, vecinos conversando en la puerta de casa y antiguas mansiones medio en ruinas se alternan con tienditas y callejones donde, de pronto, se acumula la basura. Una opción para comer por esta zona son los paladares, pequeños restaurantes gestionados por cuenta propia. De uno de ellos, recomendado y en una casa reformada con rejas y baldosas, sale olor a sofrito. El camarero sugiere langosta a la plancha, a 18 euros, como especialidad local. Son tan de proximidad como les haya dado de sí el combustible de la barca a los pescadores de La Habana.
En la hora que dura la comida, no entra nadie más: el crustáceo es degustado bajo la mirada de un camarero a un lado y un cantautor con su guitarra al otro. De postre no hay nada: para el que tenían previsto, flan, les falta un ingrediente, explica el camarero sobre los problemas de distribución que tienen ahora, y no solo para traer marisco.
Al final surge una conversación sobre la vibrante tradición musical de Cuba y de cómo el régimen privilegia a los autores oficialistas para las giras y las actividades más estables. También, sobre que la pechuga de pollo es hoy un lujo para los cubanos: en una tienda este pasado jueves tenían los dos kilos de pollo congelado a 2.000 pesos, un tercio del salario medio, que está en 6.830 pesos (13 dólares o 12 euros). Ambos ven la necesidad de un cambio y ponen como modelo China. “El pueblo quiere que sea tranquilo, no quiere luchas ni guerra ni invasiones. Quiere que negocien y que haya prosperidad, que te paguen y no te engañen”, afirma el músico.
La sensación de que algo se va a transformar después de esta asfixia energética que está sufriendo Cuba lleva a algunos a pensar que cualquier cosa es mejor que un Gobierno que la mayoría percibe como eterno, corrupto, incompetente y agarrado al poder a costa del empobrecimiento y el sufrimiento de la población. Para los menos, las opciones incluyen un clavo ardiendo llamado Donald Trump. “A ver si vienen los americanos y hacen algo, no sé quién se lo va a quedar ni qué pasaría. Pero que el cambio sea ya, que se lleven a todos los Castro, como a Maduro”, dice un obrero de la construcción de 28 años que emigró a La Habana desde una zona rural próxima a Santiago de Cuba, en el Oriente, donde “no hay nada”.
Vive en uno de los muchos edificios de la parte vieja que un día debieron ser preciosos y que hoy se caen a trozos, donde familias que llegan a la capital en busca de trabajo se instalan haciéndose habitaciones de madera dentro de las ruinas. Entre vigas caídas se ve un camastro, una silla tipo trono, una cisterna y por arriba cruje el techo. Viven unas 70 personas con él, tienen luz que toman de la calle, y dice que milagrosamente en esa zona apenas hay apagones. Cocinan en un hornillo y cogen el agua de beber de una fuente cercana. Muchas obras en la ciudad se han paralizado por falta de suministro de materiales. “No hay cemento”, explica. Su familia está en el campo. “Cuando cojo una platica, 1.000 o 1.500 pesos [entre 1,7 y 2,6 euros], se los mando a mi hijo de 10 años”, dice, pero ahora con el sitio energético no puede hacer nada. “Ayer vendí un short que tenía” para comprar la comida, cuenta. “Y para esta noche a ver qué invento”.
Los efectos más visibles del cerco energético no siempre se notan de inmediato en una economía familiar acostumbrada, a la fuerza, a la escasez crónica. Estos días es más evidente por los problemas de transporte, las vacías aulas de la Universidad de La Habana, donde han tenido que enviar a los estudiantes a casa y dan clase por grupos de WhatsApp y en una plataforma online. Pero hay muchas incógnitas sobre cómo están llegando las mercancías y los productos básicos o qué reservas tiene el país para no quedar paralizado.
María, una joven emprendedora, cuenta su experiencia como propietaria de un negocio de reparto de comida a domicilio. El solo hecho de haberlo podido poner en pie ya es un logro en una economía tan constreñida por el régimen y dependiente del exterior. En enero instaló paneles solares en la oficina. Tomó la decisión después del ataque de Estados Unidos para capturar a Nicolás Maduro y de que tomara el control sobre el crudo venezolano, el principal proveedor de La Habana hasta entonces. El 70% de la flota de vehículos de reparto son bicicletas o motos eléctricas, pero el problema ahora es que “vengan los empleados: el teletrabajo es imposible porque con los apagones no tienen luz ni conexión”, expone, por eso los recoge en sus domicilios con los vehículos de reparto.
