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¿Por qué el servicio secreto cuidó hasta su muerte a Héctor Suárez y por órdenes de Peña Nieto?
Debate
El nombre de Héctor Suárez quedó ligado durante décadas a una comedia incómoda, irreverente y profundamente crítica. El actor mexicano utilizó el humor negro y la sátira para señalar aquello que consideraba injusto en la sociedad y en el poder. Esa postura, sin embargo, también tuvo consecuencias fuera de los escenarios.
En una reciente entrevista en el podcast del empresario y promotor de conciertos Melo Montoya, el actor Héctor Suárez Gomís dio a conocer el motivo por el cual su papá estuvo bajo la protección del servicio secreto mexicano hasta el día de su muerte. Esto ocurrió a raíz de hacer pública una amenaza que recibió durante el sexenio del expresidente de México Enrique Peña Nieto.
Héctor Suárez amenazado a punta de pistola
"El Pelón" Gomís contó que en cierta ocasión, su papá Héctor Suárez fue bajado del automóvil en el que viajaba en la Ciudad de México, le apuntaron con una pistola y le hicieron una advertencia: ¡Si seguía hablando mal de Enrique Peña Nieto, lo iban a matar!
Pero la amenaza no habría quedado únicamente en esa advertencia. Según contó “El Pelón” Gomís, quienes intimidaron a su papá, también le dijeron exactamente dónde se encontraban sus hijos, una situación que elevó todavía más el nivel de preocupación.
Tras contarle lo sucedido a su hijo, Héctor Suárez Gomís le recomendó que hiciera pública la amenaza. El comediante Héctor Suárez siguió ese consejo y acudió con su amiga, la periodista Carmen Aristegui, para hablar abiertamente sobre lo ocurrido.
La llamada que recibió de Miguel Ángel Osorio Chong
Después de hacer pública la amenaza, Héctor Suárez recibió una llamada de Miguel Ángel Osorio Chong, quien en ese momento se desempeñaba como secretario de Gobernación durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. "Le dice que por órdenes de Enrique Peña Nieto, necesitaba hablar con él".
Héctor Suárez acudió a la Secretaría de Gobernación, donde sostuvo un encuentro con Osorio Chong. Durante la reunión, le comunicaron al actor que tendría protección por parte del entonces llamado servicio secreto, una medida que buscaba garantizar su seguridad después de la amenaza que había recibido.
"Osorio Chong le dice: 'Enrique Peña Nieto y todo el gobierno de México lo considera a usted un patrimonio nacional, y (Peña Nieto) le pide que por favor que lo siga criticando y que se meta con todos nosotros y lo vamos a cuidar'".
A partir de entonces, cuatro personas fueron asignadas para proteger a Héctor Suárez. La vigilancia no terminó cuando concluyó el sexenio de Peña Nieto, sino que continuó durante la siguiente administración.
“Cuando es la transición de gobierno, dentro de las cosas de transición va: ‘El señor Suárez tiene estas cosas pagadas por el gobierno y lo van a seguir cuidando’. Ellos dejaron de trabajar a los dos días de muerto mi papá", relató “El Pelón” Gomís.
Héctor Suárez hizo de la crítica al poder una convicción de vida
Héctor Suárez murió en junio de 2020, dejando una trayectoria marcada por personajes que cuestionaron las estructuras sociales, la corrupción, los abusos y las contradicciones de la vida política mexicana.
Para su hijo, esa actitud no representaba simplemente una característica de su trabajo como comediante. Era una convicción que Héctor Suárez mantuvo durante prácticamente toda su carrera y que incluso llegó a ponerlo en situaciones de riesgo.
Al recordar la manera en que su padre entendía la crítica política, Héctor Suárez Gomís explicó que cuestionar a quienes gobiernan era, para él, una responsabilidad y no una provocación.
"Se trata de cuestionar a la gente que te gobierna, porque además vive del dinero del pueblo, no se trata de aplaudirle. Se trata de cuestionar y de que hagan las cosas bien; eso es lo que hizo toda la vida mi papá y no nada más él, mucha gente. Pero estamos en un país donde no les gusta que les digas lo que no hacen bien".
