EL ÚLTIMO HOMBRE QUE QUEDA DE PIE... ACABA SIENDO EL CAMPEÓN.
Escrito por Pepe HananEn Línea Deportiva
Le voy a confesar algo, amigo lector.
Durante muchos años pensé que los Mundiales los ganaban los mejores equipos.
Después pensé que los ganaban los mejores jugadores.
Más tarde llegué a creer que todo dependía de los sistemas tácticos.
Y como suele suceder en la vida, el tiempo terminó enseñándome otra cosa.
Porque mientras más Mundiales veo, más me convenzo de una realidad que parece sencilla, pero que cambia absolutamente todo.
Los entrenadores juegan para ganar.
Los seleccionadores juegan para sobrevivir.
Mire usted qué diferencia.
Parece la misma profesión.
No lo es.
El entrenador tiene tiempo.
Entrena todos los días.
Corrige.
Ensaya.
Repite.
Perfecciona.
El seleccionador trabaja con tiempo prestado.
Llega.
Observa.
Decide.
Y vive con las consecuencias.
Por eso siempre me han fascinado los seleccionadores.
Porque administran algo mucho más complejo que un sistema de juego.
Administran destinos.
Y cuando uno revisa la historia de los Mundiales encuentra hombres muy distintos entre sí.
Bilardo.
Parreira.
Del Bosque.
Scaloni.
Y ahora Javier Aguirre.
Todos diferentes.
Todos exitosos.
Todos curtidos en el sufrimiento.
Pero al final, todos sobrevivientes.
Porque, amigo lector, los Mundiales no pertenecen al más brillante.
Pertenecen al último hombre que queda de pie.
Carlos Bilardo lo entendió antes que muchos.
Cuando Argentina llegó a Italia 90 ya no era aquella máquina competitiva que había conquistado México cuatro años antes.
Maradona jugaba lesionado.
Burruchaga estaba disminuido físicamente.
Ruggeri arrastraba molestias.
Caniggia era prácticamente el único hombre capaz de romper una defensa rival con velocidad.
Y detrás de todos ellos aparecía Sergio Goycochea.
El encargado de custodiar el último bastión argentino.
La portería.
La última línea de resistencia.
El hombre que terminó simbolizando a aquella selección.
Porque cuando Argentina ya no podía imponerse desde el talento, debía resistir desde el carácter.
Y cuando ya no podía ganar los partidos, necesitaba encontrar la manera de no perderlos.
Ahí apareció Goycochea.
Primero contra Yugoslavia.
Después contra Italia.
Siempre cuando parecía que la historia estaba por terminar.
Y, sin embargo, Argentina seguía apareciendo en el siguiente partido.
Como esos viejos boxeadores que ya no ganan por nocaut, pero que siempre encuentran la manera de escuchar la campana final permaneciendo de pie.
Cuatro años después, Carlos Alberto Parreira enfrentó otro desafío.
Brasil llevaba veinticuatro años sin levantar la Copa del Mundo.
Todo un país exigía espectáculo.
Jogo Bonito.
Goleadas.
Magia.
Fantasía.
Parreira eligió otra ruta.
Y dejando de lado lo que la afición quería disfrutar, se concentró en lo que la afición quería obtener.
La Copa del Mundo.
Se enfocó en:
Orden.
Disciplina.
Paciencia.
Equilibrio.
Lo criticaron durante todo el torneo.
Pero siguió adelante.
Porque entendió algo que muchos todavía no entienden.
Los equipos brillantes ganan partidos.
Los equipos disciplinados sobreviven torneos y alcanzan campeonatos.
Y quizá la mejor prueba llegó el día de la Final.
Ciento veinte minutos de tensión.
Ciento veinte minutos de espera.
Ciento veinte minutos sin cometer el error fatal.
Hasta que llegó la tanda de penales.
Y entonces apareció aquello que todo sobreviviente espera.
El error del rival.
Desgraciadamente para Roberto Baggio, la historia le tenía reservado ese papel.
El mejor futbolista italiano de su generación terminó enviando el balón por encima del travesaño.
Y en ese instante Brasil encontró la gloria que llevaba veinticuatro años buscando.
Porque muchas veces los Mundiales no los decide una genialidad.
Los decide un error.
Y la samba volvió a escucharse por todo el planeta.
El primer tetracampeón del mundo había nacido.
Una verdadera locura.
Vicente del Bosque encontró un camino diferente.
España dominaba desde la posesión.
Defendía con el balón.
Administraba los ritmos.
Controlaba los espacios.
Reducía riesgos.
Pero incluso aquella selección extraordinaria terminó necesitando a un sobreviviente.
Porque la Final también llegó al límite.
Al desgaste.
Al sufrimiento.
Al tiempo extra.
Y fue entonces cuando apareció Andrés Iniesta.
No el Iniesta brillante que dominaba partidos.
No el Iniesta fresco de otros años.
Sino el Iniesta agotado.
Exprimido.
Jugando con las últimas reservas que le quedaban.
Sacando fuerzas desde el interior para iniciar aquella acción que terminaría cambiando la historia.
Un esfuerzo más.
Un recorrido más.
Un instante más.
Lo suficiente para que España encontrara el jaque mate que llevaba décadas persiguiendo.
Porque incluso los equipos más brillantes necesitan sobrevivir antes de alcanzar la eternidad.
Y mientras observo este Mundial, amigo lector, no puedo evitar pensar en Javier Aguirre.
No en el entrenador.
En el seleccionador.
El discípulo de Rinus Michels.
De Nacho Trelles.
De Bora Milutinović.
De Mejía Barón.
El hombre que cambió los botines por el banquillo para recorrer este camino de lágrimas, presiones, decisiones y responsabilidades.
Porque este no es el Aguirre de 2002.
Tampoco el de 2010.
Aquellos todavía se estaban construyendo.
Este ya no.
Este Aguirre ya enterró a todos sus muertos.
Y créame, amigo lector, no fueron pocos.
Treinta años de carrera dejan cicatrices.
Algunas públicas.
Otras privadas.
Algunas que se olvidan con el tiempo.
Y otras que siguen apareciendo cuando nadie las llama.
Porque los seleccionadores no son perseguidos por los goles que reciben.
Son perseguidos por las decisiones que toman.
Y pocas cosas envejecen más lentamente que una decisión tomada en una Copa del Mundo.
Quizá por eso este Aguirre luce diferente.
Porque hay derrotas que enseñan.
Pero también hay derrotas que transforman.
Y las más dolorosas suelen convertirse en las maestras más severas.
Por eso hoy luce diferente.
Más tranquilo.
Más paciente.
Más pragmático.
¿Por qué no decirlo?
Más sabio.
Porque la sabiduría proviene de la aplicación de la inteligencia y el buen juicio a lo largo de la experiencia.
Y treinta años como entrenador, más catorce como futbolista profesional, alguna enseñanza debió haberle dejado.
Porque mientras muchos siguen viendo partidos, él parece estar viendo consecuencias.
Más de mil partidos dirigidos.
España.
Japón.
Egipto.
Emiratos Árabes.
Tres Mundiales con México.
Finales perdidas.
Descensos evitados.
Uno que fue imposible evitar.
Champions League.
Proyectos rescatados.
Errores cometidos.
Sospechas de las que terminó exonerado.
Críticas soportadas.
Y una conclusión que parece gobernar cada una de sus decisiones.
No cometer ni un solo error más.
El tiempo de los errores ya caducó.
Porque este México no intenta enamorar.
No intenta aplastar.
No intenta convencer.
Intenta permanecer.
Dos partidos.
Dos victorias.
Tres goles a favor.
Cero en contra.
Cero lesionados.
Una sola tarjeta amarilla.
Una base titular que empieza a consolidarse.
Cambios que se repiten.
Jerarquías claras.
Nada parece producto de la improvisación.
Porque Aguirre ya no busca.
Aguirre ya encontró.
Y ahí es donde está el detalle.
Porque quizá la reflexión más importante de todas no tiene que ver con Bilardo.
Ni con Parreira.
Ni con Del Bosque.
Tiene que ver con nosotros.
Con México.
Desde 1986 hemos perseguido la gloria.
Y no nos engañemos.
No la hemos alcanzado.
Ni siquiera nos hemos acercado realmente.
Lo que hemos acumulado son experiencias.
Recuerdos.
Frustraciones.
Y eliminaciones.
Algunas dolorosas.
Otras inevitables.
Y a juicio de la afición, casi todas inmerecidas.
Pero también casi todas parecidas.
Hemos querido jugar como argentinos.
Como serbios.
Como españoles.
Como colombianos.
Y hasta como suecos.
Y cuando hemos intentado jugar como mexicanos, muchas veces hemos tratado de copiar modelos ajenos.
Buscando respuestas en otros lugares.
Persiguiendo estilos que no nos pertenecen.
Hoy escuchamos que México debe gustar.
Que debe tener posesión.
Que debe parecerse al Barcelona de Guardiola.
Que debe jugar como las grandes potencias.
Y quizá algún día tenga los futbolistas para hacerlo.
Pero no sé usted qué piense, amigo lector.
Yo no veo hoy a Maradona.
No veo a Romario.
No veo a Iniesta.
No veo a Messi.
Lo que veo son veintiséis futbolistas.
Y a veces los Mundiales no los ganan las estrellas.
Los ganan los equipos.
Veintiséis hombres que, si son bien dirigidos, bien encauzados y trabajan juntos, pueden construir algo mucho más poderoso que cualquier individualidad.
Pueden resistir.
Pueden competir.
Pueden sobrevivir.
Y quizá, solo quizá, puedan alcanzar esa gloria que durante cuarenta años se nos ha escapado de las manos.
Porque la gloria alcanzable está ahí.
Se llama semifinal.
Y para llegar a ella tal vez México no necesita parecerse a nadie.
Tal vez necesita hacer algo mucho más simple.