Algo tan simple como mandarles sacos de arroz a las oficinas del Oriente, donde sus empleados le cuentan que solo tienen dos o tres horas de luz al día, es una odisea. “Estamos intentando enviarlo con una guagua de pasajeros”, pero cada vez hay menos salidas. También explora la posibilidad de importar combustible con otros empresarios, ya que la iniciativa privada sí puede comprarlo sin tener problemas con Estados Unidos, aunque es complicado.
“¿Sabes cuándo me doy cuenta de lo absurdo y complejo que es todo aquí? Cuando hablo con amigos de fuera o salgo de viaje. Me escucho y veo que normalizo cosas que no lo son”, plantea.
Es que esto [el castrismo] no es izquierda. Incluso la gente más de izquierda está de acuerdo en que no funciona. El país necesita una reforma económica integral, te llevan a un punto en el que la vida se te va de resistencia en resistencia. Hace falta un cambio, por eso la mayoría aquí quiere que ellos [el régimen] negocien con Estados Unidos, no una intervención militar”, reflexiona. “Es muy duro que Trump sea una alternativa, pero este Gobierno no ha hecho nada, una apertura económica, una especie de transición como en Vietnam o en China”, dice amarga. Ella y su familia tienen pasaporte español y tienen posibilidades de salir. “Pero creo que soy más útil en Cuba, donde la solidaridad entre la gente es impresionante, es lo que hace que funcionen las cosas”, afirma.
Roberto nació un año antes de la Revolución. Tiene 68 y lleva siete horas haciendo cola en dos bancos para sacar la pensión y en otro para conseguir efectivo. “Yo vivo al día, no tengo ninguna expectativa”, dice sentado a la sombra de un árbol. Su generación y las anteriores suponen el 25% de la población en Cuba, de alrededor de 8,5 millones de habitantes. “Defiendo los orígenes de la Revolución, pero no ha evolucionado, vamos para atrás”, reflexiona mientras denuncia la represión del régimen. Recuerda los años ochenta como “una buena época, había equilibrio social, se vivía bien. No había de todo, no podías viajar…, pero bueno”. Aunque se declara “minimalista” en su estilo de vida, reconoce que su jubilación no le da para comer y que la falta de transporte lo limita mucho.
“Con tres mil y pico pesos, ¿qué yo compro? Es una situación grave, sí, pero siempre buscamos alternativas, no se puede perder la ternura, la sonrisa… eso es lo que nos mantiene y no es conformismo, es adaptación”, afirma. Él cree que la gente quiere un cambio interno porque “nadie tiene derecho a imponer”, opina sobre Trump, y cree que la presión que está ejerciendo sobre Cuba “puede derivar en un cambio, pero no debería ser brusco porque eso es peligroso”. Eso espera.
Cuba y Rusia presionan a Estados Unidos para levantar el bloqueo
sdpnoticias
Cuba y Rusia mantendrán fraternidad; advierten que diálogo con Estados Unidos debe ser en igualdad de condiciones.
Rusia y Cuba pidieron a Estados Unidos que desista del bloqueo naval a la isla y abra canales de diálogo en medio de la crisis energética actual.
“Estamos prestos a un diálogo respetuoso en igualdad de condiciones con cualquier país”
Bruno Rodriguez Parrilla. Canciller de Cub
Así lo pidieron Bruno Rodriguez Parrilla, canciller de Cuba, y su homólogo ruso, Sergei Lavrorv, en el marco de una reunión en Moscú.
Rusia pide a Estados Unidos sentido común y desistir del cerco petrolero
Sergei Lavrov llamó a Estados Unidos, gobernado por Donald Trump, a mostrar sentido común y desistir de la nuevas medidas de cerco, que consisten sobre todo en temas energéticos y de imponer sanciones a países que busquen ayudar a la isla.
Lavrov dijo que es inaceptable que Estados Unidos considere a Cuba como una amenaza, así como su cooperación con Rusia.
Cabe mencionar que tanto México, España y Rusia se han mostrado dispuestos a apoyar a la isla ante sus actuales circunstancias.
México, Chile y España han enviado o anunciado ayuda humanitaria, sobre todo alimentos. El Swift Galaxy, un buque que envió México en enero el cual finalmente no llegó a Cuba, intentó ser el último gran envío de combustible mexicano.
