Miércoles, 04 Marzo 2026 09:15

Trump prometió la paz como candidato, pero ya ordenó ataques contra siete países como presidente

Escrito por Redacción

Expansión

Donald Trump se promocionaba en la campaña presidencial de 2024 como el candidato de la paz. En sus mitines y en los debates criticaba a sus predecesores, especialmente a los demócratas Barack Obama y Joe Biden, de haber involucrado a Estados Unidos en conflictos que costaban millones de dólares a Estados Unidos. 'No voy a iniciar una nueva guerra, voy a detener todas las guerras”, dijo en uno de sus discursos de campaña.


Esfuerzos contra el Eje de la Resistencia

El republicano se ha promocionado como el presidente de la paz y aseguró durante su discurso del Estado de la Unión que ayudó a resolver ocho conflictos, aunque verificaciones independientes concluyeron que la mayoría de estos siguen activos o que la participación del republicano en los altos al fuego no fue significativa. Sin embargo, poco más de un año después de su regreso a la Casa Blanca, Trump ha ordenado ataques aéreos contra seis países: Yemen, Siria, Irak, Irán, Somalia, Nigeria y Venezuela. A esto se suman los bombardeos en el Caribe y el Pacífico contra lanchas acusadas, sin que se presentaran pruebas, de traficar droga. Incluso su retórica se ha vuelto mucho más agresiva. Firmó una orden ejecutiva en septiembre del año pasado para restablecer el nombre histórico “Departamento de Guerra” como título secundario del Departamento de Defensa. “Restablecer el nombre “Departamento de Guerra” reforzará el enfoque de dicho Departamento en nuestro interés nacional y señalará a los adversarios la disposición de Estados Unidos a librar una guerra para garantizar sus intereses”, indica el documento. Aunque la mayoría de los ataques ordenados por Trump han sido puntuales y no han implicado bajas de fuerzas estadounidenses, parece que en el caso de la última operación contra Irán, lanzada en conjunto con Israel, las cosas serán mucho más complejas. El presidente dijo el domingo, después de dar a conocer la muerte de los primeros soldados estadounidenses, que vendrán otras más. Ese día dijo en entrevistas que previamente los ataques contra la república islámica se podrían prolongar por entre cuatro y cinco semanas, pero el lunes indicó que tomarían el tiempo que fuera necesario. La estrategia del Pentágono ha concentrado gran parte de sus esfuerzos en desarticular la red de influencia iraní en el Medio Oriente, conocida como el Eje de la Resistencia.

Los primeros ataques ordenados por la administración Trump fueron contra los hutíes, un grupo rebelde que controla parte de Yemen y que es un aliado de Teherán. El ataque contra Yemen se vio empañado por un escándalo interno. El editor en jefe de la revista The Atlantic reveló que se habían compartido planes militares en un grupo de Signal al que se había añadido sin que nadie se diera cuenta. Un informe independiente concluyó en diciembre que el secretario de Defensa puso en peligro a sus propias tropas al revelar, en un chat grupal entre altos funcionarios estadounidenses en la aplicación, el momento de ataques aéreos planeados en Yemen apenas horas antes de que se llevaran a cabo, así como información sobre el equipo militar utilizado. Con sus acciones, 'creó un riesgo para la seguridad operativa que podría haber dañado a los pilotos y provocado el fracaso de la misión', afirma el informe. También ha llevado ataques sistemáticos contra infraestructura militar y bases estratégicas en Siria, así como en operaciones de precisión en Irak, dirigidas a neutralizar milicias pro-iraníes y bases insurgentes que representaban una amenaza inminente para las posiciones estadounidenses en la región.


Operación contra el narcotráfico y por el petróleo venezolano

En septiembre del año pasado, Estados Unidos comenzó una serie de ataques contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, provenientes de Venezuela y Colombia. La campaña ha dejado por lo menos 150 muertos. El gobierno de Donald Trump insiste en que está en guerra con lo que denomina 'narcoterroristas' que operan en América Latina, pero no ha aportado pruebas concluyentes de que las embarcaciones que ataca estén involucradas en el tráfico de drogas, lo que ha desatado un intenso debate sobre la legalidad de las operaciones.