La entrevista de Héctor Suárez con Carmen Aristegui en 2017
En mayo de 2017, el actor y comediante Héctor Suárez acudió al espacio radiofónico y digital de la periodista Carmen Aristegui para denunciar públicamente una grave amenaza de muerte en su contra, derivada de su constante sátira política hacia el entonces presidente Enrique Peña Nieto.
Durante la entrevista, Héctor Suárez relató con crudeza cómo fue interceptado en la Ciudad de México por sujetos armados que viajaban en una camioneta azul sin placas. Los agresores lo bajaron de su vehículo, le apuntaron con una pistola en la cabeza y le exigieron de forma violenta que dejara de criticar al entonces presidente Enrique Peña Nieto.
El nivel de intimidación escaló cuando los atacantes le detallaron con precisión la ubicación exacta de sus hijos en ese mismo instante, lo que motivó al actor a romper el silencio y buscar el respaldo mediático de Carmen Aristegui, conocida por su periodismo independiente y crítico.
El detonante de esta agresión, según explicó el propio Héctor Suárez en la charla con la periodista, habría sido un video publicado en sus redes sociales en enero de ese mismo año.
En dicho material, el comediante se dirigió directamente a Peña Nieto con un mensaje contundente y sin filtros, expresando:
Mire usted, en cuatro años no ha hecho usted más que joder, hundir, comprometer, desprestigiar y meter en problemas al país.
Esta declaración frontal, sumada a su larga trayectoria de cuestionamiento al poder, lo colocó en una situación de vulnerabilidad extrema. Al hacer pública la amenaza en un medio de alcance nacional, Héctor Suárez buscaba no solo proteger su integridad y la de su familia, sino también responsabilizar abiertamente al Estado mexicano de cualquier atentado que pudiera sufrir a partir de ese momento.
El caso de Héctor Suárez marcó un episodio atípico de seguridad oficial en México
En el contexto político y de seguridad de México, el término "servicio secreto" no corresponde a una agencia oficial con ese nombre exacto, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos.
Históricamente, las labores de inteligencia, espionaje y protección de altos funcionarios recaían en instituciones como el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y el Estado Mayor Presidencial (EMP), un cuerpo militar de élite encargado exclusivamente de salvaguardar la integridad del presidente de la República, su familia y dignatarios extranjeros.
Cuando Héctor Suárez Gomís relata que su padre fue custodiado por el "servicio secreto mexicano", hace una referencia coloquial a estos aparatos de seguridad e inteligencia del Estado que operaban bajo el mando directo de la Presidencia y la Secretaría de Gobernación durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.
La asignación de escoltas de este nivel a un comediante y crítico del gobierno resultó ser una medida sumamente atípica y reveladora del impacto político que tuvo su denuncia. Por lo general, el Estado mexicano canaliza la protección de civiles amenazados a través del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.
Sin embargo, el caso de Héctor Suárez eludió los protocolos burocráticos tradicionales; la orden de brindarle seguridad provino directamente del Ejecutivo federal como una estrategia para contener el escándalo mediático y evitar que cualquier atentado contra el actor fuera adjudicado al gobierno.
Según el relato de su hijo, el entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, le notificó que el Estado lo consideraba un "patrimonio nacional", garantizándole una custodia permanente de cuatro agentes especializados. Un aspecto notable de esta medida de seguridad fue su continuidad institucional, la cual trascendió el mandato de Enrique Peña Nieto.
A pesar de que la administración de Andrés Manuel López Obrador, iniciada en 2018, desmanteló formalmente tanto al Estado Mayor Presidencial como al CISEN bajo la premisa de austeridad y combate a los privilegios, la protección asignada a Héctor Suárez se mantuvo intacta.
Los acuerdos de transición gubernamental respetaron la custodia del comediante, permitiendo que los agentes estatales lo acompañaran en todo momento durante sus últimos años de vida. Esta vigilancia oficial concluyó apenas dos días después del fallecimiento del actor en junio de 2020, cerrando un capítulo insólito en la relación entre el poder político y la libertad de expresión en México.
Héctor Suárez, el padre de la sátira en la televisión
Héctor Suárez Hernández, nacido el 21 de octubre de 1938 en la Ciudad de México, se consolidó como uno de los pilares más importantes y respetados de la actuación y la comedia en el país.