Reducir errores.
Resistir.
Esperar.
Y cuando el rival se equivoque...
Golpear.
Porque los Mundiales no siempre los gana el más brillante.
Muchas veces los gana el último hombre que queda de pie.
Y Javier Aguirre sigue de pie.
Por ahora.
Esperando que el destino finalmente lo alcance.
Porque los Mundiales son pacientes.
Siempre terminan revelando la verdad.
Y la verdad suele pertenecer al último hombre que queda de pie.
He de confesarle que un servidor,
de muy joven, pensaba que la Selección debía avasallar y encantar.
Conforme fui entendiendo mejor el juego, cambié el avasallar por encantar y ganar.
Hoy, en plena madurez, sé que el secreto no está en jugar mejor.
Está en sobrevivir más tiempo.
Y quizá ahí radique la diferencia.
El Javier Aguirre de 2002 y 2010 tomaba decisiones como entrenador.
El Javier Aguirre de 2026 ya lo veo tomando decisiones como un Seleccionador.
Mientras tanto...
VEREMOS Y DIREMOS...
Nosotros, como siempre, seguiremos en línea.
Hasta la próxima.
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Pepe Hanan
México ganó.
Otra vez.
Dos partidos, seis puntos, tres goles a favor y cero en contra.
Primer lugar del grupo.
Hasta ahí, la estadística fría y, a la vez, halagadora.
Ahora vamos al fondo.
Porque el triunfo ante Corea del Sur no fue una exhibición de buen fútbol.
No fue una sinfonía.
No fue una noche para guardar en la memoria del buen fútbol.
Fue otra cosa.
Fue un partido de Javier Aguirre.
Así de simple.
Y también así de complicado.
Corea tuvo más la pelota.
Corea remató lo mismo que México.
Corea terminó empujando.
Corea cerró el partido sobre el área mexicana.
Pero Corea cometió el error que México no cometió.
Y en los Mundiales, los errores se pagan muy caros.
Al minuto 49, Julián Quiñones peleó una pelota incómoda; el portero Kim Seung-gyu salió mal, chocó con su defensa, soltó el balón y Luis Romo apareció donde aparecen los jugadores oportunistas: en el lugar correcto, en el momento correcto y con la portería abierta.
No fue una jugada de pizarrón.
No fue una genialidad.
Fue un error.
Y México lo aprovechó.
Punto.
Pero el partido no se explica solamente por el gol.
Se explica por lo que Aguirre está construyendo.
Y aquí viene el dato.
Contra Sudáfrica, el Vasco hizo cinco cambios.
Contra Corea, hizo otros cinco.
Y en los dos partidos se repitieron tres nombres desde la banca: Orbelín Pineda, Santiago Giménez y César Huerta.
Eso no es casualidad.
Eso es jerarquía.
Eso es libreta.
Eso es confianza.
Aguirre no está tirando dados.
Aguirre ya sabe a quién llamar.
También repitió ocho titulares entre el primer y segundo partido.
No está buscando equipo.
Ya lo encontró.
Y cuando un seleccionador deja de buscar, empieza a competir desde otro lugar.
Los técnicos jóvenes buscan respuestas.
Los técnicos viejos buscan certezas.
Y el Vasco, a estas alturas de su vida, parece tener muy claras las suyas.
Tala Rangel en la portería.
Johan Vásquez como defensa más solvente.
Edson Álvarez ordenando la zaga.
Erik Lira mordiendo en medio campo.
Romo poniendo experiencia.
Alvarado trabajando más de lo que luce.
Quiñones peleando todo.
Raúl Jiménez como referencia.
Y desde la banca, Orbelín, Santiago y el Chino esperando turno.
Ahí está el equipo.
Ahí están sus hombres.
Ahí están sus guerreros.
México no domina desde la posesión.
México domina desde el orden.
México no abruma.
México incomoda.
México no aplasta.
México espera.
Y cuando el rival se equivoca, lo castiga.
Eso también es fútbol.
No siempre gusta.
No siempre enamora.
Pero en un Mundial sirve.
Y vaya que sirve.
Porque este México llega al tercer partido con seis puntos, portería invicta y equipo completo.
Cero lesionados.
Apenas una tarjeta amarilla en todo el torneo: la de Brian Gutiérrez ante Sudáfrica, al minuto 23.
Por eso, lo más lógico sería no arriesgarlo frente a Chequia.
Una segunda amarilla podría dejarlo fuera de los dieciseisavos de final.
Y si algo está haciendo bien Aguirre en este Mundial es evitar riesgos innecesarios.
Ahí también está la mano del seleccionador.
No solo en el parado táctico.
No solo en los cambios.
También en la administración del torneo.
Porque una cosa es dirigir partidos.
Y otra muy distinta es dirigir un Mundial.
Hong Myung-bo también hizo su trabajo.
Hay que decirlo.
Corea fue de menos a más.
Primero sufrió.
Después equilibró.
Luego adelantó metros.
Y terminó atacando con todo lo que le quedaba.
El técnico coreano movió piezas, buscó variantes y terminó empujando a México contra su propia área.
Pero llegó tarde.
Su equipo tuvo balón, pero poca profundidad durante buena parte del partido.
Tuvo intención, pero poca claridad.
Tuvo reacción, pero ya con el marcador en contra.
Y en una Copa del Mundo, cuando reaccionas tarde, muchas veces ya estás condenado.
Corea encontró sus mejores momentos al final.
La gran atajada de Tala Rangel y la pelota salvada casi sobre la línea fueron el recordatorio de siempre:
Los partidos no se administran.
Se terminan.
Y México lo terminó.
Sufriendo, sí.
Pero lo terminó.
Y la buena fortuna hizo el resto.
Eso también vale.
Sudáfrica exigió poco.
Corea exigió más, pero tampoco demasiado.
La verdadera prueba llegará cuando México enfrente a un rival que lo obligue a jugar un partido que no quiera jugar.
Ahí sabremos realmente de qué está hecho este equipo.
Por ahora, lo único claro es que México gana, no recibe goles y no se descompone.
Y eso, en un Mundial, vale oro.
Pero ahora viene Chequia.
México ya está clasificado.
México ya tiene prácticamente asegurado el primer lugar.
Y ahí aparece la tentación.
La tentación de los minutos regalados.
La tentación de quedar bien.
La tentación de decir: “Que jueguen los que vinieron al Mundial y todavía no han jugado”.
Eso lo haría un entrenador.
Un entrenador administra egos.
Un entrenador reparte minutos.
Un entrenador busca tener contento al grupo.
Pero un seleccionador no puede darse esos lujos cuando está a unos días de jugar a eliminación directa.
Porque los Mundiales no se preparan haciendo homenajes.
Se preparan con ritmo, concentración, asociación, sincronía y certezas.
Aguirre ya encontró a sus hombres.
Ahora no debe perderlos.
Y quizá ahí esté la verdadera historia de este Mundial.
No en los seis puntos.
No en los tres goles.
No en las dos porterías en cero.
Ni siquiera en el liderato del grupo.
La verdadera historia puede estar sentada en el banquillo mexicano.
Porque este no es el Aguirre de 2002.
Tampoco es el Aguirre de 2010.
Aquellos todavía estaban construyéndose.
Este ya no.
Este Aguirre ya conoce el éxito.
Ya conoce el fracaso.
Ya conoce las críticas.
Ya conoce los elogios.
Ya conoce las eliminaciones que duelen y las decisiones que persiguen durante años.
Este Aguirre ya enterró a sus muertos.
Y quizá por eso hoy parece más sereno.
Más paciente.
Más pragmático.
Porque, mientras muchos siguen viendo partidos, él parece estar viendo consecuencias.
Y por eso la advertencia para Chequia cobra todavía más valor.
No caigas en la tentación, Javier.
No confundas tranquilidad con relajación.
No conviertas el tercer partido en una ceremonia de reconocimientos.
No regales ritmo.
No regales concentración.
No regales asociación ni sincronía.
Corea-Japón 2002 todavía está ahí.
Octavos de final contra Estados Unidos.
Minuto 78.
Alberto García Aspe por Gerardo Torrado.
Un homenaje fuera de tiempo.
Una concesión emocional en el partido más importante.
Y México terminó de desdibujarse.
Por eso hoy la advertencia es clara.
No pongas en riesgo el orden defensivo.
No rompas el ritmo.
No conviertas el partido ante Chequia en una despedida anticipada para nadie.
Ni siquiera para Guillermo Ochoa.
Porque en este Mundial no se permiten homenajes.
Se permiten decisiones.
Y como alguna vez gritó Don Fernando Marcos:
“¡Borja, no falles!... ¡No falles!”.
Hoy el mensaje sería otro.
Más corto.
Más simple.
Más urgente.
¡Aguirre, no te equivoques!
¡Aguirre, no te equivoques!
Porque este Mundial todavía no ha terminado.
Y porque quizá, después de tantos años, este Javier Aguirre ya no anda buscando una clasificación.
Quizá anda buscando algo mucho más difícil.
Su vida eterna.
Y México también...
Mientras tanto, nosotros...
VEREMOS Y DIREMOS…
Hasta la próxima.
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En Línea Deportiva
Pepe Hanan
(Los Secretos que separan a un Entrenador de un Campeón del Mundo)
El error que cometemos con Rafa Márquez es confundir a un entrenador con un verdadero Seleccionador Nacional.
Amigo lector, la semana pasada sostuve en este mismo espacio que Rafa Márquez aún no está listo para convertirse en el próximo Seleccionador Nacional rumbo al Mundial de 2030.
Muchos estuvieron de acuerdo.
Otros no.
Y es perfectamente normal.
Porque cuando se toca a una figura del tamaño de Rafa, las opiniones suelen dividirse.
Sin embargo, después de aquella columna me quedó una pregunta dando vueltas en la cabeza.
¿Qué es exactamente un Seleccionador Nacional?