Cuba insiste en diálogo con Estados Unidos pero en igualdad de condiciones
Las condiciones del diálogo entre Cuba y Estados Unidos, insistió el canciller cubano, deberá ser en igualdad de condiciones.
La parte cubana señaló que seguirá defendiendo su soberanía e independencia pese a las presiones para intensificar las dificultades económicas.
De la misma manera dijo que el futuro de Cuba se va a mantener “inalterable”.
La posición de Cuba sigue siendo crítica contra Estados Unidos al señalar que “amenaza el multilateralismo” y perjudica a Cuba y otros países independientes.
Cuba señala que diálogo con Rusia va a seguir
A la vez, Cuba elogió a Rusia y describió a ese país como histórico, fraterno, específicamente y estratégico.
También reiteró que va a continuar la relación entre ambos países por encima de cualquier circunstancia.
Trump dice que Rubio negocia 'acuerdo' con Cuba; no ve 'necesaria' intervención militar
aristeguinoticias
El mandatario defendió las sanciones energéticas contra Cuba y aseguró que los cubano-estadounidenses se alegrarán cuando puedan reunirse con sus familias en la isla.
El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo el lunes que su secretario de Estado, Marco Rubio, está “hablando con Cuba ahora mismo” sobre un “acuerdo”, pero consideró “no necesaria” una operación militar en el país similar a la de Venezuela.
“Estamos hablando con Cuba ahora mismo. Marco Rubio está hablando con Cuba ahora mismo, y deberían totalmente llegar a un acuerdo, porque es… realmente una amenaza humanitaria”, afirmó Trump a los periodistas a bordo del avión presidencial.
El mandatario reiteró que Cuba es “una nación fallida”, lamentó que “no tienen combustible para que los aviones despeguen y estos se están acumulando en las pistas”; anticipó que los cubano-estadounidenses “se alegrarán cuando puedan volver” a la isla y reunirse con sus familias.
Asimismo, defendió que “no haya petróleo, no haya dinero, no haya nada” fluyendo a Cuba, en referencia a las sanciones de EE.UU. a los países que vendan o proporcionen petróleo a La Habana.
Preguntado por si se plantea una operación militar como la que llevó a la captura del presidente depuesto venezolano, Nicolás Maduro, Trump rechazó responder, pero opinó que “no sería una operación muy dura” y dijo no creer “que eso sea necesario”.
Cuba atraviesa desde mediados de 2024 una profunda crisis energética, que se ha visto agravada desde enero pasado por mayores dificultades en el acceso a combustible y por el último bloqueo de petróleo venezolano hacia la isla ordenado por Trump.
Presidente de Cuba Agradece a Claudia Sheinbaum Envío de Ayuda Humanitaria
Este jueves, dos barcos de la Marina-Armada de México atracaron en La Habana con 813 toneladas de víveres y otros artículos
México reafirma su soberanía y solidaridad: Sheinbaum lidera histórica ayuda humanitaria a Cuba
Bajo el liderazgo humanista de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, México da un paso firme en la defensa de la fraternidad latinoamericana con el arribo de los buques ARM Papaloapan y ARM Isla Holbox al puerto de La Habana. Esta misión, coordinada por la Secretaría de Marina, entregó más de 814 toneladas de suministros vitales, incluyendo leche en polvo, frijol, arroz y artículos de higiene, reafirmando que para la Cuarta Transformación la solidaridad internacional es un principio innegable frente a cualquier presión externa.
Este esfuerzo no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia integral donde la mandataria posiciona a México como el mediador natural y digno ante el conflicto energético que asfixia a la isla. Al proponer un diálogo directo con Estados Unidos, el Gobierno de México busca garantizar que el pueblo cubano acceda a recursos energéticos esenciales sin que esto represente un riesgo para la economía nacional, demostrando una diplomacia audaz que prioriza el bienestar de los pueblos sobre las sanciones coercitivas.
Durante sus conferencias matutinas, la presidenta Sheinbaum es clara: "nadie puede ser omiso" ante la situación humanitaria en Cuba. Con esta postura, México recupera su papel protagónico en la política regional, actuando como un puente de paz y estabilidad. La oferta de mediación, planteada ya formalmente ante el Departamento de Estado, refleja una nación soberana que no acepta dictados extranjeros y que apuesta por soluciones pacíficas y respetuosas de la autodeterminación.
