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Una avalancha de hielo se desprendió de un glaciar en el Himalaya y desató una inundación repentina en la frontera entre Nepal y Tíbet el miércoles 26 de agosto, que dejó a alrededor de 90 estadounidenses desaparecidos, según The Associated Press.
Tras la tragedia, el presidente Donald Trump habló el jueves 27 de agosto de una cifra distinta —entre 50 y 60 estadounidenses en la zona—, reconociendo que el gobierno todavía no tenía un conteo final, de acuerdo con el mismo medio.
El desastre, ocurrido la mañana del miércoles 26 de agosto en Nepal y Tíbet, dejó cientos de muertos entre ambos países y miles de personas sin localizar de distintas nacionalidades, mientras equipos de rescate siguen trabajando contrarreloj.
Para el viernes 28 de agosto, la emergencia no había terminado: se formó un nuevo lago represado del lado chino que amenaza con provocar una segunda inundación, por lo que las autoridades advirtieron sobre el riesgo y pidieron evacuar zonas cercanas al río. Cientos de familias en Estados Unidos, India y otros países siguen a la espera de noticias de sus parientes, muchos de ellos peregrinos que viajaban hacia el monte Kailash, un sitio sagrado en el lado tibetano de la frontera.
¿Qué provocó la inundación y por qué el riesgo sigue activo?
El lecho rocoso debajo de un glaciar en el Himalaya cedió y arrastró consigo parte del hielo, un derrumbe tan violento que quedó registrado como un sismo de magnitud 5.2, según pudieron reconstruir científicos consultados por The Associated Press a partir de imágenes satelitales.
Las rocas y el agua derretida que se desprendieron inundaron los ríos que bajan por el valle, y esa mezcla de agua, lodo y hielo arrasó con construcciones, puentes y terrenos a su paso en la frontera entre Nepal y Tíbet.
