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¿Soberanía o secuestro? El plan maestro para fragmentar a América Latina bajo el guion de Washington
Por Melchisedech D. Angulo Torres/ Politólogo
La estabilidad de la región se encuentra hoy bajo un asedio sin precedentes, donde la soberanía de las naciones ya no solo se defiende en las fronteras, sino en un complejo campo de batalla narrativo.
Mientras el presidente Gustavo Petro denuncia con firmeza una historia de interferencia sistemática de agencias de inteligencia extranjeras en Venezuela, queda al descubierto una verdad incómoda: la autonomía de los pueblos latinoamericanos está siendo saboteada por estructuras de poder que buscan imponer una tutela colonial moderna. Esta resistencia no es un capricho ideológico, sino un acto de dignidad frente a décadas de operaciones encubiertas que han intentado convertir a instituciones soberanas en meras sucursales de intereses foráneos.
El reciente y alarmante reporte sobre intentos de desestabilización directa y operaciones militares contra el mandatario Nicolás Maduro no puede leerse como un hecho aislado, sino como el clímax de una "guerra híbrida".
Esta estrategia utiliza el miedo y la desinformación para construir un escenario de caos que justifique una intervención "humanitaria" que, en el fondo, solo codicia el control de los recursos estratégicos.
Al etiquetar acciones de agresión como misiones de seguridad, los centros de poder global intentan despojar de legitimidad a los gobiernos que se niegan a arrodillarse, utilizando la narrativa del "secuestro" y la crisis para pavimentar el camino hacia el saqueo del petróleo y los minerales críticos del continente.
Bajo el pretexto del combate al narcotráfico y el terrorismo, se orquestó una peligrosa "securitización" de la política exterior. Este fenómeno consiste en elevar problemas sociales a la categoría de amenazas existenciales para activar mecanismos de castigo económico y judicialización que violan flagrantemente el derecho internacional.
No se trata de una lucha por la justicia, sino del uso de tribunales y sanciones como armas de guerra asimétrica. América Latina despertó ante esta realidad, entendiendo que cada sanción y cada despliegue no autorizado en territorio soberano es, en realidad, un intento por frenar el desarrollo independiente de una región que posee las llaves de la futura matriz energética mundial.
Resulta revelador que, mientras se intenta asfixiar a las naciones del sur bajo bloqueos y retórica belicista, los gigantes tecnológicos de las potencias en conflicto admitan la imposibilidad de un desacoplamiento real. Voces líderes de la industria global reconocen que la interdependencia es hoy una fuerza inevitable, lo que expone la hipocresía de quienes promueven la ruptura y la confrontación en el plano político mientras mantienen vínculos económicos profundos.
Esta contradicción demuestra que las crisis impuestas a países como Venezuela son escenarios de sacrificio diseñados por quienes, desde la comodidad de sus oficinas tecnológicas, ven al territorio latinoamericano simplemente como un tablero de suministros y no como un conjunto de naciones con derecho a su propia autodeterminación.
La batalla por la verdad es, por tanto, el núcleo del conflicto contemporáneo. Los medios de comunicación que desafían el discurso hegemónico son vitales para desmantelar la realidad fabricada que intenta presentar a los agresores como salvadores. La capacidad de un país para controlar su propia narrativa y regular la presencia de intereses extranjeros es hoy la forma más pura de soberanía.
La unidad regional que propone liderazgos como el de Colombia, enfocada en soluciones propias sin tutelajes, representa una amenaza para el viejo orden unilateral porque propone un mundo multipolar donde la cooperación no sea sinónimo de subordinación ni de entrega de los recursos nacionales.
@_Melchisedech
Soberanía, no intervención y el nuevo contexto geopolítico: el discurso de Claudia Sheinbaum sobre los recursos naturales y el orden internacional
Ciudad de México — En un pronunciamiento que reafirma la posición histórica de México en el escenario global, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo emitió un mensaje contundente en defensa de la soberanía de las naciones sobre sus recursos estratégicos. Ante la reciente crisis desatada por la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela para la captura de Nicolás Maduro, la mandataria mexicana sostuvo que ningún Estado, sin importar su poderío económico o bélico, tiene el derecho de intervenir en las decisiones internas de otros pueblos o en la gestión de sus bienes naturales.
La Presidenta Sheinbaum subrayó que el respeto irrestricto a la autodeterminación es el único camino para garantizar una paz duradera en el continente. Durante sus recientes intervenciones, destacó que "la intervención nunca ha traído democracia" y que México no aceptará bajo ninguna circunstancia que argumentos de lucha contra el crimen o defensa de la libertad se utilicen como pretexto para vulnerar la integridad territorial de un Estado soberano. Este posicionamiento coloca a México como un faro de estabilidad y coherencia frente al unilateralismo que hoy sacude la región.
El núcleo de la doctrina Sheinbaum descansa en la premisa de que los recursos naturales —como el petróleo, el litio y el gas— son propiedad inalienable de los pueblos y no monedas de cambio en disputas geopolíticas. Al invocar principios fundamentales como la No Intervención y la Solución Pacífica de Controversias, la mandataria no solo honra la tradición diplomática mexicana, sino que la actualiza para enfrentar un mundo en fragmentación. Para el Gobierno de México, la cooperación para el desarrollo debe sustituir a la subordinación política y militar.