La respuesta de nuestro país responde a la urgencia de una crisis energética agravada por bloqueos que afectan la vida cotidiana de familias enteras. Mientras otros sectores critican desde el desconocimiento, el Gobierno de la Transformación actúa con pragmatismo y corazón, enviando plantas eléctricas y combustible para proteger la cadena de frío de medicamentos críticos, asegurando que la ayuda llegue directamente a quienes más lo necesitan en este momento de emergencia.
A diferencia del pasado, donde la política exterior era errática o sumisa, hoy México habla con autoridad moral en el mundo. La gestión de Sheinbaum logra equilibrar la relación estratégica con Washington sin dar un solo paso atrás en el apoyo a las naciones hermanas. Este modelo de diplomacia humanitaria es un reflejo de los valores del pueblo mexicano: un pueblo generoso que extiende la mano en las dificultades y defiende el derecho de cada nación a vivir sin asfixia económica.
Finalmente, el compromiso con Cuba se mantendrá firme, con la promesa de nuevos envíos de alimentos y equipos de energía renovable en las próximas semanas. México se consolida así como el corazón de la integración regional, demostrando que la soberanía no está peleada con la cooperación y que, bajo la guía de la primera mujer presidenta, nuestra nación seguirá siendo un faro de esperanza y justicia social para toda América Latina.
@_Melchisedech
Llega apoyo desde México: Cuba recibe ayuda humanitaria por vía marítima
unotv
Dos buques de la Armada de México atracaron este jueves en el puerto de La Habana con más de 800 toneladas de ayuda humanitaria para Cuba, sumida en una profunda crisis económica agravada por presiones de Washington.
Los barcos Papaloapan e Isla Holbox, enviados por el Gobierno mexicano, entraron al puerto de La Habana, constataron reporteros de la AFP.
El arribo de los buques se produce mientras México sigue negociando una eventual entrega de petróleo a la isla sin ser sancionado por Estados Unidos, que amenazó con imponer aranceles al país que le suministre hidrocarburos.
Por su parte, Eugenio Martínez Enríquez, embajador de Cuba en México, confirmó el arribo de las embarcaciones.
“El litoral habanero recibe a las dos embarcaciones de la Secretaría de Marina con la ayuda material donada por México a Cuba. ¡Gracias México! Muy pronto en puerto y a la población cubana”, escribió el funcionario.
¿Qué envió México a Cuba?
Los insumos enviados a Cuba provienen de la Región Naval Central y fueron concentrados en el muelle de la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) Veracruz, donde se realizó el embarque correspondiente.
El Buque Papaloapan transportó alrededor de 536 toneladas de productos de primera necesidad, entre ellos:
Leche líquida
Productos cárnicos
Galletas
Frijol
Arroz
Atún en agua
Sardina
Aceite vegetal
Artículos de higiene personal
Por su parte, el Buque Isla Holbox trasladó más de 277 toneladas de leche en polvo, destinadas a la atención alimentaria de la población cubana.
El Gobierno de México ha informado que permanecen pendientes de envío más de mil 500 toneladas de leche en polvo y frijol, las cuales serán trasladadas posteriormente como parte del mismo esfuerzo humanitario.
EE.UU. confirma que los principales aeropuertos de Cuba se quedaron sin combustible
aristeguinoticias
La agencia de aviación estadounidense informó que no habrá combustible Jet A1 disponible entre el 10 de febrero y el 10 de marzo en los nueve principales aeropuertos internacionales de Cuba.
La Administración Federal de la Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos dio a conocer que los aeropuertos internacionales de Cuba agotaron sus reservas de combustible para aviones A1, el más utilizado para aviones comerciales, en medio del desabastecimiento que sufre la isla, más después de que se haya cortado gran parte del suministro procedente desde Venezuela tras la irrupción y captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
En una serie de nueve avisos para misiones aéreas (NOTAM), la FAA señaló que no habrá combustible Jet A1 disponible entre los martes 10 de febrero y 10 de marzo en los nueve principales aeropuertos internacionales de Cuba: los de La Habana, Varadero, Holguín, Santa Clara, Cayo Coco, Camagüey, Cienfuegos, Santiago de Cuba y Manzanillo de Cuba.