Inició su formación actoral a finales de la década de los cincuenta bajo la tutela del maestro Carlos Ancira y colaboró en el llamado "teatro de tesis" junto a figuras de la talla de Alejandro Jodorowsky y Alfonso Arau. Su salto a la pantalla grande ocurrió en 1964 con la película "El asalto", marcando el inicio de una prolífica carrera cinematográfica que incluyó más de un centenar de cintas.
Su consagración en el séptimo arte llegó con obras icónicas como “Mecánica Nacional”, actuación que le valió el prestigioso Premio Ariel, demostrando su enorme capacidad para transitar entre el drama profundo y la comedia costumbrista.
A diferencia de la comedia ligera de su época, Héctor Suárez revolucionó la televisión mexicana al utilizar el humor negro y la sátira como herramientas de denuncia social. A través de exitosos programas como "¿Qué nos pasa?" y "La Cosa", el actor creó una galería de personajes inolvidables que retrataban las carencias, vicios y frustraciones de la sociedad mexicana.
Figuras como "El Mil Usos", "El No Hay", "El Flanagan", "Doña Zoila" y "El Licenciado Buitrón" se convirtieron en espejos de la clase trabajadora y en críticas mordaces contra la burocracia, la corrupción y la desigualdad.
Su estilo irreverente y espontáneo le permitió esquivar la censura televisiva de los años ochenta y noventa, convirtiendo la risa en un vehículo para la reflexión ciudadana y el cuestionamiento constante a las autoridades.
¿De qué murió Héctor Suárez?
El legendario comediante falleció el 2 de junio de 2020 a los 81 años de edad en Cocoyoc, Morelos, tras una prolongada y valiente batalla contra el cáncer de vejiga que le fue diagnosticado en 2015.
Su partida generó una ola de conmoción y homenajes a nivel nacional; desde instituciones como la Secretaría de Cultura y la Filmoteca de la UNAM, hasta colegas, periodistas y políticos, quienes reconocieron su invaluable legado.
Héctor Suárez dejó una huella imborrable en la cultura popular mexicana, siendo recordado no solo por su genialidad histriónica, sino por su inquebrantable convicción de que el arte y la comedia deben servir para incomodar al poder y dar voz a los sectores más marginados del país.
No hay duda de que empresarios israelíes 'invirtieron' millones en Peña Nieto: Periodista israelí
aristeguinoticias.com
Gur Meggido, periodista de The Marker, consideró que no hay obstáculos para que el gobierno israelí entregue los documentos a México.
El periodista israelí Gur Meggido, del periódico The Marker, reveló la existencia de un arbitraje secreto entre los empresarios Avishai Neriah y Uriel Ansbacher, en el cual se discutieron inversiones millonarias realizadas en el expresidente Enrique Peña Nieto y que abrieron la puerta para que obtuvieran contratos durante su sexenio.
Según los documentos presentados ante un tribunal civil de Israel, ambos empresarios habrían invertido hasta 25 millones de dólares en el exmandatario mexicano al inicio de su presidencia.
En entrevista con Aristegui En Vivo, reveló los detalles del arbitraje, cómo obtuvo la información y qué tendría que pasar para que las autoridades mexicanas tengas acceso al caso.
“Básicamente, [Avishai Neriah y Uriel Ansbacher] eran socios en el pasado […] y tenían un acuerdo por el que, -dado que ambos estaban vinculados al expresidente-, se repartirían México, por más ridículo que pueda parecer”, explicó Meggido. Detalló que el conflicto legal surgió cuando ambas partes se acusaron de invadir el “territorio” del otro.
Ansbacher exigió que Neriah le pagara su parte de los 25 millones de dólares invertidos, que había dado dado a cambio de tres reuniones privadas con Peña Nieto que nunca sucedieron.
“Una de las partes, Ansbacher, exigió parte de su supuesta inversión en el presidente. Utilizan un lenguaje ambiguo, por lo que no dicen directamente ‘presidente’, sino que utilizan la letra ‘noon’, que en hebreo es la primera letra de la palabra ‘presidente’”, explicó.
Según Meggido, los árbitros —tres rabinos que actuaron bajo la ley religiosa judía— concluyeron que el acuerdo perdió validez una vez Peña Nieto terminó su mandato.
El periodista subrayó que no hay ninguna duda de que el arbitraje se refiera a Enrique Peña Nieto.