¿Y qué diferencia existe entre un entrenador exitoso y un hombre capaz de conducir a todo un país hasta conquistar una Copa del Mundo?
Por eso decidí revisar la historia de todos los campeones mundiales desde Uruguay 1930 hasta Qatar 2022.
Analizar quiénes fueron.
Cómo llegaron.
Qué características compartían.
Y sobre todo entender qué convierte a un hombre en un verdadero Seleccionador Nacional.
La conclusión es contundente.
Los Mundiales no los ganan los entrenadores.
Los ganan los Seleccionadores.
Y la diferencia entre unos y otros es mucho más grande de lo que imaginamos.
Porque una cosa es dirigir un equipo.
Otra muy distinta es conducir el destino futbolístico de una nación entera durante un proceso de cuatro años.
Y la historia demuestra que muy pocos hombres han sido capaces de hacerlo.
Los resultados son sorprendentes.
Mire usted.
Desde Uruguay 1930 hasta Qatar 2022 se han disputado veintidós Copas del Mundo.
Sin embargo, solamente veintiún hombres han logrado sentarse en el banquillo de una selección campeona.
Es un hombre menos que copas disputadas.
Porque Vittorio Pozzo continúa siendo el único ser humano capaz de ganar dos Copas del Mundo consecutivas.
Italia 1934.
Italia 1938.
Noventa años después nadie ha podido repetir semejante hazaña.
Así de difícil es ganar un Mundial.
Así de exclusivo es ese club.
Aunque quizás exista una excepción, el Flaco Menotti Ganó la copa de 1978 y tuvo mucho que ver en la Copa de 2022.
Atrás del telón, Menotti era la mano que mecía la cuna Argentina y el "oráculo" al que todas las mañanas y todas las noches recurrían Scaloni y su cuerpo técnico para encontrar respuestas cuando aparecían las dudas.
Y aquí aparece la primera gran conclusión.
Los Mundiales no se ganan por accidente.
No se ganan por suerte.
No se ganan únicamente por tener buenos futbolistas.
Los Mundiales son la culminación de proyectos deportivos que normalmente tardan años en construirse.
Por eso resulta tan interesante estudiar a los hombres que estuvieron detrás de cada título.
Porque cuando uno analiza a Vittorio Pozzo, Mario Zagallo, Franz Beckenbauer, César Luis Menotti, Carlos Salvador Bilardo, Vicente del Bosque, Didier Deschamps o Lionel Scaloni descubre algo muy particular.
Todos eran diferentes.
Algunos eran obsesivos de la táctica.
Otros privilegiaban el manejo de grupo.
Algunos apostaban por la posesión.
Otros por el orden defensivo.
Sin embargo, todos compartían algo.
Conocían perfectamente el entorno que estaban dirigiendo.
Y eso nos lleva a un dato que me parece brutal.
En casi cien años de historia mundialista ningún entrenador extranjero ha logrado ser Campeón del Mundo dirigiendo una selección distinta a la de su país de origen.
Ninguno.
Cero.
La estadística es contundente.
Y nos habla de algo que muchas veces subestimamos.
La identidad.
La cultura.
La comunicación.
La capacidad de interpretar el sentir de un vestidor y de una nación entera.
Por eso ser Seleccionador Nacional implica mucho más que saber de fútbol.
Implica representar una manera de entender el fútbol.
Y también una manera de entender a un país.
Ahora bien.
Existe otro aspecto que pocas veces se analiza.
La influencia real que tiene un Seleccionador durante una Copa del Mundo.
Porque tampoco debemos caer en el error de creer que todo depende de él.
Los jugadores siguen siendo los protagonistas.
Son ellos quienes ejecutan.
Son ellos quienes toman decisiones dentro del campo.
Pero conforme avanza un Mundial el peso específico del Seleccionador crece de manera considerable.
Para un servidor, durante la fase de grupos la influencia del técnico ronda entre un 25 y un 30 por ciento.
Es la etapa donde administra cargas físicas.
Gestiona emociones.
Evita excesos de confianza.
Corrige errores.
Y protege al grupo de las turbulencias externas.
Pero cuando llega la eliminación directa todo cambia.
Porque desaparece el margen de error.
Ya no existe mañana.
Y ahí la influencia del Seleccionador aumenta aproximadamente hasta un 40 por ciento.
Cada modificación cuenta.
Cada ajuste táctico pesa.
Cada decisión puede definir el destino de una generación completa.
Es la etapa donde aparecen las lecturas finas.
Las correcciones sobre la marcha.
Las decisiones valientes.
Y finalmente llegamos al partido más importante de todos.
La Gran Final.
Para un servidor es ahí donde el Seleccionador alcanza su máxima influencia.
Cincuenta por ciento.
Sí.
La mitad del resultado.
Porque una Final del Mundo ya no se juega únicamente con las piernas.
Se juega con la cabeza.
Con la personalidad.
Con la experiencia.
Con el manejo emocional.
Con la capacidad de soportar una presión que pocos seres humanos experimentan en su vida.
Por eso los grandes Seleccionadores terminan convirtiéndose en auténticos líderes de grupos humanos.
No solamente en entrenadores.
Y si el encuentro llega al tiempo extra, la responsabilidad vuelve a incrementarse.
Porque en ese momento aparece el agotamiento.
La fatiga.
La desesperación.
La incertidumbre.
El marcador empieza a ceder terreno ante la psicología.
Y si la definición llega a los penales, entonces el Seleccionador debe convertirse en un gestor de emociones.
Muchos dicen que los penales son un volado o una lotería.
Para un servidor no lo son.
Existe suerte, por supuesto.
Pero también existe preparación.
Existe análisis.
Existe liderazgo.
Existe capacidad, para identificar quién está preparado emocionalmente para soportar la presión.
Por algo las finales mundialistas definidas desde el manchón penal fueron ganadas por Carlos Alberto Parreira en 1994, Marcello Lippi en 2006 y Lionel Scaloni en 2022.
Y existe otro dato fascinante.
Ninguna Final de Copa del Mundo se ha definido en muerte súbita.
Todas quedaron resueltas dentro de la serie reglamentaria de cinco disparos.
Lo cual nos habla de preparación.
De planeación.
Y de capacidad para trabajar los detalles.
Porque los Mundiales suelen decidirse precisamente en los detalles.
Ahora bien.
Si existe una nación que ha producido algunos de los mejores Seleccionadores de la historia, esa es Argentina.
Y aquí entran dos personajes fundamentales para entender el fútbol moderno.
César Luis Menotti.
Y Carlos Salvador Bilardo.
Dos hombres completamente distintos.
Dos escuelas opuestas.
Dos maneras diferentes de entender el juego.
Menotti defendía la creatividad.
La posesión.
La iniciativa.
El respeto por la pelota.
Bilardo defendía la estrategia.
La preparación extrema.
El detalle.
La obsesión competitiva.
Durante décadas dividieron al fútbol argentino.
Pero ambos terminaron conquistando exactamente el mismo lugar.
La cima del mundo.
Y eso demuestra algo extraordinario.
No existe una única receta para ganar un Mundial.
Lo que sí existe es una condición indispensable.
Convencer a un grupo entero de creer.
Porque el Primer Convencido de que puede ganar la Copa del Mundo siempre es el Seleccionador.
Hoy mismo le puedo decir que de los 48 Seleccionadores que iniciaron esta Copa del Mundo, no más de cinco están verdaderamente convencidos de que vinieron a ganarla. Y de esos cinco, el corazón de uno late con más fuerza que el de los otros cuatro.
¿Usted amigo lector cuál cree que será?
Porque cuando un Seleccionador logra unir 26 voluntades en torno a su mente y corazón, el equipo adquiere una fuerza que trasciende cualquier sistema táctico.
Y precisamente ahí aparece Lionel Scaloni.
Porque resulta muy sencillo analizar al campeón después de levantar la Copa.
Lo difícil es recordar cómo comenzó la historia.
Scaloni llegó rodeado de dudas.
Sin títulos.
Sin experiencia importante en clubes.
Sin el respaldo popular.
Muchos lo consideraban un técnico interino.
Una solución temporal.
Un experimento.
Y fue entonces cuando apareció una figura decisiva.
César Luis Menotti.
El Flaco observó algo que muchos no alcanzaban a ver.
Detectó liderazgo.
Detectó inteligencia.
Detectó capacidad para gestionar grupos.
Y decidió respaldarlo.
Lo protegió.
Lo acompañó.
Lo sostuvo.
Cuando buena parte de la prensa argentina cuestionaba el proyecto, Menotti actuó como escudo institucional.
Y eso también forma parte de una estructura seria de Selecciones Nacionales.
Porque los proyectos exitosos necesitan tiempo.
Necesitan paciencia.
Necesitan convicción.
Necesitan respaldo.
Y sin ese respaldo difícilmente habría existido la llamada "Scaloneta".
Sin embargo, la historia más poderosa de Qatar 2022 ocurrió lejos de las cámaras.
Ocurrió dentro del vestidor.
Horas antes de disputar la Final frente a Francia.
Y aquí es donde aparece una de esas historias que explican por qué los Mundiales no se ganan únicamente con pizarrones tácticos.
De acuerdo con distintos relatos surgidos alrededor de aquel proceso, la emoción terminó por desbordar a integrantes importantes del cuerpo técnico argentino.
Lionel Scaloni.
Pablo Aimar.
Walter Samuel.
Fueron presa de un momento de emociones acumuladas que solo encontraron la manera de liberarse rompiendo en llanto.
Hombres que llevaban años construyendo ese sueño.
Hombres que entendían perfectamente lo que estaba en juego.
No solamente para ellos.
También para Lionel Messi.
Porque probablemente era su última oportunidad de convertirse en Campeón del Mundo.
Y los jugadores observaron aquella escena.