El aviso llega apenas tres días después de que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, anunció la preparación de un paquete de medidas destinadas a enfrentar el desabastecimiento agudo de combustible que sufre la isla desde que Estados Unidos impuso un bloqueo energético tras el fin de los suministros venezolanos, llegando a amenazar con aranceles a los productos de aquellos países que vendan o suministren petróleo a Cuba.
Si bien Estados Unidos envió más de seis millones de dólares en ayuda humanitaria gestionada por la Iglesia Católica -una medida criticada por La Habana, que le atribuyó “propósitos políticos groseramente oportunistas”-, insistió en el bloqueo en cuanto a hidrocarburos.
Mientras, países como China enviaron asistencia –un paquete financiero de unos 80 millones de dólares y un cargamento alimentario de 60,000 toneladas de arroz en enero- y México, por su parte, envió este domingo dos buques de la Armada cargados con 800 toneladas de ayuda humanitaria.
A su vez, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, manifestó en las últimas semanas su deseo de negociar con Washington para enviar combustible a Cuba por motivos humanitarios, aunque de momento no ha logrado dicho objetivo.
Rusia Acusa a Estados Unidos de "Asfixiar" a Cuba En Plena Crisis Energética y Alista Ayuda
nmas
Rusia dijo que Cuba vive una situación crítica ante las "medidas asfixiantes" impuestas por Estados Unidos a la isla durante una crisis energética, por lo que estudia soluciones y alista ayuda
Rusia acusó este lunes 9 de febrero a Estados Unidos de aplicar "medidas asfixiantes" contra Cuba, en plena crisis energética en la isla caribeña, por lo que evalúa el envío de ayuda.
"La situación en Cuba es realmente crítica", declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, durante su rueda de prensa diaria.
Las medidas asfixiantes impuestas por Estados Unidos están causando muchas dificultades al país. Estamos estudiando posibles soluciones con nuestros amigos cubanos, al menos para proporcionar la asistencia que podamos
Asimismo, Rusia precisó que hará lo posible para ayudar en la crisis aeroportuaria y propiciar el retorno de turistas rusos, tras el anuncio de La Habana de que se ha quedado sin combustible para aviones.
Según informó este lunes el servicio de prensa de la Unión de la Industria Turística Rusa, en estos momentos en la nación caribeña se encuentran alrededor de 4 mil turistas rusos y todos los vuelos previstos se efectúan con normalidad.
El desabasto de petróleo y las medidas
Cuba enfrenta una gravísima crisis energética tras el fin del suministro de petróleo por parte de Venezuela luego de la caída de Nicolás Maduro y ante las amenazas de Washington de imponer aranceles a los países que le vendan petróleo.
Las autoridades cubanas informaron a las aerolíneas que operan en el país de que el suministro de queroseno quedará suspendido durante un mes a partir de este lunes a medianoche debido a la crisis energética, anunció el domingo a la AFP un ejecutivo de una compañía europea.
Según esta fuente, la medida obligará a las compañías que operan rutas de largo recorrido a efectuar una "escala técnica" en los vuelos de regreso para asegurar su abastecimiento de queroseno.
El mensaje oficial Notam (aviso a aviadores) de las autoridades cubanas a pilotos y controladores especifica que el déficit de queroseno afecta a todos los aeropuertos internacionales de Cuba. El periodo de validez de la notificación es por un mes, del 10 de febrero y hasta el 11 de marzo.
El anuncio puede afectar al ya maltrecho sector turístico nacional, varado en una crisis desde la pandemia por las consecuencias de la COVID-19, las sanciones estadounidenses y los problemas económicos del país, que lastran la calidad de la oferta y el servicio.
El gobierno cubano anunció el viernes una serie de medidas de emergencia, entre ellas la semana laboral de cuatro días y el home office en las administraciones y empresas estatales, así como restricciones en la venta de combustible, para hacer frente a la crisis energética.
También se anunció una reducción de los servicios de autobuses y trenes entre provincias, así como el cierre de determinados establecimientos turísticos.
¿Cómo asfixió Trump a Cuba?
Tras haber cortado los envíos desde Venezuela a raíz de la captura de Maduro el 3 de enero, Donald Trump firmó la semana pasada un decreto que indica que Estados Unidos podría imponer aranceles a los países que venden petróleo a La Habana.
Asimismo, Trump aseguró que México, que suministra petróleo a Cuba desde 2023, dejará de hacerlo.