“No, no puede haber ninguna duda porque se refieren a un presidente que fue elegido en México en 2012 y que terminó su mandato en 2018. Solo conozco un presidente mexicano que cumpla con estos requisitos”, dijo Meggido. Afirmó que fuentes directas también confirmaron que se trataba de Enrique Peña Nieto.
Respecto al arbitraje religioso, Gur Meggido detalló que las partes eligieron resolver el conflicto con base en la ley hebrea. “Eligieron a tres personas que son todas rabinos y estos rabinos tuvieron que dictaminar de acuerdo con la antigua ley judía… concluyeron básicamente que nadie merecía recuperar nada”, dijo. Ansbacher no fue compensado por su inversión, ya que, según el fallo, “también había disfrutado de las puertas abiertas del Gobierno mexicano de acuerdo con esa inversión o como resultado de ella”.
“Los tres árbitros dictaminaron que no hay duda de que se había realizado una inversión de millones de dólares en el expresidente o en el antiguo ‘P’. Ansbacher afirma que la presunta inversión ascendió a 25 millones de dólares”. Aunque Avishai Neriah argumentó que la cifra era menor, ninguno de los empresarios negó la existencia de la inversión.
Respecto al uso de esos fondos, el periodista indicó que los documentos del arbitraje no detallan cómo se utilizaron los 25 millones de dólares, pero una fuente le indicó que “se trataba principalmente de pagar o financiar gastos políticos”. Según Meggido, esa información más específica podría estar en el expediente completo del caso.
El arbitraje incluyó testimonios adicionales, como el del hermano de Avishai Neriah, también rabino. “Parte de la historia tiene que ver con cómo los ingresos comerciales llegaron a Israel a través de sus organizaciones sin ánimo de lucro”, dijo Meggido. También hubo participación de empleados de ambos empresarios, quienes aportaron más testimonios.
Al ser cuestionado sobre si el contenido del arbitraje es publico el periodista respondió que sí.
“Este arbitraje fue llevado a los tribunales civiles israelíes… está abierto a cualquier periodista que tenga permiso para ver los procedimientos. Y eso incluye a todos los periodistas israelíes”, por lo que considera que fácilmente la Fiscalía mexicana podría obtener el arbitraje.
Megiddo explicó que el arbitraje derivó en un proceso civil, ya que es el tribunal quien debe confirmar o anular el fallo.
“Mientras intentaban disputar la aprobación de este arbitraje, tuvieron que presentar la sentencia arbitral como parte de este procedimiento y, por lo tanto, conseguí acceder a ella”, detalló.
Sobre el software espía Pegasus, cuya compra por parte del gobierno mexicano está relacionada con los empresarios, Gur Meggido confirmó que sí se menciona en el arbitraje.
“Una de las partes alegó que la otra vendió Pegasus a una autoridad que pertenece a la otra”, dijo. Afirmó que, aunque no se menciona el nombre del software directamente, la descripción coincide completamente con Pegasus y se hace referencia a que requiere aprobación del Ministerio de Defensa israelí. Sin embargo, señaló que el software no fue lo único que los empresarios vendieron al gobierno, sino también, cámaras, uniformes y más productos.
Respecto a las reuniones entre Ansbacher y Peña Nieto, Meggido señaló que “tenían un acuerdo por el que Ansbacher recibiría tres reuniones... Ansbacher afirmó que merecía recibir millones de dólares como compensación por no haber recibido las reuniones con el expresidente”. Los árbitros determinaron que no tenía derecho a dicha compensación, ya que Neriah ya le había pagado previamente 4 millones de dólares por ese concepto.
A pesar de no haber obtenido las reuniones, Ansbacher sí recibió contratos gubernamentales durante el sexenio. “No hay ninguna duda de que Ansbacher recibió contratos con el gobierno”.
El periodista informó que el caso continúa en tribunales civiles, y que aún falta decidir si se confirma o anula la sentencia arbitral. Indicó que si bien esto ya no involucra al gobierno de Peña Nieto directamente, “si ocurriera una investigación criminal en Israel, eso probablemente retrasaría el proceso”.
En cuanto a las declaraciones de Peña Nieto, quien negó rotundamente haber recibido dinero, Gur Meggido respondió: “Yo me baso en citar documentos que se presentaron ante un tribunal israelí, y la mayoría de las afirmaciones que he hecho públicas no se discuten”.