Lejos de interpretarla como una muestra de debilidad, entendieron algo completamente diferente.
Entendieron compromiso.
Entendieron honestidad.
Entendieron entrega absoluta.
Y según cuentan quienes estuvieron cerca de aquel grupo, fue ahí donde se fortaleció todavía más un pacto interno.
Un pacto de lealtad.
Una promesa silenciosa.
Una convicción compartida.
Messi no podía quedarse sin Copa del Mundo.
El "Mariscal Argentino" tenía que convertirse en CAMPEÓN del MUNDO.
Después de todo lo que había entregado a la Selección.
Después de tantos años soportando críticas.
Después de una final perdida.
Y por eso Argentina jugó aquella Final como la jugó.
Con intensidad.
Con determinación.
Con una entrega absoluta.
Porque cuando los grupos creen alrededor de su líder son capaces de realizar cosas extraordinarias.
Y cuando los líderes creen en su grupo ocurre exactamente lo mismo.
Por eso para un servidor la conquista argentina no puede explicarse únicamente desde la táctica.
Claro que existieron decisiones tácticas brillantes.
La utilización de Di María.
Los ajustes frente a Croacia.
Las modificaciones ante Países Bajos.
Todo eso fue importante.
Pero también existió algo más difícil de medir.
Unidad, Confianza, Sentido de pertenencia. Convicción.
Y esas son precisamente las herramientas más valiosas de un gran Seleccionador.
Porque los buenos entrenadores construyen equipos.
Los grandes Seleccionadores construyen causas.
Y cuando un grupo encuentra una causa común puede superar prácticamente cualquier obstáculo.
Por eso la imagen final de Qatar tiene tanto significado.
Terminó el partido.
Argentina era Campeón del Mundo.
Messi abrazó a Scaloni.
Y según relatan quienes estuvieron cerca de aquella celebración, sus palabras fueron simples.
Pero profundamente poderosas.
"Disfrútalo, Leo".
Nada más.
Dos palabras.
Pero en esas dos palabras viajaban años de trabajo.
Años de críticas.
Años de presión.
Años de convicción.
El mejor futbolista del planeta estaba reconociendo públicamente a quien había dirigido el proyecto.
Y ahí se encuentra la verdadera esencia de esta historia.
Los Mundiales no se improvisan.
Los campeones tampoco.
Y los Seleccionadores mucho menos.
Por eso inevitablemente regreso al punto donde iniciamos esta conversación.
Rafa Márquez.
¿Puede llegar a ser Seleccionador Nacional?
Por supuesto que sí.
Estoy convencido.
Tiene liderazgo, personalidad, prestigio.
Tiene carácter.
Tiene jerarquía.
Pero todavía le falta recorrer el camino más difícil.
El que recorrieron Pozzo.
Menotti.
Bilardo.
Beckenbauer.
Del Bosque.
Deschamps.
Y Scaloni.
El camino de la gestión.
El camino de la construcción de grupos.
El camino de las decisiones imposibles.
Porque dirigir una Selección Nacional no consiste únicamente en saber de fútbol.
Consiste en saber conducir hombres.
Consiste en administrar crisis.
Consiste en sostener proyectos cuando todos piden destruirlos.
Consiste en tomar decisiones cuando nadie más quiere hacerlo.
Consiste en ganar cuando nadie cree.
Y también en perder cuando todos señalan.
Por eso los entrenadores ganan partidos.
Los grandes entrenadores ganan campeonatos.
Pero los verdaderos Seleccionadores construyen algo mucho más difícil.
Construyen legado.
Construyen historia.
Construyen eternidad.
Y créame amigo lector.
Muy pocos lo consiguen.
Veremos en esta Copa del Mundo quien va a ser el "Inspirador" que lleve a los que creen ciegamente en él.
A alcanzar la "Gloria Eterna" por qué una cosa es segura ese selecto club de 21 hombres está esperando al número 22.
¿Qué tan lejos o qué tan cerca está un mexicano de poder ser parte de ese selecto club?
A Rafa le falta mucho camino por recorrer y aprender para poder hacerse cargo de semejante encomienda.
Pero Javier Aguirre esta ante la última oportunidad de su vida, de dejar Legado y Trascendencia ya que, con el silbatazo final del 19 de Julio, el Vasco se retira y deja atrás 30 años (96-26) de asumir la responsabilidad del banquillo.
Estará en posibilidades de pedirle al destino que lo considere para ingresar al Selecto Club de los CAMPEONES DEL MUNDO...
¿Usted qué cree Amigo Lector...?
Yo le diré mi opinión en la próxima entrega...
Por lo pronto disfrutemos de estas dos primeras fechas de la Ronda de Grupos...
Mientras tanto...
VEREMOS Y DIREMOS...
Nosotros, como siempre, seguiremos en línea.
Hasta la próxima.
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MÉXICO GANÓ... PERO LO QUE MÁS DEBE PREOCUPAR ES LO QUE PASÓ DESPUÉS
Escrito por Pepe HananEn Línea Deportiva
Amigo lector: México arrancó el Mundial con una victoria de 2-0 sobre Sudáfrica. Tres puntos, portería en cero, buen ambiente, la tribuna feliz. Y millones de mexicanos celebrando el inicio de la Copa del Mundo. Hasta ahí, todo perfecto. Sin embargo, si usted me pregunta qué fue lo más importante que dejó el partido, mi respuesta probablemente le sorprenderá. No fueron los goles, ni el resultado, ni el ser líder de grupo momentáneamente. Fue la expulsión de César Montes. Sí. La expulsión.
Porque mientras todo mundo celebra la victoria, los cuerpos técnicos mundialistas suelen preocuparse por cosas muy distintas. Y créame. Estoy convencido de que Javier Aguirre y su gente están mucho más ocupados revisando esa jugada que observando los goles del encuentro. ¿Por qué? En esa jugada todos fallaron en el aparato defensivo; esa acción tuvo la consecuencia que tuvo porque no fueron solventes, se confiaron, bajaron la guardia y Montes, como último recurso, realizó la falta. Hay que decirlo: en los Mundiales no solo se castigan los errores futbolísticos. Se castigan peor los errores mentales. Y ahí está el verdadero foco rojo de esta Selección. Mire usted. México fue superior. México controló el partido. México generó ocasiones. México ganó merecidamente. Pero también dejó al descubierto aspectos que deberán corregirse rápidamente si realmente aspira a competir contra selecciones de mayor dinamismo, calidad técnica y envergadura. El primero es la contundencia. Porque el partido pudo terminar con una diferencia mucho mayor. Hubo momentos donde Sudáfrica estaba completamente superada. Y, sin embargo, México la mantuvo con vida demasiado tiempo. Los equipos campeones detectan cuando el rival está herido. Y en ese momento lo rematan. No negocian.
No administran. No especulan. Rematan. México todavía no mostró esa capacidad. El segundo aspecto es la ambición. Y aquí está otro detalle que no debemos ignorar. Después del segundo gol, la Selección bajó revoluciones. Administró el encuentro. Manejaba el balón. Controlaba el ritmo. Pero dejó de buscar el tercero. Y los Mundiales suelen premiar a los equipos que tienen hambre. No a los que se conforman. Porque cuando aparezcan rivales del tamaño de Francia, Alemania, España, Argentina o Brasil, las oportunidades serán mucho menos frecuentes. Y cuando aparezcan, habrá que aprovecharlas. La tercera observación, y para mí la más importante de todas, es la expulsión de Montes. Un error innecesario. Una acción evitable. Una desconcentración. Y aquí está el detalle, amigo lector. No es únicamente perder a un defensa para el siguiente partido. Es perder estabilidad emocional. Es enviar una señal equivocada. Es recordarnos que en una Copa del Mundo la cabeza juega tanto como los pies.
Por algo los grandes seleccionadores dedican horas enteras al control emocional de sus futbolistas. Porque saben perfectamente que una tarjeta roja puede destruir meses de trabajo. Ahora viene Corea del Sur. Y ahí empezará otro Mundial para México. Porque Corea no es Sudáfrica. Corea es un equipo mucho más disciplinado. Más intenso. Más ordenado. Más exigente tácticamente. Y, sobre todo, muy rápido tanto en sus individualidades como en sus transiciones. Un rival que obligará a México a pensar mucho más el partido. Y precisamente por eso considero que veremos una prueba mucho más cercana a la realidad. México tiene argumentos para ganar. Tiene experiencia. Tiene mejores individualidades. Tiene oficio. Y además jugará con la confianza que siempre otorga una victoria en el debut. Aunque también Corea del Sur viene muy motivado después de darle la vuelta al marcador en su primer partido. México también tendrá que resolver la ausencia de Montes y mejorar aspectos que quedaron expuestos en el primer encuentro. Si México corrige la contundencia. Si mantiene el orden. Si controla las emociones.
Tiene todo para imponerse. Mi pronóstico es una victoria mexicana por 2-1. Aunque no descarto un empate si los asiáticos consiguen imponer su ritmo durante varios pasajes del encuentro. Y no olvidemos una cosa: el público mexicano es una "veleta". Si por azares del destino Corea se pone adelante en el marcador o México no cumple las expectativas de la afición en los primeros 20 minutos, la localía cambiará de manos y el público en Guadalajara apoyará a Corea y presionará al máximo a los muchachos de Aguirre y al mismísimo "Vasco". Y ante ese escenario, los errores mentales o los titubeos pueden aparecer. El público mexicano así es. No sabe manejar la adversidad y, por el contrario, se convierte en un "martillo" que hace más complicada la remontada o la salida de un "bache mental". Y todo esto podría ser determinante en el resultado y, por consiguiente, en la posición del grupo y, por ende, en el futuro de la Selección en el Mundial. Prohibido "desconcentrarse" y, sobre todo, prohibido "fallar". Y aquí es donde quiero terminar. Porque mientras la mayoría de los análisis se quedarán con los goles, con los tres puntos y con el liderato del grupo, yo sigo pensando exactamente lo mismo. La jugada más importante de la noche no fue un gol. Fue una expulsión. Porque detectar lo que nadie está viendo cuando todo mundo está celebrando la victoria también forma parte del análisis mundialista. Y no se equivoque. Los Mundiales no castigan los errores que usted ve. Castigan los que usted decide ignorar. Cada partido es una FINAL para el VASCO AGUIRRE... Porque de ese resultado depende el recuerdo con el que la afición se quede de él... Así de "justo o injusto" es el fútbol...
