El empresario y dueño de TV Azteca cruzó varias líneas que lo tienen al borde de la locura.
Hasta hace poco estuvo acostumbrado a utilizar el chantaje a través de su televisora, la que por cierto, compró con dinero de su primo Raúl Salinas, distinguido preso por 10 años del penal de Almoloya y hermano del inefable ex presidente Carlos.
En Puebla los gobiernos del Prian alimentaron su ambición y crearon un mostruo de mil cabezas porque le daban negocios que cada vez le alimentaban esa maldita enfermedad que tiene por el dinero público.
Y esos negocios no eran cualquier cosa, estamos hablando de más de 2 mil 350 millones de pesos en contratos millonarios por parte del Gobierno de Puebla. Nunca pensó que un gobernador como Alejandro Armenta no se dejaría intimidar ni chantajear y por eso las absurdas campañas en contra del Gobierno de Puebla.
La lista de negocios que desea para sus empresas es larga, pero destacan:
- Pólizas patrimoniales y seguros para patrullas mediante Seguros Azteca por montos de 81.33 y 26 millones de pesos.
- Proyectos de digitalización de documentos. Contemplaban además la digitalización de archivos de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje y de la Auditoría Superior del Estado, con costos estimados de 50 y 30 millones de pesos, respectivamente.
- Instalación de una Red Dorsal de servidores con valor de más de 2 mil millones de pesos, además de sistemas tecnológicos para el control de grúas y corralones. A través de varias las empresas, aparte de la televisora como tal, se pretendía obtener beneficios económicos por parte de la administración pública estatal. El Gobierno del Estado de Puebla acusó a TV Azteca de difundir “mentiras” tras rechazar firmar convenios con esta televisora propiedad de Ricardo Salinas Pliego.
De ese tamaño es la ambición de quien se dice empresario, todo obvio al amparo del dinero público.
La orden del tal Salinas con su gente es brutal: salgan a conseguir dinero como sea, y eso incluye las famosas campañas de desinformación.