“Obviamente, no esperaba que el presidente confirmara que había recibido cualquier tipo de dinero o donaciones ocultas… pero si el Gobierno mexicano se toma en serio la investigación… encontrarían que hay motivos para sospechar”.
Gur Meggido consideró que no hay obstáculos para que el gobierno israelí entregue los documentos a México.
“No creo que haya ningún obstáculo para conseguir estos documentos. Provienen de un procedimiento abierto y el gobierno (isrealí) debería tardar muy poco tiempo en obtenerlos y mandárselos a la fiscalía mexicana”.
Meggido aseguró que según algunas de sus fuentes, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los empresarios no realizaron muchos negocios en México, pero afirmó que “ambos estaban presentes en México y estaban buscando negocios” en los últimos meses.
A Peña Nieto sí, a López Obrador no
Debate
“Estuvo medio tremendo”, ironizó antier la presidenta Sheinbaum sobre el probable soborno de 25 millones de dólares a Enrique Peña Nieto a cambio de “lucrativos contratos” a favor de dos empresarios israelíes.
“Dijo que no –comentó la mandataria. Entonces, bueno, ahí está el tema…”.
Ipso facto, “el tema” se convirtió en una carpeta de investigación de la Fiscalía General de la República.
Su titular, Alejandro Gertz Manero, dijo ayer:
En este “nuevo caso sí se dan ya informes específicos, claros, muy, muy precisos de una relación con empresas que vendieron Pegasus. Inclusive, el ex presidente ya dio una respuesta. Nosotros ya abrimos una carpeta, por supuesto, y vamos a reclamar a las autoridades de Israel que esta información que dieron de carácter mediático la podamos incorporar a una carpeta para poder seguir adelante...”.
El señalamiento contra Peña se publicó en el diario de negocios israelí The Marker.
“Nuestra relación con esas autoridades no ha sido fácil –admitió el fiscal. Hemos tenido muchos problemas que vienen desde lo que ocurrió en Ayotzinapa (la persecución del obradorato a Tomás Zerón) y tenemos casos que están ahí detenidos, que llevan varios años. Espero que en éste tengamos una respuesta más rápida”.
No se actuó con la misma rapidez para abrir una carpeta de investigación contra López Obrador ante afirmaciones igualmente “mediáticas” que lo implicaron en eventuales sobornos de narcotraficantes ni las que se difundieron contra sus hijos José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso López Beltrán por hipotéticos actos de corrupción.
- Si me permite, fiscal –se le planteó a Gertz Manero–, también sobre el caso del malware Pegasus, sabemos que éste se adquirió por primera vez en el sexenio de Felipe Calderón y que se utilizó para el espionaje político. También que ya había investigaciones avanzadas (…) y que la propia Fiscalía abrió una investigación (…) en contra de la empresa israelí NSO Group, que habría vendido ilegalmente este malware a personas privadas, incluida la delincuencia organizada. ¿Cómo van esas investigaciones?
El caso, respondió Gertz, “lo llevamos ante los jueces, logramos establecer las responsabilidades de todos los que estaban involucrados, que ya se habían dado a la fuga y estaban ya fuera del país, pero los que estuvieron en México los consignamos, los judicializamos y los procesamos…”.
- Pero, entonces, ¿en este momento se abrirían nuevas líneas de investigación con este caso del presunto soborno (a Peña)?
“Fíjese que tiene mucha lógica lo que usted está diciendo, pero hasta el momento en que las autoridades del Estado de Israel nos ratifiquen estas informaciones (…), eso nos permitiría volver a reabrir esa parte de esa investigación, porque los hechos concretos de lo que estuvieron haciendo y cómo estuvieron interviniendo las líneas, esa sí ya la judicializamos, la ganamos y llegó hasta los jueces”, respondió.
¿La nueva investigación incluirá el uso de Pegasus en el espionaje a 456 víctimas en el gobierno de AMLO…?
Gertz Manero confirma carpeta contra Peña Nieto por caso Pegasus
unotv
El titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, confirmó durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum que se abrió una carpeta de investigación en contra del expresidente de México, Enrique Peña Nieto, tras los señalamientos sobre presuntos sobornos relacionados con la adquisición del software espía Pegasus, revelados en un juicio en Israel.