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EN LÍNEA DEPORTIVA
Amigo lector el próximo 5 de junio se estrenará la película MÉXICO 86, obra coescrita por Gabriel Ripsten y Daniel Krause, dirigida por Gabriel Ripstein y con la Producción y Actuación de Diego Luna.
Esta columna no es un "spoiler" a la película porque no la he visto pero la historia sí la conozco de viva voz por unos de los protagonistas de la misma.
La película gira sobre tres ejes principalmente por lo que nos han dejado ver en los trailers.
La elección de la Sede del Mundial del 86.
El desarrollo de la justa Mundialista que tuvo tres grandes ganadores ARGENTINA, MARADONA y MÉXICO como país y la Afición.
Y por último el castigo que sufrió la FEMEXFUT y el Fútbol Mexicano de NO participar en Justas Internacionales Oficiales por un periodo de 2 años (marginándonos del Mundial Juvenil 89, Juegos Olímpicos 88 y el Mundial de Italia 90).
En esta entrega abordaremos los puntos primero y tercero.
Le daré un preámbulo que muy pocos conocen sobre el Mundial de "Colombia 86", el mundial que NUNCA FUE...
La FIFA le otorgó la sede a Colombia en 1974 fue una de las primeras acciones desarrolladas por la gestión de Joao Havelange quien recientemente había sido electo Presidente de la FIFA.
Su campaña por la presidencia giro en obtener los votos de las Federaciones y confederaciones pequeñas y que por siempre fueron marginadas por Europa de las decisiones y de los grandes eventos.
Por eso mismo lo primero que hizo fue entregarle la sede del 86 a un país latinoamericano que encajaba perfectamente en el estereotipo de las Federaciones que lo llevaron a la Presidencia de FIFA.
En ese entonces el Presidente de Colombia era Alfonso López Michelsen y el presidente de la Federación Colombiana de fútbol era Alfonso Senior Quevedo.
Ambos compartían la visión del Escaparate mundial que sería para Colombia como país la vitrina del Mundial y el motor de desarrollo económico que puede ser una justa Mundialista y sobre todo el DESARROLLO del Fútbol Colombiano.
Tan grandes era sus expectativas que para la clasificación del mundial de España 82 contrataron al Dr. Carlos Salvador Bilardo con miras a que fuera el técnico de dos ciclos mundialistas el de España 82 y el de Colombia 86.
Bilardo había llegado al fútbol Colombiano vía el Deportivo Cali en el periodo 1976-1979.
Equipo que llevo a disputar la final de la copa liberadores de 1978 ante Boca Jrs que lamentablemente perdió.
Su paso por el fútbol Colombiano sentó las bases del profesionalismo y disciplina táctica que permitieron el surgimiento de la brillante generación colombiana de finales de los 80s y principios de los 90s encabezados por el PIBE VALDERRAMA y RENE HIGUITA con la Dirección Técnica de Francisco Maturana.
De ese tamaño eran las expectativas de Colombia a finales de los 70s para su mundial del 86.
Imagínese Amigo lector los colombianos tenían ya al Futuro Técnico CAMPEON del Mundial 86.
No andaban tan errados sus dirigentes, desgraciadamente dar una sede con tanta anticipación (12 años) no es bueno ya que en ese periodo las personas, el entorno y las circunstancias cambian.
Para el 82 el presidente del País era Belisario Betancur y el presidente de la Federación Colombiana era León Londoño Tamayo, quienes no compartían la idea original de los que consiguieron la sede en el 74.
Aparte que las condiciones que FIFA requería de un país para organizar un mundial eran mucho más altas que las del 74, por evolución propia de la justa y de los negocios alrededor de una Copa del Mundo, la cual estaba en plena "evolución y ebullición".
Imagínese Amigo lector que la FIFA requería estadios con una capacidad mínima de 40,000 espectadores para la fase de grupos.
60,000 para las sedes de fases eliminatorias y 80,000 para el partido inaugural y final.
Colombia no contaba con esa infraestructura y si a eso le sumamos su tan complicada orografía propia del país para poder contar con vías de comunicación terrestre y aéreas eficientes.
Y lo más complicado la escalada de violencia por su lucha contra el narcotráfico.
Era imposible poder ser un país sede de una Copa del Mundo.
Como preámbulo podemos decir que Havelange llegó a la presidencia de FIFA en el 74, su primer Mundial bajo su mandato y Dirección fue Argentina 78.
Un mundial muy complicado de gestionar y difícil de hacerlo rentable porque en el poder estaba la Junta Militar del General Vileda y eso ponía en Jaque todo.
Ahí aprendió Havelange que nunca más estaría bajo las órdenes o condiciones de ningún gobierno y mucho menos de militares.
Las condiciones las pondría la FIFA y ningún gobierno por muy poderoso que fuera le marcarían las condiciones.
En este Mundial del 78 Havelange hizo que Adidas y Coca Cola fueran sus dos principales Sponsors y con quienes llevaría al cielo las finanzas de la FIFA.
El Mundial de España 82 fue un éxito tanto en lo deportivo y sobre todo en lo económico. La única sombra que hubo fue por un partido en la fase de grupos entre Alemania vs Austria el cual se le conoce como la "desgracia de Gijón" donde ambas selecciones pactaron i
Un resultado 1-0 favorable a Alemania que le daba la clasificación a la siguiente ronda a ambas selecciones.
Esta mancha existió pero no fue tan escandalosa como el 6-0 de Argentina a Perú en el mundial del 78.
Esos 2 marcadores mostraban que la FIFA no era un "lechado de pureza" en sus acciones y mucho menos en su proceder económico y hasta deportivo.
Para llegar a ser el ente internacional exitoso que es hoy la FIFA tenía permitido hacer todo y de todo con tal de maximizar sus Ganancias.
Ahora si después de este preámbulo entramos a la parte medular de esta columna donde le platicar los acontecimientos que la película de NETFLIX presentará a manera de SÁTIRA y con tintes COMICOS.
Es una historia de ficción, que está inspirada en un contexto político y social de los años 80s en México y el mundo.
En esa década empezaban los años de oro del capitalismo salvaje donde EEUU era su máximo y mejor exponente.
Desde 1981 era un secreto a voces que Colombia renunciaría a ser sede Mundialista.
Que FIFA veía con preocupación que el éxito económico y desarrollo que se había alcanzado en España 82 tuviera un retroceso con Colombia 86.
Por lo mismo todos estaban a la expectativa y había dos hombres de negocios que asistían a la final de España 82 con sus familias y antes de acudir al estadio pasaron a comer a CASA LUCIO en Madrid, Emilio Azcárraga Milmo y Guillermo Cañedo y en medio de uno "Huevos Rotos" y una "Gambas al Ajillo" Azcárraga le dio instrucciones a Cañedo que en cuanto Colombia renunciara a ser Sede, México debería de levantar la mano ante Havelange para ser considerados como la mejor sede alterna para el Mundial del 86.
Ojo amigo lector (le dijo a Cañedo) "levantar la mano ante Havelange" tal cual.
El buscar la mayoría de los 24 votos de los miembros del Consejo de FIFA era Secundario. Tenían que hacerlo primero ante el VOTO del "Gran elector" Joao Havelange.
Y así fue "se fueron con todo y por todo" esa era la instrucción del "Tigre Azcárraga".
Guillermo Cañedo un genio empresarial que se movía mejor que nadie las altas esferas políticas y empresariales de México y Latinoamérica.
Un hombre agradable, refinado, elegante, creíble de grandes ideas y una espectacular capacidad de negociación.
Para esto era necesario un Dream Team, y vaya que lo conjuntaron Justino Compean, Oscar Gutiérrez, Rafael del Castillo, Rómulo O’Farril, Emilio Diez Barroso y hasta Fernando Schwartz lo conjuntaban, pura gente de prestigio y probada capacidad y lealtad.
Primeramente a los más importantes hombres de negocios y directores de corporativos en México les llego una invitación muy elegante y persuasiva que los invitaba a un desayuno en el Pent House del edificio sede de la Cámara de Comercio en Polanco firmada por Guillermo Cañedo de la Bárcena.
Los medios de comunicación también fueron convocados.
La expectativa que se generó fue enorme, tan así que la asistencia superó la capacidad del lugar por mucho.
Se tuvo que improvisar en el acomodo de las mesas y sillas para poder sentar a todos los asistentes.
Tuvieron que pedir apoyo a restaurantes vecinos para cubrir el déficit en los alimentos del banquete.
El encargado de coordinar este evento fue JUSTINO COMPEAN hombre recién llegado a las filas de Televisa por recomendación de su suegro (en segundas nupcias) Rómulo O’Farril.
Volviendo al desayuno en este evento se hizo público el interés de la FEMEXFUT por pedir la sede del Mundial del 86, para lo cual necesitaban el apoyo incondicional y basto de la Iniciativa Privada para organizar la fiesta Mundialista.
Y junto con el apoyo incondicional del Presidente Miguel de la Madrid Hurtado y de todos los niveles de gobierno el Dream Team se puso a la tarea de visitar una a una las 24 Federaciones que componen el Consejo de la FIFA para explicar lo que México tenía y ofrecía como sede.
Todo se hizo en tiempo t forma y ya solo esperaba llegar a la llamada "batalla de Estocolmo" en el Hotel Sheraton de esa ciudad en Suecia.
