Viernes, 11 Septiembre 2026 12:25

El cacique que operó la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, según la CNDH

Escrito por Redacción

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M+.- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos apunta a que un poderoso cacique de Guerrero operó la desaparición de los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa. Policías municipales, estatales y federales habrían estado bajo control de El Patrón, quien, según diversos testimonios, es nada más y nada menos que Rubén Figueroa Alcocer, exgobernador priista de la entidad de 1993 a 1996.

En la nueva narrativa sobre el caso Iguala, la CNDH delimitó la tragedia de los alumnos de la Escuela Normal Rural ‘Raúl Isidro Burgos’ al ámbito estatal, lo cual generó controversia y críticas por parte de diversas asociaciones civiles, los familiares de los normalistas y analistas que han seguido los hechos.

¿Pero qué dice la recomendación No. 208VG/2026? A pocos días del 12 aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, MILENIO se dio a la tarea de revisar las 867 páginas del documento para ofrecer un panorama completo. ¿Cuánto poder tenía El Patrón? ¿Qué testimonios respaldan esta versión? ¿Qué actores políticos parecen quedar exonerados?

Según el organismo presidido por Rosario Piedra Ibarra, desde las 22:00 horas del 26 de septiembre de 2014 hasta casi el mediodía del 27 de septiembre de ese año, la suerte de los estudiantes ‘levantados’ en Iguala por fuerzas federales, estatales y por policías municipales, y luego entregados a sicarios del crimen organizado, dependía sólo de un personaje: El Patrón.
El sujeto con ese sobrenombre, mencionado constantemente en las comunicaciones intervenidas por diversas instancias, “tenía un control mucho más amplio” y, según la última recomendación de la CNDH, “contaba con un poder regional, un ‘mando’ único, no limitado a Iguala”.

En el polémico documento dado a conocer el 2 de julio, donde el organismo exonera al Ejército y a la Marina de cualquier participación en el caso Ayotzinapa, pero además busca delimitar este crimen sólo al estado de Guerrero, se señala que el sujeto que operó y ordenó la desaparición de los 43 normalistas corresponde a Rubén Figueroa Alcocer, exgobernador priista de la entidad de 1993 a 1996.

Este mandatario se vio orillado a dejar el cargo por su responsabilidad en otro hecho de graves violaciones a los derechos humanos: la masacre de Aguas Blancas, en 1995, donde 17 campesinos fueron asesinados.

Figueroa Alcocer cumplirá 87 años el próximo 4 de diciembre. Hace 12 años, cuando se dieron los hechos en la Normal de Ayotzinapa, el cacique guerrerense, originario del municipio de Huitzuco de los Figueroa, contaba con 74 años. El estado era gobernado por Ángel Heladio Aguirre Rivero, hoy en prisión por su presunta participación en la desaparición de los normalistas.

Aguirre Rivero, miembro del primer círculo de los Figueroa, sucedió a Rubén Figueroa Alcocer cuando pidió licencia como gobernador tras la matanza de Aguas Blancas. De 1996 a 1999, como militante del PRI, fue gobernador sustituto de Guerrero. En los comicios de 2011 llegó de nuevo a la gubernatura, pero ahora bajo las siglas del PRD. Un mes después de la tragedia de Iguala se vio obligado a solicitar licencia.

Figueroa Alcocer es el hijo mayor del también exgobernador de Guerrero de 1975 a 1981, Rubén Figueroa Figueroa, apodado El Tigre de Huitzuco, quien fue uno de los principales operadores de la cacería y aniquilación del Partido de los Pobres (PDLP), guerrilla comandada por Lucio Cabañas.

Pero, sobre todo, Figueroa Figueroa fue uno de los artífices y facilitadores de la guerra de contrainsurgencia en las comunidades que apoyaban a Lucio Cabañas Barrientos, egresado de la Normal de Ayotzinapa, que dejó cientos de muertos, desapariciones y graves violaciones a los derechos humanos en ese estado en el periodo conocido como la ‘guerra sucia’.

