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Ayuso afirma que 'México no existió hasta que llegaron los españoles'
aristeguinoticias
La presidenta madrileña defendió que fue a México a 'trabajar', al igual que hacen otros dirigentes territoriales en sus viajes institucionales.
La presidenta de la región de Madrid, la conservadora Isabel Díaz Ayuso, acusó este jueves a la izquierda española y mexicana de estar “retorciendo la Historia de España en México”, y apostilló: “México no existió hasta que llegaron los españoles”.
En una intervención en el pleno de la Asamblea regional de Madrid, contestó a las críticas de la oposición a su viaje mexicano, que interrumpió anticipadamente denunciando un “clima de boicot” del que acusó a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y del que ha responsabilizado igualmente al jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez.
“Pregúntenle (a la presidenta mexicana) cuál es el pasado de México antes de que nos uniéramos en mestizaje“, dijo la jefa del Ejecutivo regional madrileño en alusión a un ‘tzompantli’ o muro de cráneos maya que se excavó en Ciudad de México.
Díaz Ayuso consideró que “a lo mejor habrá que empezar a pedir disculpas por tanta mentira y por tanto agravio para vivir de la pobreza, que es lo que hace siempre el comunismo”, para que la gente “esté podrida” y solo albergue “desconfianza” y “emociones negativas”, y no tenga “ni fe, ni nación, ni historia, ni familia ni propiedad”.
La presidenta madrileña defendió que fue a México a “trabajar”, al igual que hacen otros dirigentes territoriales en sus viajes institucionales, con el valor añadido, en este caso, de que “el 98 % de la inversión mexicana que llega a España viene directamente a Madrid”.
“Si nuestro viaje no está justificado, no les cuento el de los presidentes autonómicos socialistas; como a nadie les importa, pues no pasa nada”, destacó.
Este mismo jueves, en una entrevista en EsRadio, había afirmado que el Gobierno español “promovió” un “boicot” a su viaje institucional a México y que Sheinbaum recibió “desde España” la orden de “Reviéntale el viaje”.
La mandataria madrileña en principio iba a estar en México desde el domingo 3 hasta el martes 12 de mayo pero, el viernes 8 anunció la cancelación anticipada de la gira aludiendo a un “clima de boicot” por parte del Ejecutivo mexicano y que, según apunta ahora, “organizó” el propio Sánchez.
La visita de Ayuso a México: choque de narrativas históricas y fractura política
La reciente gira de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por territorio mexicano desencadenó una crisis que trasciende la diplomacia convencional para instalarse en el terreno de la confrontación ideológica. Bajo una agenda que priorizó la exaltación de la figura de Hernán Cortés y una defensa acrítica de la “Hispanidad”, Ayuso no solo ignoró las sensibilidades históricas del México actual, sino que activó un rechazo unificado de diversos sectores sociales. Desde colectivos indígenas hasta el Gobierno Federal, la visita fue percibida como una provocación neocolonialista que busca revivir narrativas de sometimiento en pleno siglo XXI.
El epicentro del conflicto radicó en el discurso de la dirigente madrileña, quien omitió deliberadamente la violencia y los abusos documentados durante la invasión para presentar una visión idealizada del proceso colonial. Esta postura fue calificada por la presidenta Claudia Sheinbaum como una muestra de "ignorancia histórica", recordando que la identidad mexicana se construye hoy desde el reconocimiento de los pueblos originarios y no desde la subordinación al invasor. La mandataria mexicana fue enfática al señalar que este tipo de posicionamientos solo profundizan las brechas y demuestran un desconocimiento total de la realidad soberana de las naciones latinoamericanas.
Más allá de la historia, la presencia de Ayuso fue interpretada como una maniobra de injerencia política destinada a promover a la oposición conservadora local. Al aliarse con figuras del PAN y el PRI, la política española intentó exportar su agenda de derecha radical, la cual es vista con alarma por organizaciones feministas y de derechos humanos debido a sus posturas contra la diversidad y las leyes de memoria. No obstante, esta estrategia de "liderazgos importados" parece haber resultado contraproducente, obligando a los sectores progresistas a cerrar filas en defensa del proyecto de transformación nacional y la soberanía ideológica de las instituciones mexicanas.
La respuesta social no se limitó a las declaraciones oficiales; las calles y las plataformas digitales se convirtieron en un hervidero de rechazo bajo consignas que exigían el fin del neo-colonialismo. En el Congreso de la Ciudad de México, los legisladores emitieron un pronunciamiento formal para declarar que la capital no es un espacio para la apología de la violencia histórica ni para agendas que vulneren los derechos conquistados por las mujeres y las minorías. Este vacío social dejó a la visitante en una posición de aislamiento, evidenciando que su retórica ignorante encuentra cada vez menos eco en una sociedad que prioriza su dignidad histórica.
Incluso dentro del bloque opositor mexicano, la visita generó un silencio incómodo y fracturas internas. Conscientes del costo político que representa abrazar un discurso que minimiza las raíces indígenas, muchos cuadros del conservadurismo local evitaron las fotografías públicas con Ayuso, temiendo ser percibidos como lacayos de una visión eurocéntrica. Esta distancia confirma que la narrativa de la "Hispanidad" nostálgica es, para la mayoría de los actores políticos en México, un lastre electoral y una afrenta a la memoria colectiva que une a la nación.
@_Melchisedech
