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Trump afirma que Irán está colapsado y le pidió reabrir el estrecho de Ormuz lo antes posible
unotv
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes, desde Washington, que Irán le pidió reabrir el estrecho de Ormuz “lo antes posible”, en medio de la guerra que ya cumple dos meses en Oriente Medio, mientras —según dijo— Teherán enfrenta una situación de “colapso” interno.
De acuerdo con una publicación del propio Trump en redes sociales, Irán habría comunicado que atraviesa una crisis de liderazgo y busca que Washington permita nuevamente el paso por esta vía estratégica para el comercio energético. Sin embargo, no quedó claro cómo fue transmitido ese mensaje ni hubo una confirmación inmediata por parte del gobierno iraní.
“Irán acaba de informarnos de que se encuentra en un ‘estado de colapso’. Quieren que abramos el estrecho de Ormuz lo antes posible”, escribió el mandatario en su plataforma Truth Social. La Casa Blanca no emitió comentarios adicionales sobre esta declaración.
Sin avances claros en las negociaciones
Las declaraciones ocurren en un contexto de negociaciones estancadas. Un funcionario estadounidense dijo a Reuters que Trump no está satisfecho con la última propuesta iraní para resolver el conflicto, lo que enfría las expectativas de una solución cercana.
La guerra, que lleva ya dos meses, ha provocado interrupciones en el suministro energético global, presiones inflacionarias y miles de muertes, además de tensar las relaciones internacionales.
EE.UU. analiza propuesta de Irán sobre Ormuz
Previamente, la Casa Blanca confirmó que analiza una propuesta de Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, considerado un punto clave para el tránsito mundial de hidrocarburos.
El plan incluiría que Irán reduzca su control sobre el estrecho, mientras Estados Unidos levantaría el bloqueo a los puertos iraníes, manteniendo abiertas negociaciones más amplias, como el tema del programa nuclear.
La portavoz Karoline Leavitt señaló que la oferta “está siendo discutida”, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, consideró que la propuesta es “mejor” de lo esperado, aunque puso en duda la intención real de Irán.
Irán exige cambio de postura de Estados unidos
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Defensa iraní, Reza Talaei Nik, afirmó que Estados Unidos debe “abandonar sus exigencias ilegales e irracionales” y dejar de imponer condiciones a otras naciones.
Aunque existe una tregua frágil desde hace casi tres semanas, las conversaciones de paz entre Washington y Teherán no han logrado avances concretos, en medio de un conflicto que sigue impactando la economía mundial.
La soberanía de Ormuz frente al chantaje de los "bombardeos masivos" de Trump
Melchisedech D. Angulo
El tablero geopolítico mundial se encuentra en un punto de no retorno, donde la retórica belicista de Washington busca imponerse sobre la autodeterminación de los pueblos.
Tras el estrepitoso fracaso de las conversaciones en Islamabad, la administración de Donald Trump sube la apuesta con amenazas de "bombardeos masivos", una táctica de extorsión que choca frontalmente con la doctrina de resistencia iraní. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, es claro: la nación no negociará bajo coerción y está preparada para desplegar "nuevas cartas" en un campo de batalla que ya no acepta las viejas reglas del imperialismo occidental.
El epicentro de esta tensión se localiza en el estrecho de Ormuz, una arteria vital por la que fluye el 20% del crudo mundial y que hoy se consolida como el principal escudo estratégico frente a las sanciones.
Mientras Estados Unidos intenta disfrazar su asedio naval como una defensa de la "libertad de navegación", la realidad es que el control iraní sobre este nodo energético representa el último bastión contra la hegemonía del dólar en el mercado del petróleo.
Un cierre, incluso parcial, del estrecho dispararía los precios por encima de los 200 dólares, provocando un colapso sistémico en las economías que dependen de la tutela estadounidense.
Desde una perspectiva profunda, lo que presenciamos es la manifestación de lo que filósofos como Heidegger describieron como la lógica del control técnico: una maquinaria de guerra que se autoalimenta.
En este escenario, la diplomacia es secuestrada por la inercia militarista, donde las sanciones y los ciberataques operan como herramientas de una dominación silenciosa.
Irán, al negarse a ser una pieza más en este engranaje, desafía el automatismo geopolítico de Occidente, reivindicando su derecho a existir fuera de la esfera de influencia de la Casa Blanca.
La escalada actual se ve alimentada por tres vectores críticos: un lenguaje bélico sin precedentes, movimientos operativos de misiles antibuque y un vacío diplomático que Washington se niega a llenar con propuestas justas.