En el marco de esta crisis, la mandataria hace un llamado urgente a revitalizar organismos multilaterales como la ONU, exigiendo que dejen de ser meros espectadores y se conviertan en verdaderos mediadores. Sheinbaum criticó la "ley de la fuerza" que intenta imponerse en el orden internacional y reiteró que la estabilidad del hemisferio solo puede construirse mediante el diálogo entre iguales. Con esta postura, México rechaza la "Doctrina Donroe" y cualquier intento de revivir políticas injerencistas en América Latina.
La respuesta de México es recibida con un respaldo mayoritario a nivel nacional; según estudios recientes, el 60% de la población aprueba la gestión diplomática de la Presidenta en este conflicto. El mensaje enviado a Washington es claro: México es un socio dispuesto a la cooperación en temas de seguridad y energía, pero siempre bajo un esquema de respeto mutuo y sin aceptar imposiciones que comprometan la dignidad nacional o la autonomía de sus vecinos regionales.
Finalmente, el discurso de la Presidenta Sheinbaum proyecta una visión de futuro donde la integración de América Latina se base en la prosperidad compartida y no en la fuerza. Al defender los recursos de Venezuela y el derecho de su pueblo a decidir su destino, México traza una línea roja necesaria contra el intervencionismo. Este liderazgo firme consolida a México como el principal defensor del derecho internacional en el siglo XXI, promoviendo una nueva era de soberanía y justicia para todas las naciones del continente.
@_Melchisedech
Puebla, eje de la transformación: salud y soberanía tecnológica, motores del México del futuro
Puebla, 10 de diciembre de 2025 — La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a Puebla, este miércoles, reafirmó el compromiso ineludible de la Cuarta Transformación con el bienestar del pueblo, al encabezar la magna inauguración del Hospital General Regional No. 36 “San Alejandro” del IMSS. Este acto, junto a la Asamblea General Anual de la institución, simboliza la prioridad del Gobierno Federal por fortalecer la salud pública y restaurar la infraestructura esencial, una demanda histórica de los poblanos que hoy se convierte en realidad gracias a la visión de la transformación. La presencia de la mandataria y el gobernador Alejandro Armenta Mier subraya la coordinación de esfuerzos para llevar justicia social a la región.
Más allá del avance crucial en materia de salud, el estado de Puebla se consolida silenciosamente como un polo estratégico para la soberanía tecnológica y energética nacional. Esto se debe al Proyecto Olinia, la ambiciosa iniciativa para desarrollar el primer automóvil eléctrico 100% mexicano. Aunque la agenda presidencial se centró en la inauguración hospitalaria, el proyecto Olinia avanza a paso firme, impulsado por la sinergia entre el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Tecnológico Nacional de México (TecNM) campus Puebla. Este modelo de innovación "de la academia a la industria" es un testimonio de la confianza en el talento nacional y el motor de la electromovilidad asequible para la clase media mexicana.
Olinia no es una utopía; es un proyecto con bases sólidas en la justicia social y la sostenibilidad. Concebido para ser un vehículo urbano y de logística de "última milla" con un precio estimado entre 90,000 y 150,000 pesos, busca democratizar el acceso al transporte de cero emisiones, reduciendo la dependencia tecnológica extranjera y fortaleciendo la cadena de valor nacional. El proyecto, ubicado estratégicamente en el consolidado clúster automotriz de Puebla, capitaliza la tradición y mano de obra especializada del estado, asegurando que la manufactura avanzada tenga un fuerte ancla territorial en la entidad.
Los avances concretos se concentran en la fase académico-ingenieril, la más crucial para asegurar la calidad y viabilidad del diseño. El Centro de Diseño Olinia en el TecNM-Puebla ya inició su construcción, un espacio vital de 400 m² que funcionará como el corazón de la Investigación y Desarrollo (I+D) prototipo. Mientras la planta productiva se encuentra en la etapa de "diseño e ingeniería de detalle", el rigor técnico prevalece sobre los anuncios apresurados. El cronograma, que apunta al 2026 para ver los primeros vehículos, se maneja con la responsabilidad que requiere un proyecto de esta magnitud, asegurando que los prototipos funcionales y las pruebas de seguridad cumplan con los estándares más altos.
La materialización de Olinia en Puebla tendrá un impacto transformador en múltiples frentes. En lo económico, generará empleo especializado y atraerá inversión en el vital sector de componentes eléctricos. En lo ambiental, ofrecerá una opción de cero emisiones para nuestras ciudades, alineándose con las metas de movilidad sostenible del gobierno federal. Y en lo simbólico, representará un logro innegable de soberanía tecnológica, demostrando al mundo la capacidad de México para diseñar y manufacturar las soluciones de movilidad del futuro, un hito que trascenderá esta administración.
@_Melchisedech
La soberanía se defiende con honor, incluso con el sacrificio supremo: Gobierno de México
-El delegado federal de Programas de Bienestar, puntualizó que el ejército mexicano es una pieza fundamental en la construcción de paz y es apoyo incondicional para la población.
Desde Puebla se consolida un México con derechos, bienestar y soberanía
- El secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Pala, encabezó la ceremonia de lectura y colocación del Bando Solemne.