El 9 de noviembre de 2025, el Congreso de Guerrero y autoridades estatales realizaron un homenaje a Figueroa Figueroa por el 117 aniversario de su natalicio. En el evento estuvo presente su hijo, Rubén Figueroa Alcocer. Dos días después, el 11 de noviembre, la CNDH hizo un “enérgico llamado” a las autoridades guerrerenses a “respetar la memoria de las víctimas de la represión en las décadas de los sesenta y setenta”.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo también se pronunció sobre este homenaje el 13 de noviembre. En la conferencia mañanera de ese día dijo que “se tiene que revisar si está en los días cívicos esta persona, porque se caracterizó por la represión al pueblo, entre otras cosas. Es importante que el Congreso estatal revise esas fechas”.

Bitácora del horror

El Patrón, anotó la CNDH en la recomendación 208/2026, “tenía una capacidad de convocatoria y coordinación tal, que permitió involucrar también en las acciones a la Policía Estatal y a elementos de la Policía Federal; un sujeto con alta capacidad para ocultar su propia identidad, mediante la recompensa”.

“Hablamos de un control regional, un ‘mando’ único, no limitado a Iguala, sino que implicaba a autoridades de los municipios de Cocula, Huitzuco, Tepecoacuilco, Taxco e Ixcateopan, y muy posiblemente algunos municipios más; pero, además, de la amenaza como garantía de impunidad”, señala el organismo presidido por Rosario Piedra Ibarra.
Diversos testimonios, declaraciones de testigos protegidos y personas involucradas en este episodio se refieren a las “instrucciones” decisivas en esas horas de terror. Y todas coinciden en que venían en vertical de un individuo con el mote de El Patrón.

En un reporte reciente de la CNDH sobre la participación de policías municipales de Huitzuco de los Figueroa en la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural ‘Raúl Isidro Burgos’ de Ayotzinapa, se señala que una prueba de la importancia que tuvo El Patrón en las acciones violentas contra los normalistas se refiere a los hechos que tuvieron lugar en el ‘Puente del Chipote’, en Iguala de la Independencia.

Ahí, indica el documento del organismo constitucional autónomo de ese año, “arribaron dos patrullas de la Policía Federal, y al preguntarles los agentes federales a los policías de Iguala qué estaba pasando con los estudiantes, uno de los policías municipales le respondió que ‘se los van a llevar a Huitzuco’ para que El Patrón decida qué va a hacer con ellos, a lo que el agente federal simplemente dijo: ‘Está bien”.

Otro testimonio sobre este personaje fue el de Damián, ex policía municipal de Huitzuco y testigo protegido, quien declaró en 2022 ante la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa (UEILCA) de la Fiscalía General de la República (FGR) que “sabía que le llaman El Patrón a Rubén Figueroa”.

“Antes del comandante (Javier) Núñez Duarte estuvo Fernando Montelongo, quien, por meses, junto a un hermano, un tío y otros tres más se ocuparon del municipio de Huitzuco y en repetidas ocasiones se refería a Rubén Figueroa como El Patrón”, mencionó.


El cacicazgo de Huitzuco

Figueroa Alcocer declaró, en una entrevista con el periódico El Sur de Acapulco, en febrero de 2019, que en Huitzuco “le dicen 'patrón' a todo el mundo. Eso es un eslogan de los norteños delincuentes: ‘Llámale al patrón fulano’, es un eslogan de la delincuencia; ahí no hay nadie. En mi pueblo, fue muy poca la participación; es más, dentro de todo, dicen que por ahí pasó un camión y que se ocultó. Realmente yo no tuve conocimiento de nada de eso”.

A unos días de cumplirse 12 años de este crimen, la CNDH colocó en el complejo tablero del caso Ayotzinapa otra pieza candente. El organismo recomendó: “No puede seguir aplazando la identificación de El Patrón, ya que no se puede seguir pretendiendo (sic) que fuera un mando regional la cabeza en la cúspide de las decisiones".

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