Donde se reunía el Consejo de la FIFA para desarrollar su congreso y elegir entre las tres candidaturas de los países de América del Norte que se pronunciaron para ser sedes: Canadá, EEUU y México (Brasil se postuló de inicio pero a los pocos días retiró su candidatura).
En esta "batalla" se iba luchar con todo y también se recurrirá a todo lo habido y por haber con tal de obtener la sede.
Canadá era el Rival más débil de los tres.
Ya que No contaban con todos los estadios requeridos sólo ofrecían 9 y basaban todo en su experiencia de haber sido sedes de los Juegos Olímpicos de Montreal 76.
EEUU ofrecían estadios que eran utilizados para Béisbol y Fútbol Americano pero ninguno era diseñado para el lucimiento y disfrute de un partido de futbol soccer.
Los Norteamericanos tenían como líder de su delegación al especialista en negociación en la figura de Henry Kissinger flamante político ex secretario de estado de su país y un hombre con todas las relaciones políticas a nivel mundial, también llevaban de Asesores a los ex jugadores Pele y Franz Beckenbauer (campeones del mundo y leyendas en mundiales) como siempre alguien diría "los Norteamericanos comprando historia" al llevar a estas dos celebridades en su delegación.
México acudía con su Dream Team pero principalmente llevaban la amistad incondicional de Joao Havelange con Azcárraga y Cañedo, (quien quería que el mundial se realizara en México) por sobre cualquier situación, para lo cual ya tenía todo preparado para que eso sucediera.
Aunque todos lo desconocían.
La noche anterior a la votación casi nadie durmió ya que México y Canadá se empezaron a dar cuenta que los votos que tenían asegurados estaban cambiando hacia los EEUU.
Cañedo y su Dream Team se dieron cuenta que EEUU se había movido vía sus relaciones políticas a nivel Gobiernos y estaban persuadiendo a los presidentes y/o secretarios de estado que influyeran en sus Federativos.
Ante ese poder político, México no tenía mucho que hacer y tuvo que recurrir a técnicas un poco más simples pero ingeniosas.
La primera acción fue modificar las carpetas de evaluación que se analizarían el día de la votación.
Para lo cual tuvieron que convencer al Alemán Herman Neuberger (presidente del comité de evaluación) de incluir una nota que los Estadios de EEUU ninguno había sido evaluado por este comité por que la Federación norteamericana los había postulado de manera "tardía" y por lo mismo se desconocía sus condiciones y que tan funcionales serían.
Neuberger por orden de Havelange y en la madrugada y con los recursos de esa época añadieron esa nota.
El Dream Team ya sabía para ese momento que Suecia, Egipto ya habían cambiado su voto y Guatemala estaba bajo una presión muy fuerte de una trasnacional con sede en Atlanta.
Y así por el estilo 4 países más estaban bajo acoso del Gobierno y de los capitales Norteamericanos.
Al amanecer los nervios estaban a flor de piel ya que el momento de la verdad se acercaba las carpetas (ya modificadas) fueron entregadas a cada una de las Federaciones para ser evaluadas junto con la presentación que cada país tendría de 20 minutos para presentar su candidatura.
FIFA asigno el orden de presentación de la siguiente manera CANADA, MÉXICO y EEUU en ese orden.
Se acordó también que las tres delegaciones estarían fuera del salón mientras los otras sedes estuvieran presentándose.
Todos estuvieron de acuerdo de realizar lo así.
Por lo que con esto cada participante desconocía lo que sus contrincantes presentarían y pudieran cambiar su propuesta ante lo que los otros ofrecerían.
La delegación de los EEUU se retiró del hotel sede y salieron para despejarse la mente y preparase para su presentación.
Canadá hizo su presentación ocupando sus 20 minutos reglamentarios.
México continúa de inmediato con su presentación la cual fueron unas diapositivas donde mostraban dos cosas básicamente " La pasión del pueblo mexicano por el futbol" y "la experiencia previa como comité organizador y de las autoridades por haber sido sede del mundial México 70".
Cabe aclarar una cosa a "Consejo" del propio Joao Havelange a Guillermo Cañedo le sugirió que su presentación durará 12 minutos.
Que no necesitaban más para presentarse.
México cumplió a, cabalidad ese consejo y termino 8 minutos antes su presentación.
Mientras tanto afuera del Hotel un grupo de manifestantes Italianos se arremolinaban afuera del Hotel para encarar a Kissinger por el asesinato del ex primer ministro Italiano ALDO MORO y que le atribuían a la Administración Carter la "no protección" al político y una supuesta amenaza-advertencia de Kissinger a MORO sobre que su vida corría peligro.
Ese grupo de manifestantes cubrieron tanto la entrada principal como lo posterior y eso entorpeció la entrada de Kissinger y su comitiva.
La seguridad del hotel les abrió paso y pudieron entrar al hotel y conducirse al salón del Consejo de FIFA.
Al llegar mayúscula sería su sorpresa al enterarse que su tiempo de exposición estaba corriendo y sólo les quedaban 10 minutos.
Kissinger se inconformo con Havelange pero este último con voz enérgica le hizo saber que el Poder de las "Barras y las Estrellas" en un Consejo de FIFA desaparece.
La FIFA no es de jurisdicción de ningún país ni gobierno.
Kissinger y su delegación quedaron desconcertados y su presentación de menos de 10 minutos fue un desastre.
Hasta aquí la información que una persona protagonista de esa "Epopeya" me platico es similar a la serie de Netflix de Diego Luna.
Lo que sigue es diferente aunque el resultado en ambas es el mismo...
MÉXICO PAÍS SEDE DEL MUNDIAL DE 1986...
empezare por lo que la Serie comenta ellos describen que la Delegación Mexicana en un receso cambio el orden de cómo se sentaban los miembros del Consejo (habitualmente por orden alfabético) y ahora lo pusieron a manera de que en primera instancia votarán los votos seguros para México y de esta manera en una votación que se tornaba de manera abrumadora fuera influyendo en los que no votaban aún, lo hicieran por México, ante la mayoría que iba alcanzando. Como un efecto domino.
Al final la votación fue una decisión unánime por México...
La otra versión que a un servidor me confío uno de los protagonistas de ese DREAM TEAM me habla de que esa elección la GANO el GRAN ELECTOR de la FIFA....
Si adivino usted amigo lector el mismísimo "jefe de jefes" (dirían los Tigres del Norte),
JOAO HAVELANGE...
según me dice, la noche previa Guillermo Cañedo le dijo a Havelange "estamos muertos" los Norteamericanos ya nos quitaron votos por presiones políticas, a lo que Havelange le dijo "Quédate tranquilo, uds hagan lo suyo y lo demás déjame lo a mí".
Y así fue todo transcurrió como la serie lo dice hasta llegar al momento de la votación...
Ahí Havelange pregunto a todos si habían leído y analizado el reporte preparado por la Comisión Evaluadora que les habían entregado.???
A lo que todos respondieron que sí.
Acto seguido les pregunto si alguno tenía reparos u observaciones sobre lo leído.
A lo que nadie respondió nada...
Inmediatamente volvió a formular la misma pregunta.
Al no responder nada nadie...
Havelange con voz Enérgica y Firme dijo...
"Al no haber ninguna objeción al análisis realizado por este Consejo, y ante lo escrito en este Análisis se Aprueba de manera Unánime.
y por consiguiente México al reunir las mayores condiciones por sobre las otras sedes es ELEGIDA para ser sede del Campeonato del Mundo de 1986.."
para Havelange ese silencio fue la contundente votación Unánime a favor de la candidatura de México.
Los miembros del Consejo se miraban sorprendidos y atónitos ante la contundencia de Havelange.
Un representante del fútbol africano tibiamente pregunto si así era la votación.
A lo que Havelange enojado golpeó la mesa y con voz más potente y amenazadora dijo " ya que nadie objeto nada del informe, y en el informe México es el mejor evaluado. MÉXICO ES LA SEDE DEL PRÓXIMO MUNDIAL."
Y pasaron al siguiente punto de la orden del día de la Asamblea.
Con que versión se queda usted amigo lector...
Con la "Democracia Simulada" o con la "Dictadura Perfecta"....
Yo con la segunda y usted...
Al final el desenlace y el Ganador es el mismo.
Al término de esa asamblea Justino Compean llevaba unas mini botellas de tequila que habían llevado en su equipaje y "brindaron" por el éxito de la candidatura de México todos en el Consejo, menos EEUU y Canadá.
Esa misma noche Kissinger se acercó a Havelange y a Cañedo y al primero le confío que "había manejado la política internacional de EEUU, durante muchos años incluida la guerra de los seis días entre árabes e israelíes, Hoy cometí errores que un diplomático de mi nivel no puede cometer, y por eso fracasamos. Debería de haber consultado con usted antes que nadie sobre si los EEUU podrían ser sedes de un mundial, para que usted nos tuviera en consideración como una posible sede.
A lo cual rectificó y pongo a su consideración que los EEUU puedan ser considerados como sede para el próximo mundial que se lleve a cabo en nuestro continente y también pedirle que el Sr Guillermo Cañedo sea Asesor Personal de nuestra Federación para organizar dicho mundial..."
A lo que Havelange le contesto que no habría ningún problema y así fue...
8 años después en 1994 los EEUU fueron la sede de la Copa del Mundo.
Havelange confiaba tanto en la dupla Azcárraga-Cañedo y en su equipo de Gestión que les cedió a "manos libres" la organización y ejecución del mundial México 86 a cambio de tener asegurada una rentabilidad mayor en un 20% a la obtenida en España 82 que fue de $25 MDD a lo que la FIFA acepto y el Mundial 86 fue un éxito rotundo.
La amistad y la relación de negocios entre AZCARRAGA y HAVELANGE se entrelazo más que nunca.