Para justificar su política, Washington invoca una "amenaza excepcional" que, según afirma, representa Cuba, situada a solo 150 km de las costas de Florida.
La Habana dice que Trump los quiere "asfixiar".
Cuba produce apenas un tercio de sus necesidades energéticas. Para el resto recurría a importaciones de Venezuela (que en 2025 supusieron en torno a un 30% del total) y, en menor medida, de México y Rusia.
El embajador de Rusia en Cuba, Viktor Coronelli, dijo la semana pasada a la agencia estatal de noticias RIA que Moscú había suministrado petróleo a Cuba en repetidas ocasiones en los últimos años y que seguiría haciéndolo.
Rusia está tratando de restablecer sus maltrechas relaciones con Estados Unidos, mientras el presidente Trump intenta negociar un acuerdo para poner fin a la guerra en Ucrania. Sin embargo, el Kremlin dejó claro que no estaba satisfecho con el trato que Washington da a Cuba.
México tiene un contrato abierto para el envío de crudo a Cuba: Pemex; ventas ascienden a 496 mdd en 2025
Víctor Rodríguez Padilla, director general de Pemex, informó que el año pasado representó menos del 1% de la producción total de la empresa
Soberanía y fraternidad: México refuerza su corazón solidario con el pueblo de Cuba
La Presidenta de México, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, reafirma el compromiso inquebrantable de la Cuarta Transformación con la solidaridad internacional al anunciar el envío inmediato de ayuda humanitaria a Cuba. A través de la Secretaría de Marina, nuestro país enviará alimentos, enseres domésticos y suministros de primera necesidad para aliviar las carencias que enfrenta la población cubana. Este gesto no es solo una acción administrativa, sino un mensaje contundente de que, para el Gobierno de México, la fraternidad entre los pueblos es un principio que está por encima de cualquier presión externa, priorizando siempre la vida y el bienestar de las familias por encima de las disputas políticas.
En el centro de esta labor humanitaria se encuentra la defensa de nuestra soberanía nacional. Ante los recientes amagos y decretos emitidos desde el exterior que pretenden condicionar la política energética de las naciones soberanas, la Presidenta Sheinbaum es clara: México actúa bajo sus propios principios constitucionales. La ayuda enviada a la isla es un ejercicio de autonomía que recupera la mejor tradición diplomática de nuestro país, demostrando que México no acepta tutelajes ni permite que se utilice la salud o la alimentación de un pueblo hermano como moneda de cambio en el tablero geopolítico global.
Respecto al suministro de petróleo, el Gobierno de México mantiene una postura de dignidad y diálogo de altura. Si bien el tema no fue parte de la comunicación directa con el mandatario estadounidense, la Secretaría de Relaciones Exteriores, encabezada por el Dr. Juan Ramón de la Fuente, estableció canales de comunicación constantes con el secretario de Estado, Marco Rubio. El objetivo es defender la continuidad del apoyo humanitario bajo esquemas legales y soberanos, asegurando que Pemex cumpla con sus compromisos y que el auxilio energético siga fluyendo para evitar un colapso que afecte servicios vitales como hospitales y la red eléctrica en la isla.
La crisis que atraviesa Cuba, agravada por décadas de bloqueo y por la reciente inestabilidad en los suministros regionales, requiere de un liderazgo moral como el que hoy encabeza México. Nuestra nación se erige como un faro de estabilidad en el Caribe, entendiendo que la cooperación estratégica es la única vía para garantizar la paz regional. Al enviar víveres y trabajar en soluciones para el desabasto de combustible, el Humanismo Mexicano cruza fronteras, demostrando que la solidaridad es la herramienta más poderosa para enfrentar la adversidad y que un México fuerte es aquel que no da la espalda a sus hermanos.
Este esfuerzo diplomático se realiza con la convicción de que el diálogo y el derecho internacional son el camino para resolver las controversias. El canciller De la Fuente es enfático en que México no detendrá su asistencia donde sea requerida, pues nuestra política exterior se basa en la autodeterminación de los pueblos y la no intervención. Esta administración trabaja incansablemente para que la ayuda llegue de manera efectiva y coordinada, protegiendo al mismo tiempo los intereses comerciales y la estabilidad económica de México, logrando un equilibrio que privilegia la ética y la justicia social en el escenario mundial.
@_Melchisedech

