El Imparcial
MÉXICO-. ¿Vendió su imagen… o su identidad digital?
El influencer Khaby Lame desató polémica internacional luego de darse a conocer un multimillonario acuerdo relacionado con inteligencia artificial y el uso de su imagen.
En redes sociales, miles de usuarios comenzaron a debatir si el creador de TikTok simplemente cerró “el negocio de su vida” o si, como muchos aseguran, terminó entregando su “alma digital”.
Todo comenzó tras revelarse que la empresa Rich Sparkle Holdings adquirió la compañía de gestión del influencer en un acuerdo valuado en cerca de 975 millones de dólares.
Aunque la cifra rápidamente se volvió viral, posteriormente trascendió que el acuerdo no habría sido un pago directo en efectivo, sino una operación basada principalmente en acciones, derechos comerciales y desarrollo tecnológico.
El clon digital que encendió las alarmas
Lo que verdaderamente detonó la conversación fue la información relacionada con el uso de IA avanzada dentro del contrato.
Diversos reportes señalan que el acuerdo permitiría desarrollar una réplica digital de Khaby Lame capaz de imitar su rostro , voz, expresiones y lenguaje corporal con una precisión casi total.
En otras palabras, una versión virtual del influencer podría aparecer en campañas publicitarias, promocionar productos e incluso hablar distintos idiomas sin necesidad de que el creador esté físicamente presente.
La noticia generó preocupación entre usuarios que cuestionaron los límites éticos de este tipo de acuerdos en plena era de la inteligencia artificial.
Entre las reacciones más virales destacaron:
“Vendió su alma digital.”
“Ya pueden usar su cara las 24 horas.”
“La IA ya reemplaza hasta a los influencers.”
“Mucho dinero… pero a qué costo.”
Sin embargo, también surgieron versiones exageradas sobre el supuesto alcance del contrato.
Hasta ahora, no existe evidencia oficial de que Khaby Lame haya cedido su imagen de manera permanente o sin restricciones absolutas.
Algunos reportes incluso señalan que los derechos exclusivos tendrían una duración limitada.
Aun así, la conversación ya puso sobre la mesa una pregunta que cada vez genera más inquietud dentro de la industria digital: ¿qué tanto vale la identidad de una persona cuando la inteligencia artificial puede replicarla casi por completo?
La polémica alrededor del tiktoker no solo refleja el impacto de la IA en el entretenimiento, sino también el inicio de una nueva era donde la imagen humana podría convertirse en un producto permanente dentro del mercado digital.