Tanto éxito y cercanía que el DREAM TEAM sentía tener fue la causa de su fracaso y debacle del futbol mexicano.
Ya que la Soberbia y prepotencia los llevo a no aceptar el castigo que en 1988 la CONCACAF le había impuesto a la selección Juvenil y a los Directivos de ese entonces encabezados por Rafel del Castillo (hay que aclarar que todos eran desechables, incluyendo a del Castillo) aunque ellos se sentían ya como empleados de "Angora" e "intocables" por decirlo de una manera.
Para los directivos era una inhabilitación de por vida.
Realmente ese punto fue el que más le dolió a este grupo de "empleados" (ya que ese castigo había sido impuesto por Joaquín Soria Terrazas (Mandamás de la CONCACAF, de origen Mexicano y con quien Rafael del Castillo tenía una enemistad y rivalidad muy fuerte).
Por eso acudieron muy sobrados a FIFA a "tumbar" el castigo que les habían impuesto por sus trampas en el registro de jugadores en torneos oficiales de FIFA.
MAYÚSCULA sería su sorpresa que ante su actitud altanera, soberbia y de nulo arrepentimiento, que la FIFA no sólo ratifico el Castigó sino que lo amplio a la selección olímpica y a la Mayor para no ir el Mundial de Italia 90.
La Gente de Poder como Havelange siempre tiene la última palabra. Y si palabra no se discute. Mucho menos se apela.
Primero se acepta y después se pide clemencia.
"Y así como espera tu agradecimiento en la bonanza espera tu disciplina y subordinación ante los errores"
Y Azcárraga y Cañedo entendieron que lo que la mano derecha te dio a ganar en el 86, la mano izquierda te alinea y castiga en el 90...
No podían ganar todas...
El liderazgo y la Autoridad de Havelange quedaría en entre dicho.
Lo aceptaron y la amistad y los negocios continuaron.
Hasta que termino con este relato sobre la "Batalla en Estocolmo".
La película pinta para ser muy entretenida del nivel del "club de cuervos" o la saga de "El Presidente" sobre el FIFA GATE Sudamericano de Amazon.
Lo único que me deja en duda es al parecer la forma en que presentan a Hugo Sánchez "ridiculizándolo" esperemos que no sea así.
Ya que si eso es así es una Falta de Respeto al PENTA PICHICHI y al Más Grande Futbolista que ha dado este país.
No imagino ridiculizando a BABE RUTH o a MICHAEL JORDAN en alguna película norteamericana. Por el contrario ellos siempre Exaltan a sus Figuras y a los más Grandes los convierten en Héroes.
Esperemos que no sea así, ya que si eso hicieron estarían atentando contra Hugo Sánchez y contra el Fútbol Mexicano.
Y ninguno de los dos lo merece.
El que Hugo se haya "acalambrado" en Monterrey después de una batalla de más de 120 minutos con un calor y una humedad infernal no es para degradarlo.
Ese partido lo perdió toda la selección completa y todos son responsables directos no solo Hugo.
Roberto Baggio con toda su grandeza fallo el penal decisivo en la final del 94 ante Brasil y no por eso es el responsable del fracaso de su selección.
Solo el que no llega a esas instancias sabe lo que es. Estar ahí
Ojalá no te hayas equivocado Diego Luna, ya que si lo hiciste tú mismo te estarías degradando y pasarías de ser Diego Luna a ser "dieguito luna".
"Con la vara que midas... Serás medido"
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A dos años del triunfo histórico: Claudia Sheinbaum consolida la soberanía y el bienestar de la cuarta transformación
Escrito por Melchisedech D. AnguloEl Monumento a la Revolución, testigo de las grandes gestas democráticas de nuestra historia, fue el escenario donde la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo conmemoró el segundo aniversario de la victoria del pueblo en las urnas. En un acto vibrante y conectado de manera simultánea con las 32 entidades federativas, la mandataria reafirmó el compromiso inquebrantable de su gobierno con los principios de la Cuarta Transformación. Este encuentro con la ciudadanía sirvió como un magno ejercicio de rendición de cuentas que demostró el músculo político y el respaldo social con el que cuenta el proyecto transformador.
Durante su mensaje, la jefa del Ejecutivo federal delineó con firmeza la postura de México ante el complejo escenario internacional, dejando claro que nuestra patria se conduce bajo los principios de cooperación y respeto mutuo, sin aceptar jamás subordinaciones ni injerencias extranjeras. Frente a las presiones políticas provenientes de sectores conservadores de Estados Unidos, la presidenta Sheinbaum alzó la voz para defender la soberanía nacional. Esta postura digna no solo honra el legado de autodeterminación de los pueblos, sino que consolida al humanismo mexicano como un escudo inquebrantable ante los intereses de tutelaje exterior.
En materia de desarrollo interno, la mandataria presentó un balance altamente positivo que pone en el centro el bienestar de las familias mexicanas. Se destacaron la ampliación histórica de los programas sociales y las pensiones, que hoy llegan de manera directa y sin intermediarios a millones de hogares, así como el rescate estratégico de la Comisión Federal de Electricidad y Petróleos Mexicanos. Estas acciones, sumadas a la consolidación de las grandes obras de infraestructura nacional, demuestran que el Estado recupera su papel como motor del progreso social, revirtiendo el desmantelamiento de lo público que caracterizó a las administraciones anteriores.
Al abordar la estrategia de seguridad, Claudia Sheinbaum defendió el cambio de paradigma frente a la fallida y dolorosa "guerra contra el narcotráfico" implementada en los sexenios neoliberales, particularmente por Felipe Calderón. La presidenta enfatizó que, gracias a la atención profunda a las causas de la violencia y al uso de la inteligencia civil por encima de la fuerza letal, se logra una reducción constante en los índices delictivos. Este enfoque humanista prioriza la pacificación del país mediante la justicia social y las oportunidades para las juventudes, marcando una distancia definitiva con el autoritarismo del pasado.
La soberanía y la transformación actual contrastan de manera drástica con las gestiones entreguistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, a las cuales la mandataria señaló como periodos oscuros de fuerte penetración de la delincuencia organizada y de una vergonzosa dependencia hacia el exterior. Con este recordatorio histórico, el discurso presidencial no solo deslegitimó las narrativas de la oposición moralmente derrotada, sino que fortaleció la identidad colectiva del movimiento. La Cuarta Transformación se ratifica así como la única vía garantista de desarrollo con justicia, frente al viejo modelo que privilegiaba los negocios privados a costa del patrimonio nacional.
@_Melchisedech
La paradoja de la abstracción: crítica hegeliana del pensamiento cotidiano en ¿Quién piensa abstractamente?
Escrito por RedacciónEn los albores del siglo XIX, Georg Wilhelm Friedrich Hegel desmontó uno de los prejuicios más arraigados de la cultura occidental: la idea de que la filosofía es un saber incomprensible y alejado de la realidad. En su célebre y satírico opúsculo ¿Quién piensa abstractamente?, redactado en torno a 1807, el pensador alemán invierte por completo los términos del debate. Hegel demuestra que este vicio cognitivo pertenece en realidad al ciudadano común y a las clases que se autodenominan ilustradas. Para el filósofo, la abstracción es un logro intelectual elevado así como una alarmante pereza mental que simplifica la realidad, reduciendo la riqueza de cualquier fenómeno o persona a una única categoría fija y aislada.
Para ilustrar este mecanismo de degradación conceptual, el ensayo recurre a escenas cotidianas de la época que conservan un indiscutible paralelismo con el presente. El ejemplo más elocuente es el del asesino conducido al patíbulo: una multitud encandilada por el prejuicio es incapaz de ver en él algo más que su crimen, anulando por completo toda su esencia humana y su historia de vida bajo la etiqueta rígida de "criminal". Del mismo modo, Hegel retrata a una vendedora de mercado que, ante la queja de una clienta sobre la calidad de sus huevos, responde atacando la moralidad, el linaje y la vestimenta de la compradora. En ambos casos, el pensamiento cotidiano opera aislando un rasgo particular para sepultar la totalidad del individuo, demostrando que la simplificación suele ser el preámbulo de la violencia simbólica.
Esta distorsión de la conciencia descansa sobre la frontera teórica que divide al "entendimiento" (Verstand) de la "razón" (Vernunft), un pilar fundamental del idealismo absoluto. El entendimiento es la facultad que fragmenta el mundo, erige identidades estáticas y se conforma con clasificar la superficie de las cosas; es el terreno donde prospera el encasillamiento social. Por el contrario, la razón dialéctica se esfuerza por captar las mediaciones, el devenir histórico y la red de relaciones que configuran un hecho de manera concreta. Lo verdaderamente abstracto es, paradójicamente, lo inmediato y descontextualizado; mientras que lo concreto surge únicamente cuando se logra restituir la densa trama colectiva e histórica que define a los seres humanos.
A través de una aguda sátira, Hegel arremete contra el moralismo superficial del "mundo bello" de su tiempo, el cual presumía de una supuesta superioridad intelectual mientras ejercía una constante deshumanización mediante el juicio rápido. El escrito advierte que las peores taras sociales no provienen de la ignorancia teórica, sino de la comodidad de la etiqueta que exime a los sujetos del esfuerzo de comprender al otro. Esta denuncia hegeliana contra la fijación unilateral cobra una fuerza renovada cuando se analiza el impacto del texto en la tradición de la teoría crítica, sirviendo como una herramienta metodológica fundamental para desarmar los discursos de dominación que configuran las sociedades contemporáneas.