“Ya abrimos una carpeta de investigación y vamos a reclamar a las autoridades de Israel que dieron esta información de carácter mediático, para poder incorporarla al expediente”, señaló Gertz.
El fiscal agregó que, si bien en el pasado hubo denuncias sobre Pegasus, no se contaba con pruebas suficientes. Este nuevo caso, en cambio, “presenta informes específicos y claros sobre una empresa involucrada”.
Complicaciones con Israel
Gertz Manero subrayó que la relación de México con las autoridades israelíes no ha sido fácil, y recordó casos pasados y pendientes que tienen con dicho país, como podría ser la extradición de Tomás Zerón, involucrado en el caso Ayotzinapa.
“Esperamos que en este caso tengamos una respuesta más rápida”, dijo el fiscal, quien se comprometió a transparentar los pasos del proceso, incluyendo solicitudes formales y respuestas internacionales.
Un día antes, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó de “tremenda” la información publicada por el diario israelí The Marker, que señala que Peña Nieto habría recibido 25 millones de dólares en sobornos por la venta de Pegasus a México. “Pues sí estuvo medio tremendo, ¿no?”, dijo.
La mandataria también señaló que, aunque el reportaje no menciona explícitamente el nombre de Peña Nieto, se alude a una persona identificada como “N”, electa en 2012 —el año en que EPN llegó a la Presidencia. “Ya el expresidente Peña Nieto dijo que no, que no es así; entonces, ahí está el tema”, concluyó.
El expresidente Enrique Peña Nieto reaccionó desde sus redes sociales y en entrevista con Ciro Gómez Leyva, donde negó haber recibido sobornos y calificó de “totalmente falsa” la información basada en una disputa legal entre dos empresas israelíes.
“Nunca he estado en ninguna área de la administración pública que asigne contratos. Yo no doy línea ni di línea nunca”, señaló.
Peña Nieto aclaró que no forma parte del juicio en Israel y que el reportaje no lo acusa directamente, aunque medios mexicanos habrían “tergiversado el contenido para insinuar su participación”.
Sobre Pegasus, el exmandatario insistió en que fue una adquisición institucional durante su sexenio y que incluso se abrió una investigación sobre su posible mal uso. “Fue parte de una estrategia de seguridad nacional, no para espiar a periodistas”, afirmó.
Peña Nieto recuerda cómo se enteró que el NAIM, aeropuerto que comenzó a construir sobre el Lago de Texcoco, fue cancelado por AMLO para hacer el AIFA
msn
En el documental ‘NAIM, un aeropuerto para el siglo XXI’, el expresidente Enrique Peña Nieto rompió el silencio sobre la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), obra que comenzó durante su sexenio (2012-2018) y que fue frenada tras una consulta popular impulsada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
“Me enteré como todos los mexicanos”
Peña Nieto confesó que la noticia de la cancelación lo sorprendió.
“Yo nunca pensé que realmente se fuera a cancelar el proyecto, siendo honesto, yo pensé que iban a darle continuidad”, relató el exmandatario.
Reconoció que se enteró “como el resto de los mexicanos: a través de los medios”.
Explicó que, durante la transición de gobierno, no se negoció directamente con la administración entrante para continuar el proyecto.
“Hay que entender que cuando uno está en la transición no negocias con el gobierno entrante, solo ofreces condiciones para la transición”, señaló.
Niega corrupción y defiende el proyecto
El exmandatario aseguró que hasta la fecha “no ha quedado ni probado, ni evidenciado” que hubiera malversación de recursos en el NAIM:
“Se ha dicho que era faraónico, que hubo malversación de recursos, pero a la postre no ha quedado acreditado, ni probado, ni evidenciado, que haya habido un manejo no acorde con las mejores prácticas en términos de transparencia y combate a la corrupción”, enfatizó.
Peña Nieto insistió en que el NAIM no era un capricho, sino una necesidad para enfrentar la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
“Es como cuando ya tienes un vehículo viejito de hace 50 años y dices ‘todavía funciona’, sí, pero ya no da el rendimiento que necesito”, comparó.