Expertos en derecho internacional y organizaciones de derechos humanos afirman que los ataques constituyen ejecuciones extrajudiciales, ya que aparentemente han tenido como objetivo a civiles que no representan una amenaza inmediata para Estados Unidos. La campaña dio un giro en diciembre, pues además de “narcolanchas”, fue contra los buques petroleros sancionados de Venezuela. Trump dijo entonces que el país sudamericano había “robado” petróleo a Estados Unidos desde la nacionalización de estos recursos, por lo que se quedaría con el crudo de los buques. Para esta campaña, Trump ordenó el despliegue naval más grande desde la Guerra del Golfo, el cual incluyó al portaaviones Gerald Ford, el más grande del mundo. El despliegue anunciaba algo más grande. El 3 de enero, Estados Unidos lanzó una operación para capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores. Ambos enfrentan cargos por narcoterrorismo.

Lucha contra “persecución de cristianos”

Trump afirmó en varias ocasiones que los cristianos en Nigeria son blanco de 'genocidio' y “persecución”. El gobierno nigeriano y la mayoría de los expertos lo niegan y aseguran que los ataques afectan indistintamente a civiles musulmanes y cristianos. El presidente estadounidense anunció el día de Navidad pasado que fuerzas estadounidenses llevaron a cabo 'numerosos' ataques mortales contra el Estado Islámico (EI) en el noroeste de Nigeria, y prometió que habrá más si esa organización continúa matando cristianos en ese país. 'Ya había advertido a estos terroristas que, si no detenían la matanza de cristianos, lo pagarían caro, y así fue esta noche', escribió Trump en su plataforma Truth Social.

Mensajes confusos sobre Irán

Donald Trump inició el sábado una guerra contra Irán, aunque de momento no es claro cómo la va a terminar ni cuál será el objetivo que busque con ella. En un primer momento, Trump dijo que buscaba eliminar una amenaza nuclear. Después de anunciar la muerte del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, en los primeros ataques del sábado, llamó a los iraníes a sublevarse. Pero tras esto, afirmó que la guerra que declaró, junto con Israel, no era para un cambio de régimen. Al final, la misión de la operación militar iniciada por Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quizá puede resumirse con el nombre que le dio el Pentágono: 'Furia Épica'. Trump ha adelantado que la guerra puede durar cuatro semanas o más en el país de 90 millones de habitantes, donde cientos de personas han sido reportadas muertas, y ha advertido sobre nuevos golpes, incluso más devastadores. Ante las críticas por la falta de claridad, el presidente y sus principales asesores expusieron el lunes cuatro objetivos para la guerra, todos de naturaleza militar. Incluyeron destruir la marina y las capacidades militares de Irán, poner fin al apoyo del Estado clerical a los militantes regionales y prevenir que el país desarrolle una bomba nuclear. Matthew Kroening, vicepresidente del centro de reflexión Atlantic Council, aseguró que Trump ya había logrado mucho de lo que quería, incluida la eliminación de un líder que desde hace décadas ha sido una piedra en el zapato para Estados Unidos. Y que Trump estaría buscando saber hasta dónde puede llegar, mientras evita que la guerra se prolongue tanto como las de Irak y Afganistán.

Antes de Trump, Estados Unidos insistía en principios más elevados, al asegurar que buscaba instalar una democracia con sus guerras en Afganistán e Irak. Sin embargo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo el lunes que la guerra en Irán no es 'un ejercicio de construcción de democracia' y que no habría 'reglas de enfrentamiento estúpidas'. El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró a periodistas que a Estados Unidos 'le encantaría' que 'el pueblo iraní pudiera derrocar a este gobierno', pero apuntó que ese no era el objetivo de la guerra. 'Sabíamos que si no íbamos tras ellos de forma preventiva antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos un mayor número de bajas', dijo Rubio, que explicó que la ofensiva de Estados Unidos se dio tras enterarse de que su aliado, Israel, iba a atacar Irán. La meta de Trump en Irán 'no es un cambio de régimen, sino su implosión', aseguró Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del Instituto Quincy. 'La esperanza es que logren degradar al máximo las capacidades de Irán o las capacidades represivas del Estado', afirmó. Y agregó que 'desde el punto de vista israelí, esto está completamente bien: mientras más se busca el colapso del Estado, no solo del régimen, más se saca a Irán del tablero geopolítico como jugador'. Estados Unidos e Israel intervinieron semanas después de que las autoridades reprimieran las protestas masivas, con miles de personas muertas.

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