Dos diputadas de Morena no representan los ideales de Morena porque se les ocurrió decir que los viejos apestan y huelen a baúl, durante un video que circula en redes sociales del que más tarde, se disculpó una de ellas.
Es tiempo de mujeres y por eso las diputadas Nay Salvatori y Graciela Palomares, ejercen su absoluta libertad de expresión, de manera lamentable, porque ellas dependen de lo que digan, ordenen y aprueben esos “viejos” de quienes hoy se burlan.
¿Acaso les da asco el dinero y poder de aquellos viejos de los que se burlan?.
A propósito de su conducta, ellas simplemente también ejercen su poder económico de escoger en el mercado carne más joven, como por años lo ha hecho el hombre y por lo cual nace el oficio más grande del mundo que es la prostitución.
Sin embargo, su ignorancia no les da para entender el cargo que desempeñan y el partido al que pertenecen.
Me parece importante que ambas legisladoras digan si su conducta es resultado de una fractura mental o rencor histórico en contra del fascismo, régimen totalitario que veía solo a la mujer como un instrumento para tener y criar hijos.
Pero también, que digan si apoyan lo que el filósofo Platón establece en La República, sobre los límites del hombre y la mujer.
Si las diputadas no leen, no es culpa de los ciudadanos, es porque les gusta exhibir su ignorancia al hablar sobre determinados temas.
A los profesionales de la comunicación nos urge entender a ese tipo de mujeres involucradas en la política porque es necesario transmitir su perfil a la sociedad, incluyendo su currículum de pifias que cometen en el ejercicio del poder.
Pero ellas no tienen la culpa, la tiene quien les dio el voto.