José Carlos Sánchez
Luego de lo acontecido la madrugada del 17 de mayo en el municipio de Tehuitzingo, donde fueron masacradas 10 personas, entre las que se encontraba un bebé y un adolescente, las investigaciones por parte de la Fiscalía General del Estado ya han arrojado más datos sobre los lamentables sucesos.
De acuerdo con las indagatorias, la primera línea de investigación habría arrojado un conflicto familiar y no un ataque directo por parte de la delincuencia organizada. En tanto, las investigaciones también han revelado que las acciones delictivas se debieron igualmente a un conflicto por la posesión de unos terrenos. Así lo puntualizó la propia fiscal general del estado de Puebla, Idamis Pastor Betancourt.
Entre las víctimas se encuentran el empresario ganadero Cecilio Torres, junto con él cayeron su esposa Marcela y sus hijos, Gabriela, Roberto y José María. También fallecieron Marta y Carolina, una bebé de apenas un mes y medio de edad. A ellos se suman los tres trabajadores del rancho, Efraín, José y Kevin, este último de apenas 15 años de edad.
De acuerdo con la fiscal general, las primeras líneas de investigación fueron poco a poco descartadas debido a los avances en materia pericial y de balística.
“Es un conflicto de tierras… es lo que nos está llevando esta línea de investigación, sin descartar otras líneas obviamente, pero es la que está más robustecida hasta ahora. Son familiares cercanos”, declaró la funcionaria.
Pastor Betancourt añadió que además las características del atentado no corresponden necesariamente con os patrones utilizados por las grandes organizaciones delictivas.
“El victimario, el presunto responsable junto con otras personas, tomo esta decisión. Esto nos lleva a decir en este momento que no fue un hecho relacionado con un grupo de la delincuencia organizada. El calibre de las armas son de 22 y 9 milímetros únicamente… los calibres que son utilizados por la delincuencia organizada no son de este nivel”, señaló.
Otra línea de investigación apunta como posible móvil diferentes problemas personales y familiares relacionados con uno de los hijos de Cecilio Torres, identificado como José Alfredo, quien presuntamente habría entrado en una disputa con sus padres por haber sido anexado recientemente debido a sus problemas con la drogadicción.
La fiscalía estatal también informó que ya existen otras tres personas identificadas como responsables y adelantó que las detenciones pueden ser concretadas en las próximas.
Entre tanto, la Confederación Patronal de la Republica Mecana (COPARMEX) condenó el crimen en un comunicado y expresó solidaridad con las familias de las víctimas. El órgano empresarial pidió justicia e hizo un llamado a las autoridades para que atienda los problemas de violencia que aun persisten en diferentes regiones del estado y al interior de los hogares.
