Un personaje que había pasado desapercibido hasta que él mismo llamó la atención de los medios de comunicación, es el “empresario” Javier Milián Mora.
Su giro comercial no es nada fácil: desde hace años es líder de los giros negros en Puebla y dueño de los centros nocturnos Mamita’s y el 40 Grados, dos verdaderos centros de entretenimiento visitados por la clase política, empresarial y académica. Todos caen ahí.
Cuando digo entretenimiento, es porque no quiero utilizar la palabra prostitución, el génesis de esos negocios.
Tras ser aprehendido el pasado jueves, las redes sociales se incendiaron al grado que obligaron a las autoridades a guardar un hermetismo pocas veces visto.
No se trata del dueño de cualquier antro, sino de quien por décadas ha liderado ese giro comercial.
Javier ha cometido varios errores y por eso está en el ojo del huracán.
No aprendió lo que vivió en el penal de Huejotzingo, donde estuvo recluido años siendo muy joven.
Javier Milián llevó al extremo sus negocios y los diversificó al grado de poner los gimnasios Kompter y el restaurante Tribulus, en donde la carne también era muy cara y el cual por cierto quebró hace meses.
Javier es visionario y fundó un portal de noticias con aceptable actividad orgánica que paradójicamente patrocinan las autoridades a las que pide sendos favores.
Y la cereza del pastel fue su restaurante Romelia, en donde se concentraba la crema y nata de la sociedad poblana.
¿Qué hizo este empresario que parecía ser un midas?. ¿Cuánto pagó a los corruptos jueces incrustados en el Poder Judicial para obtener su libertad?. ¿Seguirá con esos giros comerciales que tanto dinero y dolores de cabeza le han dado?. ¿Se lo permitirán las autoridades?.
En próximos días conoceremos la ruta de Javier, quien saltó al mundo de la fama por ser ostentoso y traer artistas a inaugurar sus negocios.
Mientras, aún no se sabe lo que ocurrió con sus 25 empleados que fueron también capturados por la Fiscalía durante el operativo llevado a cabo la noche del viernes en el Mamitas.