Un hub internacional que no llegó
Según Peña Nieto, el proyecto tenía la visión de convertir a México en un hub de interconexión entre Norteamérica y Sudamérica, y contemplaba cerrar el AICM para transformar su terreno en espacios recreativos y de desarrollo urbano.
“Hubiésemos visto un nuevo rostro del oriente”, explicó, al referirse a la zona del Lago de Texcoco, que durante décadas ha sido una de las más rezagadas.
El expresidente agregó que se invitó a organismos internacionales como la OCDE para vigilar la transparencia y aplicar “las mejores prácticas mundiales”.
El nacimiento del AIFA
El NAIM fue cancelado tras una consulta popular realizada a finales de 2018, donde el 69.95% de los participantes votó a favor de detener las obras y construir una nueva terminal en Santa Lucía: el actual Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
En la consulta participaron poco más de un millón de personas, lo que representó menos del 1% del padrón electoral de 2018. Las obras del NAIM, iniciadas en 2015, se detuvieron y el AIFA se inauguró hasta el 21 de marzo de 2022.
Voces a favor y en contra
El documental incluye opiniones de personajes que respaldaron el NAIM, como Enrique de la Madrid y Aurelio Nuño, así como de críticos del proyecto, entre ellos Javier Jiménez Espriú, exsecretario de Comunicaciones y Transportes durante la administración de AMLO.
Incluso se muestra cuando, en 2017, López Obrador calificó la obra como “faraónica” y “un derroche”.
El Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), responsable de la serie documental, explica que busca ofrecer una mirada plural sobre una de las decisiones presidenciales más polémicas de los últimos 40 años.
Peña Nieto borró huellas de finiquitos a Salinas y Zedillo
El derecho a saber sobre el monto que recibieron de finiquito Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León como titulares de la desaparecida Secretaría de Programación y Presupuesto (SPP) fue eliminado en el sexenio de Enrique Peña Nieto.
Confesiones de un cobarde mentiroso
Mal le cayó al presidente Andrés Manuel López Obrador la aparición del libro del periodista Mario Maldonado sobre Enrique Peña Nieto, que teje a partir de tres entrevistas on-the-record que le hizo a en Punta Cana, donde vive actualmente, y tres informales en Madrid. Peña Nieto le anticipó que iba a publicarse, pero le aseguró que no habría sorpresas, respetando el pacto de mutuo respeto que tenían, y sin intención de generar ruido en la elección presidencial. En sus confesiones a Maldonado, cierto, Peña Nieto trata bien a López Obrador, pero miente en algunos puntos paradigmáticos de su gobierno, la transición y el exilio.
Debate
Peña Nieto se entregó a López Obrador antes incluso de que arrasara en la elección presidencial. Por razones que difícilmente revelará públicamente, aunque justifica que la franquicia del PRI arrastraba mucho lastre, optó por un candidato fuera del partido, José Antonio Meade, a quien sabotearon y abandonaron sin que Peña Nieto hiciera nada al respecto, sin recursos ni operación electoral, y sin representación en el 30% de las casillas el día de la elección.
No significa que una participación más activa hubiera cambiado el resultado, pero tampoco hizo nada a favor de su candidato. López Obrador lo sigue elogiando por no haber intervenido -eufemismo de apoyado- en la elección, que es lo que allanó el camino para construir un pacto de no agresión. Ese acuerdo, que ambos niegan, fue durante la transición, y se enfocó en quiénes no serían perseguidos penalmente -como Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong-, y quiénes sí. Peña Nieto palomeó la lista para la guillotina encabezada Emilio Lozoya, ex director de Pemex, seguido de Gerardo Ruiz Esparza, ex secretario de Comunicaciones, y Rosario Robles, que fue cabeza en Desarrollo Social y en Desarrollo Agrario. Solo Ruiz Esparza no fue a la cárcel, porque murió antes de ser imputado.
Peña Nieto le entregó el poder de facto a López Obrador desde el día siguiente de la elección presidencial y tuvo cuatro reuniones con su sucesor, que le narró a Maldonado, una de ellas en la casa de Tlalpan del presidente. Después de eso, solo tuvo algunas conversaciones telefónicas con él, como cuando le anticipó que vendría un libro con declaraciones que no despeinarían a su gobierno. Hubo más comunicación, a través de canales secundarios para enviarse mensajes.
