Gabriela García Guzmán
La noche del sábado 16 de agosto la “Gran Feria de la Manzana 2025”, se convirtió en un escenario de pánico e indignación, luego de que ocho personas quedaran atrapadas en lo alto de un juego mecánico por más de una hora, debido a una falla que evidenció la falta de prevención y supervisión en un evento de esta magnitud.
Un susto que pudo terminar en tragedia, el incidente ocurrió en el popular juego “Extreme”, que se detuvo repentinamente a varios metros de altura, dejando a los usuarios suspendidos y en completo estado de indefensión. Mientras los operadores eran incapaces de resolver la falla, tuvieron que intervenir bomberos y Protección Civil, quienes lograron bajar a las víctimas con una escalera.
Aunque las autoridades municipales intentaron minimizar lo ocurrido asegurando que todos los afectados estaban “bien de salud”, lo cierto es que siete personas sufrieron crisis nerviosas y una más resultó con una lesión en la cadera. La versión oficial contrasta con los testimonios de familiares, quienes denunciaron la angustia y la falta de protocolos de seguridad inmediatos.
Responsabilidad en entredicho
El Ayuntamiento de Zacatlán, en lugar de dar explicaciones claras, se limitó a señalar que se elaborará un dictamen para “hacer valer el seguro de responsabilidad civil”; sin embargo, no se ha informado si los juegos mecánicos fueron revisados previamente ni bajo qué condiciones se permitió su operación.
Este hecho pone en tela de juicio los controles de seguridad en una feria que presume ser una de las más importantes del estado, pero que expuso a los asistentes a un riesgo innecesario.
Una feria empañada por la negligencia
La Feria de la Manzana, en su edición 83, arrancó el pasado 9 de agosto y concluye este domingo 17, con más de 70 actividades culturales, artísticas y gastronómicas; sin embargo, este accidente opacó la celebración y dejó la duda sobre la seriedad con la que las autoridades y los organizadores velan por la seguridad de los visitantes.
La fiesta que debería ser un orgullo para Zacatlán terminó marcada por la negligencia y la improvisación. Hoy la pregunta es clara: ¿vale más el espectáculo que la vida y seguridad de los asistentes?