Esta parálisis funcional no es accidental; responde a una estrategia de "presión máxima" que busca asfixiar la economía persa para forzar un cambio de régimen.
Sin embargo, este cálculo ignora la resiliencia de un actor regional que demuestra capacidad para movilizar aliados en todo el eje de resistencia, desde Líbano hasta Yemen, complicando cualquier intento de intervención quirúrgica.
En este contexto, actores como Rusia y China observan con atención un conflicto que podría marcar el fin de la era naval estadounidense en el Golfo.
Para las potencias emergentes, la defensa de la estabilidad en Ormuz es sinónimo de un mundo multipolar donde la energía no sea utilizada como arma de chantaje por una sola potencia.
La sombra de Israel y el sabotaje constante a las instalaciones nucleares iraníes añaden una capa de peligrosidad que podría derivar en una guerra regional indirecta de consecuencias impredecibles para la seguridad energética de Europa y Asia.
@_Melchisedech
Irán reimpone restricciones sobre el estrecho de Ormuz por el bloqueo de EU
Ormuz: el fin del chantaje petrolero y la soberanía que Occidente no puede compra
Melchisedech D. Angulo
TEHERÁN — El Estrecho de Ormuz, históricamente el yugular del suministro energético global, dejó de ser una autopista libre para el saqueo de las potencias occidentales.
Bajo una nueva doctrina de defensa integral, la República Islámica transformó este paso estratégico en una zona de estricta vigilancia soberana.
Lo que los medios de Washington y Londres califican con alarmismo como un "peaje de guerra" de 2 millones de dólares, no es otra cosa que el ejercicio legítimo de control territorial frente a décadas de sanciones unilaterales y provocaciones navales que buscaban asfixiar la economía iraní.
Los reportes que circulan en la prensa financiera internacional, señalando pagos millonarios en criptomonedas como Tether para garantizar el tránsito de superpetroleros, omiten deliberadamente el contexto de la seguridad regional.
Ante las constantes amenazas de incursiones cibernéticas y sabotajes a la infraestructura nuclear de Irán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) implementó protocolos de inspección y corredores específicos.
Si el flujo se redujo a unos 12 buques diarios, es la consecuencia directa de un estado de alerta necesario para prevenir actos de terrorismo marítimo orquestados por fuerzas externas.
La narrativa de la "extorsión" se desmorona cuando se analiza quiénes son los que realmente pagan el costo de la seguridad. Mientras que naciones que respetan la multipolaridad, como China e India, mantienen canales diplomáticos fluidos y tránsitos coordinados, son los operadores vinculados a las potencias agresoras quienes enfrentan las mayores fricciones.
El supuesto "peaje" es, en realidad, un mecanismo de compensación por el riesgo y el despliegue de protección naval que Irán ofrece en un área que Estados Unidos intenta convertir en un campo de batalla permanente.
Desde el punto de vista del derecho internacional, Teherán sostiene una posición inexpugnable: no se puede exigir libertad de tránsito a quien se intenta destruir mediante bloqueos financieros.
El principio de autodefensa, invocado ante la Asamblea General de la ONU, justifica plenamente la supervisión técnica de cada barril que cruza estas aguas. El uso de yuanes digitales o monedas alternativas no es un acto de "opacidad", sino un acto de liberación frente a la dictadura del dólar, permitiendo que el comercio continúe a pesar del cerco económico impuesto por el eje atlántico.
El impacto global —con un petróleo Brent superando los 110 dólares y una inflación energética galopante en Europa— es la factura que las sociedades occidentales deben pagar por las políticas belicistas de sus gobiernos.
Es hipócrita lamentar el costo del combustible mientras se financian escaladas militares en el Medio Oriente. Irán demuestra que el control del Estrecho de Ormuz es su mayor multiplicador de poder, obligando a una reconfiguración del orden energético donde los recursos naturales ya no fluirán gratis hacia quienes desprecian la soberanía de los pueblos productores.
@_Melchisedech
Trump: EEUU podría reabrir Ormuz "con un poco más de tiempo"
dw.com
Trump dice que Estados Unidos podría reabrir el estrecho de Ormuz "con un poco más de tiempo"
"Con un poco más de tiempo, podemos abrir fácilmente el estrecho de Ormuz, apoderarnos del petróleo y hacernos una fortuna", afirmó el presidente estadounidense Donald Trump en su plataforma Truth Social.
El régimen islámico de Irán bloqueó el estrecho de Ormuz en represalia por los ataques estadounidenses e israelíes que comenzaron a finales de febrero.
Su reapertura se convirtió en una prioridad para los gobiernos de todo el mundo ante el alza vertiginosa de los precios de la energía.