Uno, la placenta del exilio, fue luego de que se publicaran fotografías de Peña Nieto en la prensa. Las primeras fueron de la boda de la hija de su abogado y amigo Juan Collado en mayo, y las segundas en unos XV años donde bailó con su entonces pareja, la modelo Tania Ruiz, en junio, que desataron muchas críticas en la opinión pública sobre el incumplimiento de su promesa de combatir la corrupción, que se trasladaron a Palacio Nacional, donde sus cercanos y la parte más radical de su movimiento, consideraban como un mensaje de impunidad.
López Obrador le envió el mensaje a través de Collado, y una semana volaron juntos a Madrid. En el libro, el expresidente le dice a Maldonado que su partida no había sido a un “exilio político”, sino que fue una simple “formalidad para lograr una transición positiva en la entrega del mando presidencial”. Como explica el periodista a partir de las reflexiones de Peña Nieto durante las conversaciones informales, el expresidente consideraba necesario irse del país para respetar la victoria y gestión de López Obrador.
La verdad es que Peña Nieto decía antes de dejar la Presidencia que no veía razón alguna para irse del país, y que seguiría viviendo entre Ixtapan de la Sal -donde jugaba golf- y la Ciudad de México. En el libro habla como si hubiera sido un estadista que veía más alto y más lejos, cuando en realidad era todo lo contrario. En sus confesiones ha encontrado justificaciones que lo enaltezcan, cuando la superficialidad y la falta de cuidado llevaron a que López Obrador, para protegerlo, le pidió que se fuera del país.
En sus confesiones Peña Nieto es ambiguo en varios puntos, como cuando recuerda lo “injusto” de la renuncia de su secretario de Hacienda, Luis Videgaray, que promovió la visita a Los Pinos de Donald Trump, candidato republicano a la Presidencia, durante la campaña electoral. Admite ahora que fue un “desastre” con un enorme impacto negativo en México, y aunque menciona que también molestó al presidente Barack Obama y a Hillary Clinton, la candidata demócrata, oculta que Videgaray salió del gobierno no por esas razones, sino porque se lo exigió la Casa Blanca. Si quería Peña Nieto recomponer su relación con Obama, le mandaron decir, tenía que cortarle la cabeza al responsable de la visita. Y así lo hizo.
Peña Nieto trata en el libro de esconder sus incapacidades, deficiencias y debilidades. Por ejemplo, omite detalles en el cese de Lozoya, dejando entrever a Maldonado que lo despidió porque le mentía y porque había realizado una “pésima gestión”. En realidad, Peña Nieto lo defendió varias veces de Videgaray que le pedía lo despidiera, topándose con un muro y al final, la advertencia que no volviera a tocarle ese tema. Peña Nieto se deshizo de él porque la Casa Blanca, molesta por la recepción a Trump, reclamó que hubiera realizado una visita oficial a Arabia Saudita, con quien tenían en ese momento una relación muy tirante.
El expresidente también quiere mostrarse como un estadista, como cuando habla del Caso Ayotzinapa, y dice que “cuando supo de la desaparición de los normalistas, anticipó el momento más crítico de su administración”. Lo que mostró ese momento fue una insensibilidad por arrogante e ignorante, aceptando por más de dos semanas que era un problema municipal, y que la desaparición de los jóvenes “eran un ajuste entre narcotraficantes”, como dijo el exprocurador Jesús Murillo Karam.
La editorial Planeta, que publicó el libro, lo anuncia como “¿quién es realmente el hombre que gobernó México entre 2012 y 2018?”, a lo que podría añadirse otro remate: fue un cobarde y un mentiroso que trata de lavarse la cara escondiéndose en la desmemoria.
AMLO indicó que la PGR no ha solicitado indagar cuentas de Peña ni Calderón
“No, porque la UIF (Unidad de Inteligencia Financiera) investiga a partir de que hay una solicitud de la Fiscalía, y en este caso no existe ninguna solicitud de la Fiscalía”.
Calderón y Peña Nieto gastaron más de 675 MDD en aeronaves
Entre los que destacan el avión presidencial, un Boeing 787-8 Dreamliner con un costo de 127 millones 348 mil 857 dólares, adquirido durante la gestión de Felipe Calderón
Sus memes casi no cuentan, pero cuentan mucho
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