El Prian está en plena agonía porque el gobierno de Armenta ha comenzado a demoler las instituciones de corrupción que fueron la caja chica de sus gobiernos y en donde el menú principal era la extorsión y la simulación.
Como verdadera ave fénix, resurge de entre los escombros de esa corrupción, el Centro de Rehabilitación para las Familias Poblanas, un espacio en donde los poblanos serán atendidos por especialistas de la salud.
En este lugar, estuvo varias décadas el Comité Administrador Poblano para la Construcción de Espacios Educativos (Capcee), singular por su tamaño físico y nivel de corrupción.
Lejos quedaron los tiempos en donde se pervertía la obra pública por los depredadores del dinero público, hoy estamos ante un gobierno humanista que ha desterrado la corrupción que tanto adoraron los Chávez Carretero, los Ramírez Mantilla y su familia, los Ontañón, los Zavala y los Gustavos Guzmán, entre otros.
Ellos nunca entendieron lo que Gianfranco Pasquino define como corrupción: “… Corrupción es entendida como una transacción o un intercambio entre quien corrompe y quien se deja corromper. Normalmente se trata de la promesa de una recompensa a cambio de un comportamiento que favorezca los intereses del corruptor”.
Cuando digo Pasquino, no me refiero al dueño de un pasquín, sino al ilustre politólogo que dejó un legado para los estudiosos de las Ciencias Políticas y para que no haya neologismos como ocurrencias de la verborrea cotidiana. Aclaro a los constantes ignorantes adoradores de esa corrupción mental.
Pasquino va más allá y añade lo que es la corrupción: “el comportamiento ilegal de aquel que ocupa una función en la estructura estatal”.
¿Cuántas veces vimos a los mencionados manipular o simular los concursos de las obras que licitaban?. ¿Por qué más de uno quiso regresar a ese lugar considerado una caja chica de los gobiernos en turno?.
A pesar de todo, siempre hay esperanza y hoy vemos ese gran proyecto que se lleva a cabo sin moche, diezmo, milla o cochupo.
El Prian agoniza y sus selectos miembros también mueren.