@_Melchisedech
El otro frente de la guerra: cómo el tráfico de armas desde Estados Unidos alimenta la crisis de violencia en México
Escrito por Melchisedech D. AnguloDurante casi dos décadas, el combate al narcotráfico en México dejó un saldo devastador que supera las 350,000 muertes violentas y más de 110,000 desapariciones. Frente a este panorama, funcionarios del Estado, académicos e investigaciones periodísticas como la del escritor Fernando Coca Meneses sostienen que la estrategia nacional enfrenta un obstáculo estructural insalvable desde el exterior: la imposibilidad de frenar el flujo de armamento de alto poder que cruza de manera ilegal la frontera norte. Esta realidad sustenta la postura oficial de que el país no genera la violencia que lo consume, sino que la "importa" directamente a través de un mercado negro alimentado por la falta de controles en la industria y el comercio de armas en los Estados Unidos.
El pilar de este argumento se encuentra en el rastreo balístico y las cifras de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Los datos oficiales demuestran que entre el 70% y el 80% de las armas recuperadas en escenas del crimen en territorio mexicano y analizadas por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) tienen su origen en armerías estadounidenses, principalmente de Texas, Arizona y California. La situación es aún más grave cuando se examinan los fusiles de asalto como los AR-15 y AK-47, donde el porcentaje supera el 80%, debido a que la Segunda Enmienda constitucional de ese país ampara un mercado interno con vacíos legales profundos, ventas privadas sin verificación de antecedentes y ferias comerciales sin regulación suficiente.
En su libro Balas con remitente, Coca Meneses desglosa esta problemática mediante un modelo transnacional de cuatro ejes interconectados que explica cómo se retroalimenta la crisis de seguridad. El sistema opera a partir de la venta legal de rifles semiautomáticos en Estados Unidos, el funcionamiento de redes de contrabando hacia el sur, la enorme demanda de estupefacientes en el mercado estadounidense que financia estas compras y, finalmente, el lavado de dinero que consolida la expansión del crimen organizado. Bajo este esquema, se destaca que ningún cártel local tendría la capacidad de fuego actual —que incluye el uso de rifles Barrett calibre .50 capaces de perforar blindajes militares— sin este continuo abastecimiento del mercado secundario norteamericano.
La investigación también profundiza en un vínculo histórico de responsabilidad compartida asimétrica, conectando las intervenciones militares de Washington en el extranjero con crisis de salud pública y seguridad en América Latina. Conflictos históricos como las guerras de Vietnam y Afganistán provocaron picos de adicción a la heroína y la cocaína entre los veteranos, consolidando un mercado de consumo masivo que los cárteles mexicanos comenzaron a abastecer. Este fenómeno genera un ciclo adverso donde la política exterior militarista y la producción masiva de armamento civil en la Unión Americana terminan propiciando la militarización de la delincuencia en México, cobrando miles de vidas en el territorio nacional.
Ante lo que las autoridades califican como un doble discurso por parte de Washington, que presiona para endurecer el combate al narcotráfico mientras mantiene una industria armamentista que factura más de 70,000 millones de dólares anuales, el Gobierno de México emprendió acciones legales sin precedentes. A través de la SRE, se presentaron demandas civiles en 2021 y 2022 en tribunales federales estadounidenses contra grandes fabricantes como Smith & Wesson, Colt, Glock y Barrett por prácticas negligentes que facilitan el tráfico ilegal. Estas demandas buscan responsabilizar directamente a las corporaciones por los daños causados por sus productos, utilizando una estrategia jurídica similar a la que modificó las regulaciones de la industria tabacalera en el pasado.
@_Melchisedech
Cómplices del horror: Los Estados occidentales que desafían a la justicia internacional para seguir armando a Israel
Escrito por Melchisedech D. AnguloEl histórico fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) del 26 de enero de 2024, que determinó la existencia de un riesgo plausible de genocidio en la Franja de Gaza y ordenó medidas cautelares obligatorias a Israel, supuso una línea roja para la comunidad internacional. Sin embargo, una rigurosa investigación basada en el rastreo de vuelos, registros aduaneros y datos de exportación revela el desprecio de las potencias occidentales hacia la legalidad internacional. Lejos de acatar el mandato del tribunal, al menos cinco países mantuvieron intacto el flujo de armamento y asistencia militar hacia Tel Aviv, abriendo un debate definitivo sobre la complicidad directa de terceros Estados en las masacres contra el pueblo palestino.
El informe documenta con precisión cómo la maquinaria bélica israelí siguió alimentándose desde los despachos del Norte Global tras la advertencia judicial. Estados Unidos lidera la lista enviando bombas guiadas, munición de precisión y miles de millones de dólares en asistencia anual; le sigue Alemania con componentes para tanques y sistemas de defensa aérea; mientras que el Reino Unido e Italia continuaron suministrando piezas para cazas F-35, helicópteros de ataque y municiones. Incluso los Países Bajos mantuvieron el envío de repuestos militares a pesar de los fallos judiciales internos, en una lista de exportadores en la que también figuran India, Rumania, Taiwán y la República Checa, perpetuando el asedio sobre la población civil.
Desde una perspectiva jurídica, la continuidad en el suministro de armas tras la resolución de la CIJ dinamita los pilares del derecho internacional humanitario. Juristas y expertos internacionalistas señalan que los Estados firmantes de la Convención de 1948 tienen la obligación vinculante de prevenir el genocidio, no solo de castigarlo una vez consumado. Al transferir material bélico con una alerta judicial previa y activa, estos gobiernos incumplen de forma flagrante su deber de prevención y caen en la figura de asistencia material para la comisión de crímenes internacionales, demostrando que la responsabilidad por la barbarie no solo recae en el campo de batalla, sino también en quienes firman las licencias de exportación.
Para justificar su postura, los gobiernos proveedores se escudan en retóricas predecibles como el derecho a la defensa de Israel, la inexistencia de una sentencia firme de genocidio y supuestos controles internos que evalúan las licencias caso por caso. No obstante, este cinismo diplomático ha provocado serias fracturas políticas y éticas en sus propios territorios. En el Reino Unido, más de 130 parlamentarios exigieron suspender las ventas, mientras que organizaciones de derechos humanos en Alemania y Países Bajos han interpuesto demandas judiciales contra sus administraciones, evidenciando que la complicidad con el gobierno israelí se sostiene únicamente por decisiones políticas de las cúpulas gobernantes.
El telón de fondo de este negocio armamentístico es la destrucción absoluta de Gaza, donde la ofensiva militar ya ha cobrado la vida de más de 35.000 palestinos, provocado el desplazamiento forzado de 1,7 millones de personas y destruido el 60% de las viviendas. Los informes de Naciones Unidas y de diversas organizaciones humanitarias describen un escenario catastrófico de hambruna inducida y bloqueos sistemáticos a medicinas, agua y alimentos. Mientras el Sur Global —liderado por la valiente denuncia de Sudáfrica y respaldado por la ruptura de relaciones de países como Colombia y Brasil— exige embargos y rendición de cuentas, el bloque occidental prioriza sus alianzas estratégicas y el control geopolítico de Oriente Medio a costa de vidas humanas.
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El cuerpo sin órganos: De Artaud a Deleuze
Escrito por Melchisedech D. AnguloLa censura radiofónica en 1947 de Para terminar de una vez con el juicio de Dios, la obra tardía de Antonin Artaud, marca un parámetro en la historia de la libertad de expresión francesa y figura en el torrente de la filosofía contemporánea uno de sus conceptos más subversivos: el "cuerpo sin órganos" (CsO). Lo que comenzó como un grito de guerra poético contra el sometimiento biológico y teológico del ser humano, fue transformado décadas más tarde por Gilles Deleuze y Félix Guattari en un operador conceptual clave de su proyecto filosófico. En el célebre capítulo 6 de Mil mesetas (1980), los autores recuperan la herencia artaudiana para proponer una pragmática radical, mudando la metáfora literaria en una potencia ontológica, ética y política que desafía los pilares de la subjetividad moderna.
Para Artaud, el "juicio de Dios" representa toda fuerza trascendente —el Estado, la Iglesia, la moral o la ciencia— que secuestra la potencia vital del cuerpo para clasificarla y domesticarla. Su propuesta del Teatro de la Crueldad no pretendía ser una ficción dramática, sino una intervención física real capaz de romper los automatismos humanos y liberar las energías reprimidas por siglos de disciplina cristiana y social. Al declarar que "no hay nada más inútil que un órgano", Artaud defendía la emancipación del cuerpo frente a su organización funcional. El cuerpo sin órganos germina en su pensamiento como ese horizonte de liberación; un territorio no vacío, sino saturado de flujos, intensidades y fuerzas vivas que se resisten a ser confinadas en un destino biológico predeterminado.
Deleuze y Guattari absorben esta intuición materialista y la integran en una compleja ontología de la inmanencia, donde el CsO se define rigurosamente por su oposición al concepto de organismo. Desde esta perspectiva, el organismo constituye una estratificación: una captura institucional y jerárquica que impone formas y funciones específicas a los órganos para volverlos útiles, predecibles y productivos para el engranaje social. El CsO, por lo tanto, no combate a las partes físicas en sí, sino a la tiranía de su organización normalizadora. Para explicar esta coexistencia virtual, los filósofos proponen la imagen zoológica del huevo como una matriz intensiva, un plano de consistencia contemporáneo al propio organismo que no remite a un estado infantil o regresivo, sino a un medio de experimentación siempre- presente.
La física de este concepto se despliega en un espacio puramente intensivo —el spatium— donde el deseo deja de ser concebido bajo la lógica psicoanalítica de la falta o la carencia y pasa a entenderse como una máquina de producción positiva. Evocando la herencia monista de Baruch Spinoza, los autores señalan que figuras tan dispares como el místico, el masoquista, el esquizo o los amantes construyen sus propios campos de inmanencia, donde las coordenadas del "yo" y del "otro" se diluyen en favor de ondas y gradientes energéticos. En este plano, el grado cero de la intensidad funciona como la matriz generativa fundamental desde la cual brotan las diferencias. El placer, lejos de ser la meta del deseo, es interpretado como un freno o una reterritorialización que interrumpe la libre circulación de estas fuerzas moleculares.
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